Soy un Nómada. Mis únicas Banderas son el cielo del día y el manto de estrellas en la noche. Mi Tierra está allí donde piso. Mi cultura es la que comparto e intercambio con las personas que encuentro en el camino. Mi himno es el canto de los pájaros, el susurro de los arroyos cristalinos y el bufido del viento en bosques y cumbres. Mi gente sois tod@s, aunque todavía no os conozca.

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jueves, 24 de julio de 2025

Ibones de Remuñe

 

Ibon de Remuñe, JuantoTrek, Juanto Fernández
Ibon principal de Remuñe.

El Valle de Remuñe es un lugar salvaje y lleno de encanto ubicado en el valle de Benasque, en pleno Pirineo Aragonés. Abrupto y de marcado origen glaciar, progresa hasta llegar a los pequeños y mágicos ibones de Remuñe, dos preciosos lagos de alta montaña que bien merecen una excursión. Desde allí podemos continuar para acometer las ascensiones a varios tresmiles de la zona, entre los que destacan el Malpás y el Perdiguero, entre muchos otros.

Salimos del Hospital de Benasque sobre las 9:00 y nos dirigimos hacia el punto de inicio de la excursión al Valle de Remuñe. En unos quince minutos de paseo suave por los llanos del Hospital en dirección al Forau de la Llana, y tras remontar una pendiente de unas decenas de metros hasta la pista asfaltada que muere un poco más allá, nos encontramos con el cartel que indica el inicio de la ruta. Progresamos despacio y al ritmo de la persona más lenta ascendiendo entre un bosque dominado por pinos negros, rododendros y matas de arándanos. El sendero está bien marcado y es fácil de seguir, aunque por terreno a veces algo descompuesto en su parte más alta, como bien podremos comprobar más tarde.


Inicio del sendero hacia la Vall de Remuñe.

Últimos tramos de Bosque de Pino Negro...

El camino nos lleva finalmente hasta un collado en el que encontramos dos carteles indicadores que marcan la bifurcación de la ruta. Nosotros decidimos que subiremos por la izquierda, en dirección SW-W, cruzando la pasarela de madera y dirigiéndonos hacia una curiosa formación rocosa con forma, y utilidad, de cabaña natural. A partir de aquí la subida es más pronunciada y comenzaremos a encontrarnos con tramos algo complicados de caóticos bloques de roca, algo muy típico en esta zona de los Pirineos, que ponen a prueba la coordinación y el equilibrio del excursionista. Casi todos los grupos que nos han pasado por delante han tomado esta misma dirección, aunque algunos han optado por seguir por la ruta de la derecha, por la pleta, que es por donde nosotros tenemos previsto bajar. 

Llegando a la bifurcación...

Carteles en la bifurcación de la ruta.

Antes de acometer la subida hacemos una primera parada junto al puente de madera para beber algo de agua. Para nuestra sorpresa, un señor francés de más de 80 años, enjuto y de piel tostada y curtida, pasa junto a nosotros a buen ritmo. Va completamente descalzo. Es la primera vez que veo a alguien caminar descalzo por las montañas. Solo lleva un viejo chubasquero recogido en la cintura, ni mochila, ni agua, ni nada de nada. Es un ser de otro tiempo, un auténtico indígena pirenaico en peligro de extinción...

Mi compañera sube con dificultad este último tramo hasta los lagos. Un tramo que, como siempre suele ocurrir, nos va engañando con sucesivos falsos collados tras los que esperas encontrar el final de la pesada ascensión. Yo voy muy pendiente del altímetro, restando metros, y de mi compañera. En un momento dado le pregunto si quiere abandonar. Por mí no hay problema. Ella, tras pensarlo un segundo, decide continuar hasta los ibones cueste lo que cueste. Tomamos otro trago de agua y proseguimos despacio sorteando los pasos entre los grandes bloques de roca.

Llegando al Ibon principal de Remuñe, aunque todavía no es visible.

Unos minutos después el primer ibon aparece ante nosotros, y ella se alegra muchísimo de no haber abandonado. No es de los más espectaculares que he visitado, pero el lugar es mágico y precioso. Destaca hacia el NW un pico que me recuerda al Pedraforca: es la Forca de Ramuñe, casi un tres mil y un buen punto de referencia para esta y otras excursiones y ascensiones por la zona. 

Descansamos en el ibon mientras vemos correr y saltar a las marmotas entre las rocas, observando alguna trucha de alta montaña en las transparentes aguas azuladas y a algún que otro colirrojo. Para reponernos tomamos una naranja, rica en fructosa, vitamina C y potasio, y mucho más deliciosa que unas barritas energéticas. Rápidamente la fruta hace su efecto, y tras algunos minutos nos sentimos reconfortados para continuar hasta el segundo ibon, que se presenta ante nosotros en pocos minutos de marcha suave con algún nuevo tramo de rocas. Desde allí ya podemos observar el camino de la pleta por el que descenderemos. El pequeño ibonet de Remuñe nos queda allí abajo, junto al sendero, y a la izquierda, pero decidimos obviarlo y no acercamos hasta él.

Ibon de Remuñe, JuantoTrek, Juanto Fernández
Ibon principal de Remuñe.

Ibon de Remuñe, JuantoTrek, Juanto Fernández
Ibon secundario de Remuñe.

El descenso nos ocupará otras dos horas y media bajo un sol de mediodía implacable. Me coloco detrás de mi compañera para asistirla en algunos pasos y escalones, bien agarrándola por la mochila bien echándole una mano firme y segura cuando lo necesita. Aún así, tropieza y resbala algunas veces, más de cansancio que por la dificultad del terreno. Finalmente, para llegar hasta el puente de madera y la cabaña de roca debemos cruzar un torrente que baja furioso ladera abajo. Es mi compañera la que valorando la situación y los riesgos decide que bajemos más hacia el barranco principal y crucemos por allí. Y así lo hacemos, mucho más seguros y acabando la travesía de las aguas salvajes mucho menos mojados.

Las nubes empiezan a cubrir los picos más altos y las ráfagas de viento, cada vez más intensas, nos zarandean como si fuésemos muñecos de trapo. Ambos estamos deseando salir del embrollo y llegar al bosque de pinos para descansar y avituallarnos con seguridad, así que vamos cubriendo metro tras metro sin parar, acompañados por una panorámica impresionante del Pico de Alba. Estuve por allí el año pasado y aunque no pude coronar la cima pasé una inolvidable jornada en los Ibones de Alba.

De bajada, desde la bifurcación se ve la cabaña natural de piedra...y a la derecha las primeras rocas para subir al Ibon.


JuantoTrek, Juanto Fernández
Panóramica al Pico de Alba

Cuando por fin llegamos al bosque encontramos un rincón seguro y sombreado bajo los pinos. Allí acabamos con la reserva de agua que nos queda y tomamos un piscolabis de pan con paté y longaniza que nos devuelve las fuerzas. Ahora es el momento de plantearse el último esfuerzo para llegar al punto de inicio y final de la ruta. Sin correr, sin prisa, con toda la atención puesta en cada paso para evitar un accidente de última hora, salvamos la distancia hasta que llegamos sobre las 15:00 h al final del recorrido, donde nos premiamos con dos refrescos bien helados y merecidos.

Si. A mi me enseñaron que el ritmo lo marca el menos fuerte, y que el más fuerte siempre ayuda y acompaña. Y sobre todo me enseñaron que lo que se empieza en equipo, se acaba en equipo, sin dejar a nadie atrás.


Clik para ampliar el mapa...


Ficha Técnica MIDE 

-Fecha: 23-07-2025     -Inicio y final: Hospital de Benasque (1740 m.) 

-Altitud Máxima:  Ibon Principal de Remuñe (2240 m.) Ibon secundario de Remuñe (2260 m.)

-Desnivel: 520 m.       -Distancia: 9,5 km.     -Duración:  6 h. (descansos incluidos)

-Dificultad: 3   -Esfuerzo: 3  -Severidad del medio: 3  -Orientación en el itinerario: 2

Una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología. 
Los datos son aproximados, no utilizo GPS.




sábado, 19 de agosto de 2023

Ascensión al Argualas, Algas y Algas Norte.

 

Argualas, Juanto Trek, Juanto Fernandez
La vista de las cimas desde el aparcamiento.

La ascensión al pico Argualas (3046 m.) es una de las clásicas del Pirineo que permite enlazar por la cresta los picos Algas (3033 m.) y Algas Norte (3032  m.). La ruta habitual empieza en los Baños de Panticosa, lo que supone un desnivel considerable de más de 1400 metros. Es una ruta que me planteé cuando subí el Garmo Negro en 2020. Los montañeros más preparados suelen enlazar el Garmo con la cresta de los Algas hasta el Argualas. Pero a diferencia del Garmo, que no tiene ninguna dificultad, el ascenso al Argualas y la cresta que une los tres picos presentan algunos tramos de trepada (PD escala Welzenbach, IIº UIAA) expuestos y aéreos no exentos de riesgo.

 

Llegué al Balneario de Panticosa sobre las 16.00 h.  y esperé un rato en el párking del refugio de la casa de Piedra hasta que quedó libre un acogedor espacio bajo los árboles, junto al río y al inicio del sendero. El plan consistía en pasar allí la tarde, estudiar detalladamente la ruta en el mapa y prepararme para la ascensión. Tras una cena alta en carbohidratos pasé la noche en el coche. Al igual que hice en las ascensiones de los Picos del Infierno y del Garmo Negro, la idea era comenzar todavía de noche y ver amanecer ya junto a la muralla de la pared  Sur del Argualas. En pleno verano y con estos calores que corren últimamente, acometer la subida con el fresco de la noche compensa mucho y permite disfrutar de sensaciones diferentes.

Comencé a caminar a las 05.45 h. Con la luz del frontal a mínima intensidad me bastaba para avanzar seguro por la senda que recordaba perfectamente. Dejé atrás la fuente de la Laguna, recientemente restaurada y a la que los aldeanos del valle subían para curar sus males en tiempos pasados, y remonté la pronunciada pendiente en constantes zigs-zags con constancia pero sin prisa. La rodilla derecha, algo tocada, me iba recordando que en esta ocasión debía poner especial atención en no forzarme y en usar bien los bastones.

 

El único indicador en la ruta.

A las 06.10 h. llegué a la Majada deras Argualas y me encontré con el único cartel indicador que hay en toda la ruta. Allí apagué el frontal y dediqué unos minutos a disfrutar del silencio y del brillante cielo estrellado. Algo a lo que ya no estamos acostumbrados los que vivimos en ciudades desnaturalizadas. En la profunda oscuridad me sentí minúsculo, insignificante, mínimo, frente al inmenso mar de estrellas que titilaban en la cúpula celeste sobre mi cabeza iluminando el espacio infinito.

Fue entonces cuando caí en la cuenta que había olvidado las pastillas isotónicas, sonreí y descarté sin dudarlo el bajar a buscarlas. Con las raciones de altura (gelatinas energéticas de sabor a frutas y barritas de frutos secos ricas en proteínas) y los dos litros de agua sería suficiente. Recordé la consigna: beber antes de tener sed, como mínimo cada hora. Reponer energías cuando lo necesites, como mínimo cada dos horas. Esta era una parte fundamental de la estrategia. Retomé el camino y seguí avanzando hacia la Majada Alta.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
La gran roca con el croquis. Al fondo el Garmo y el Argualas.

Todavía no aparecía el Sol en el horizonte, pero ya se iba iluminando el cielo, cuando llegué a una gran roca en la que alguien alguna vez hizo un croquis del camino. Delante se presentaba la formidable mole del Garmo Negro y la del Argualas a su izquierda. En este punto había que decidir qué opción seguir. Yo había pensado en tomar la senda desdibujada que bordea el barranco de Argualas, en dirección E-SE, y es lo que hice. Unos rebecos me saludaron desde lejos con sus ágiles saltos entre las rocas como celebrando mi decisión o mi llegada. Avancé un buen rato, parando por momentos a observar las múltiples opciones que se iban presentando en forma de hitos de piedra improvisados o trozos de senda bien marcados, hasta llegar al pie de la formidable masa del Argualas. El Sol ya remontaba y empezaba a anunciar una jornada calurosa y sofocante, eran las 08.05 h. y estaba a unos 2500 m. Sin embargo, por esta ruta hay que hacer un largo flanqueo hasta el sendero que sube al collado de Argualas, haciendo un giro a NW intentando no perder altura pero tampoco acercarse demasiado a la pared de rocas. Hice una primera parada para hidratar, reponer energías y untarme el rostro de crema solar de alta protección. Ahora empezaba lo bueno… 

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
El collado de Argualas indica la dirección a seguir.

Como había hitos por todas partes, hubo momentos de desconcierto y tracé algunas eses sin demasiado sentido. Afortunadamente sabía hacia dónde me dirigía y recordaba el dicho: “alguien puso ese hito, pero tú no sabes hacia dónde iba". Así que no perdí la dirección hasta alcanzar el sendero en el que me encontré con un corredor francés de Ultra Trail que también iba solo. Nos saludamos, nos presentamos y compartimos un momento. Cedric iba hacia el Garmo y luego haría toda la cresta. Yo le comenté que iba hacia el Argualas y luego ya vería… Tras unos minutos subió el ritmo y yo continué al mío. A estas horas no había demasiada gente todavía, pero por detrás ya veía puntitos humanos avanzando a diversas velocidades mientras Cedric desapareció por delante.

La subida hacia el collado era dura, alternando zonas de canchales pedregosos con tramos de tierra pisada, sin piedras, siempre con una pendiente pronunciada, muy inclinada a veces. Uno de esos tramos que quieres pasar rápido pero no puedes. Uno de esos momentos en los que la montaña te pone a prueba como diciendo: “¿de verdad quieres subir?”. Es el momento en el que no hay que rendirse. Más arriba, se veía correr el agua que surgía de las rocas y una gran Águila sobrevoló mis pasos, animándome a continuar.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
El Argualas, imponente.

Llevaba ya tres horas de caminata y todavía no había empezado a acometer la cumbre. Iba con algo de retraso a lo previsto, pero ya quedaba menos y me encontraba bien. Volví a hidratar y reponer energías justo en el punto en el que el sendero se dividía en 3 opciones: hacia el Garmo, hacia el collado o hacia el Argualas. Y me dirigí hacia el Argualas por una pendiente más difícil y pronunciada todavía, hasta llegar a la cumbre de una loma donde para mi sorpresa me encontré con algunas ovejas de alguna especie rara… Parecían Banthas de Star Wars, pero en color crema y más pequeñas. Chulísimas. Me alegré de haber traído suficiente agua y sobretodo de no haber dependido del engañoso hilo de agua que corría cristalino monte abajo.

 Ahora sí que pude contemplar en primera fila la majestuosa figura del Argualas. Podía ver incluso la antena que corona su cima. Desde aquí podía ver también los detalles de la cresta que llevaba a los Algas. Lo que no ví fue a más gente. Era el primero en llegar a la cita… Estudié las opciones y me decidí por una diagonal que parecía el paso más natural. Descendí de la loma, llegué a la base de la montaña y acometí la diagonal. Más pronunciada, más resbaladiza, más dura. No veía claro el por dónde. Alguna trepada fácil… y llegué a la cresta. ¿Quizás al otro lado había un senderillo?. Pero no. Allí solo había una caída de vértigo directa al abismo. Mi altímetro ya marcaba más de 3000 m.  Los pensamientos pasaban veloces uno tras otro "¿Por qué estaba siendo tan difícil?¿Por qué me gusta tanto todo esto?".  Sin darme respuesta trepé y destrepé hacia la izquierda, hacia la derecha, pero no encontraba la vía a la cumbre. Fueron unos minutos intensos pero largos. "¿Abandono?". Entonces lo paré todo, busqué una repisa en la que me hidraté a conciencia, me puse unas barritas en el bolsillo y dejé asegurada la mochila junto a los bastones. Iba a darlo todo, pero sin el bulto y peso en la espalda que me pudiera perjudicar o desestabilizar. Soplaban algunas rachas moderadas de viento en la cresta y algunos tramos iban a ser seguramente muy complicados.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
En la arista cimera, la cima se presenta unos metros más allá.

La última parte fue brutal, intensa, técnica. Me alegré de haber escalado algo de joven, de haber hecho crestas y alpinismo con l@s compis del MadTeam ya hace años. Eché de menos mi arnés, la cuerda y la cordada, esa seguridad psicológica de saber que tus compañeros están velando por ti. Pero me centré en el SOLO, en la trepada integral, obvié la caída, me aseguraba constantemente de progresar con 3 puntos de apoyo, comprobaba previamente cada agarre, cada pie, cada mano, y respiraba tan hondo que se me llenaba el alma. Y al final, absolutamente concentrado, encontré "el camino" e hice cumbre. Y me sentí pletóricamente feliz.

 

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
Cima del Argualas.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
Destrepando y valorando a vista de pájaro hacer toda la cresta Argualas-Algas N (PD).

La destrepada hacia la mochila me dio una nueva sorpresa al vislumbrar un senderuelo fantasma que serpenteaba entre la cresta, desdibujado pero evidente por momentos. Así que me decidí a resolver la cresta, acometer los Algas y llegar hasta el collado para bajar por el sendero principal hacia los baños de Panticosa. En el Algas Norte me encontré de nuevo a Cedric, el corredor francés. Nos volvimos a saludar y compartimos un momento. Le comenté mi impresión sobre el Argualas, a lo que él me repuso enseñándome el track que llevaba en su móvil: “solo es PD!”… a lo que le contesté: “tu pon toda tu atención, no conocemos al que ha dicho que solo es PD”. Chocamos nuestras manos con una sonrisa y cada cual siguió su camino.

 

Algas, Juanto trek, Juanto Fernandez
Atrás se queda el Algas.

Algas Norte, Juanto trek, Juanto Fernandez
Cima del Algas Norte.

JuantoTrek, Juanto Fernandez, Infiernos y Garmo Negro
Llegando al collado de Argualas, una excelente vista de los Infiernos y el Garmo Negro.

La bajada siempre es la parte más dura, no entraré en detalles, pero escogí una ruta alternativa que tuvo sus complicaciones en determinados puntos. Llegué al coche a las 15.20. Muy cansado pero muy contento. Sin incidencias, más vivo y más feliz. Y pensé que esta historia quería compartirla contigo y tenía que escribirla en el Blog. Porque como dijo C. Mc Candless: “La felicidad solo es real cuando se comparte”.

 Y aquí la tienes para tí, para siempre.



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Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones.

Fecha: 17-08-2023

Inicio y final: Baños de Panticosa (1640 m.) 

Altitud Máxima:  Pico de Argualas (3046 m.)´

Desnivel: 1406 m. ( aprox. 1600 m. acumulado)

Distancia total: aprox. 10 km. 

Horario:  4h 30' subida al Argualas +   1h cresta  + 4h bajada.

-Dificultad: 4  -Cantidad de esfuerzo: 4  -Severidad del medio: 4  -Orientación en el itinerario: 3

NOTA: una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología. 

 

lunes, 25 de abril de 2022

Ascensión al Puig de Fontlletera (2581 m.)

 

JuantoTrek Fontlletera

La ascensión al Puig de Fontlletera es una de aquellas historias de montaña que merecen ser contadas en este Blog. Dijo Mallory que subía montañas simplemente porque estaban ahí. Es lo que pensé cuando, durante un entrenamiento de esquí de montaña por la zona del Balandrau, el Puig de Fontlletera se me apareció recortado en el cielo azul: estaba ahí, y yo no había reparado nunca en esta montaña pese a haber estado varias veces por la zona. Entonces supe que algún día la intentaría. La sinuosa línea de su vertiente SE me pareció preciosa, progresiva y asequible.

Y no tardé demasiado en volver.

Unas semanas después estaba de nuevo subiendo hacia el collado del Moro. Esta vez iba sin esquís, en "modo alpino”, caminando a buen paso con una mochila de ataque ligera. La noche anterior confirmé la meteo: sería un día nublado y gris, pero con poco viento y pocas posibilidades de nevadas. La nieve había caído el día anterior en cotas superiores a los 2000 m. De hecho, en Barcelona había granizado varias veces durante la festividad de Sant Jordi.

Y así fue. No encontré nieve hasta que llegué al collado del Moro. Desde allí apenas podía entrever la silueta de la montaña entre la niebla y las nubes grises amenazadoras que la envolvían, mucho más oscuras hacia el W. Escuché el retumbar de un trueno lejano y una duda creció en mi mente. Aprovechando que tenía algo de cobertura en el móvil, volví a consultar la meteo y el radar de precipitaciones. Ciertamente aparecía una pequeña mancha de precipitación moderada a unos kilómetros de donde yo me encontraba. Fue uno de esos momentos en los que asumes que tomes la decisión que tomes, deberá ser la correcta… aunque no sabes cuál es la correcta.

JuantoTrek Fontlletera

Seguí avanzando, pendiente en todo momento del viento y de las nubes que me rodeaban, de sus movimientos y evolución constante. Todavía no tenía demasiado claro si continuar o abortar, pero algunos claros azules se abrían por momentos en el cielo y con ellos mi esperanza. Me calcé los crampones, agarré el piolet y me puse el casco. La decisión estaba tomada: subiría, pero con el máximo de seguridad. Calculé una hora más de ascenso rápido y comencé a progresar decidido a llegar a la cumbre.

El viento suave me lanzaba al rostro pequeños copos de nieve granulada. La suave arista ofrecía su resistencia a modo de un terreno mixto de piedra, placas de hielo y nieve, en ocasiones con neveros muy profundos en los que me hundía hasta las rodillas. La pendiente, tal y como había previsto, no era excesiva salvo en algún tramo o flanqueo. Con la técnica de piolet-bastón fue suficiente. Los crampones fueron imprescindibles. A un ritmo constante me fui acercando dibujando zig zags en la pendiente, aunque en los momentos en los que la niebla se me echaba encima tenía mis dudas de continuar hacia arriba. Finalmente llegué a un vivac de piedra muy cerca ya de la cima, a pocos metros. Contemplé el valle y la ruta que había seguido. Me hidraté y tomé un par de barritas energéticas de pasta de frutas aprovechando el resguardo que ofrecía el precario refugio, que me pareció el mejor de los palacios con vistas. Sin duda era mejor parar a descansar aquí... no era un día para entrenerse mucho tiempo en la cumbre.

JuantoTrek Fontlletera

JuantoTrek Fontlletera

Tras el breve descanso y avituallamiento acometí los últimos metros en vertical, con energía renovada, abriendo escalones en la nieve a cramponazos. Una sonrisa enorme se dibujó en mi rostro al ver aparecer tras la cresta la silueta de las montañas de Nuria que jugaban al escondite con los oscuros nubarrones. El Balandrau se asomó a mi izquierda, iluminado por un intenso rayo de sol en su cumbre. Tras pocos minutos y algunas fotos, decidí bajar hacia el collado de Tres Pics. Durante la subida me había planteado volver sobre mis pasos y deshacer la ruta de ascenso, pero llegado el momento me apeteció más la opción de trazar una ruta circular.

JuantoTrek Fontlletera


Inicié el descenso. Ésta fue la parte más técnica y difícil, con un terreno muy descompuesto, otra vez lleno de piedras, placas de hielo y neveros profundos, pero con mucha más pendiente que durante la subida. De hecho esta suele ser la vía normal de ascenso que eligen aquellos que suben desde el refugio de Coma de Vaca o desde Tregurà, por la pista cerrada al tráfico rodado que se acerca hasta el collado de Tres Pics. Con toda la atención puesta en cada paso llegué al él en menos de media hora.



Las  marmotas chillaban y corrían en el valle, más abajo. Unos rebecos se perfilaban en la cresta, más arriba. Recordé la huella de lobo que fotografié hace ya muchos años cuando subí al Balandrau. Tiempo después pudieron filmar a un ejemplar solitario desde el refugio de Coma de Vaca. También lo grabaron las cámaras del Santuario de Nuria no hace mucho. Esperé en el silencio, escuché y observé atentamente. Sin poder evitarlo aullé profundamente varias veces imitando la llamada del lobo. Pero solo tuve por respuesta el silencio blanco e imponente de las montañas nevadas y el cielo gris. Las marmotas se escondieron entre la nieve y los rebecos desaparecieron tras las rocas. Una gran águila sobrevoló planeando mi cabeza, en dirección al Norte. Fueron los únicos seres vivos que encontré durante toda la jornada.

Siguiendo la pista cubierta de nieve, deshice el camino que me devolvería a casa, y pensé que esta salida tenía que escribirla. Y aquí la tienes en tu pantalla. Gracias por leerla.



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 Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones.

Inicio y final: Pla de Pedris (1800 m.) 
Altitud Máxima:  Puig de Fontlletera (2581 m.)
Desnivel: 781 m. 
Distancia total: aprox 8 km. 
Horario:  2h 30' subida + 2h 00' bajada 

-Dificultad: 3  -Cantidad de esfuerzo: 3  -Severidad del medio: 3  -Orientación en el itinerario: 3

NOTA: una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología.


sábado, 26 de enero de 2013

Recuperación en Enero



Dos Rutas de senderismo clásicas y aptas para todos los públicos. Sierra de Marina y Parque de St. LLorenç del Munt (Montcau-La Mola). Dos salidas de este mes de Enero para ir recuperando la forma.

Cuando a últimos de Noviembre subí el Puigmal en solitario, no sabía que pasaría un mes completo sin poder salir al Monte. En efecto, diciembre fue un mal mes. Por una parte las obligaciones derivadas de las fiestas navideñas y otras historias varias, pero sobretodo una tendinitis en el tensor del dedo gordo del pie izquierdo que por momentos me impedía caminar, fueron las responsables de una actividad casi nula.

Asi que este mes de Enero, una vez superados los problemas físicos y pasadas las fiestas, me decidí a realizar algunas salidas. La primera fue al Ripollés. Pero básicamente tuvo relación con la Arquería en su desconocida modalidad de Arco de Bosque . (Puedes leerla aquí).

Días después me dirigí con una de mis habituales compañeras de actividades a recorrer la Sierra de Marina. Comenzamos la Ruta (1) en Santa Coloma de Gramanet, y finalizamos en El Masnou, tras atravesar el parque natural por su carena siguiendo el GR 92. Además subimos al Turó de Montigalà, desde donde contemplamos unas espléndidas vistas del Barcelonés y el mediterráneo saturado con brillantes destellos plateados. Básicamente anduvimos caminando a paso tranquilo y disfrutando de un día cálido de Sol y de los bosques de pinos, los matorrales mediterráneos y bosques más frondosos de robles y encinas que fuimos encontrando a nuestro paso.  Los puntos de referencia en nuestra ruta improvisada -no llevábamos ni mapa, ni gps, ni elementos de orientación- fueron St. Jeroni de la Murtra, La Conrería y el Turó de Galzerán.  Fueron casi 6 horas de caminata en las que el pie respondió a la perfección.


De nuevo en viernes y también con Cris, evitando las aglomeraciones de los fines de semana, nos dirigimos a realizar otra ruta clásica para "entrenar" en St. Llorenç del Munt (2). Tras ascender al Montcau por la directa desde el Coll de Estenalles, donde se encuentra la oficina de información del parque, descendimos y tomamos el camino que lleva desde el Coll d’Eres a la Mola. Las nevadas de mediados de semana se habían fundido en su mayor parte. Sin embargo, en el camino encontramos todavía algunas zonas con algo de nieve helada y hielo que nos hicieron resbalar en alguna ocasión. Los juegos de luces en el camino hicieron que el paseo fuese una verdadera explosión de sensaciones.


Un paseo con vistas impresionantes, en un día también soleado y en el que la estupenda visibilidad nos permitió disfrutar de todos los Pirineos desde el Canigó hasta las Maladetas, claramente perfilados en blanco nieve sobre un cielo azul puro y limpio. El contraste de la roca rojiza de aglomerado típica de esta sierra de st. Llorenç y el verde de sus pinos y encinas, con los colores del horizonte fue más que un regalo para nuestros sentidos.


Una vez en la Mola compartimos un rápido piscolabis y resolvimos bajar lo más rápido posible. Tras pasar con cierto cuidado una zona con hielo recientemente formado sobre el camino, comenzamos a trotar descendiendo el angosto pasadizo empedrado que lleva a la cumbre. Unos minutos después mis pies volaban sobre el sendero evitando intuitivamente las pequeñas placas heladas. Mi corazón bombeaba alegremente. Mi respiración me fundía en el bosque. Mi mente se evadía a recuerdos ancestrales y sensaciones fugaces de libertad añorada. Por fin, estaba corriendo de nuevo en los Montes sin ningún tipo de molestias. Por fin, volvía a sentirme libre.

Antes de descender hasta el párquing del parque donde esperaba La Tanqueta, me despedí de los Pirineos recortados en el Horizonte con el firme propósito y el deseo lanzado al viento de encontrarme con ellos en no demasiado tiempo. Hielo, Canales y Crestas me esperan.



Mapas-Rutas.
(1) http://www.diba.cat/parcsn/parcs/plana.asp?parc=7&m=247 Serralada Marina.
(2) http://www.diba.cat/parcsn/parcs/plana.asp?parc=4&m=244 St. Llorenç del Munt.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Otoño (GR7.2)



Afortunadamente, los incendios del Verano se quedaron a un par de kilómetros, y en la zona de la Cabaña de los Pájaros (Les Coromines/ GR 7.2) el bosque mediterráneo se ha vestido con los colores de la estación recién llegada. Al predominar los Pinos, tampoco es muy evidente el cambio si uno no se fija en las Choperas de la riera, vestidas de amarillo anaranjado, o en la explosión multicolor de los Olmos y algunos frutos silvestres. Por su parte la riera ha perdido por completo su exiguo caudal de agua y la Font del Ferro no deja caer ni una sola gota, haciendo evidente una sequía que se prolonga.

Paseamos contemplando y absorbiendo olores y colores. Seguimos senderos que normalmente usan cazadores, Boletaires y cada vez más, BTTer@s... pero excursionistas de a pie, pocos. Por los senderos, que conocen pocas personas que no sean del entorno, es difícil encontrar a nadie. De hecho, en dos días no hemos encontrado absolutamente alma humana alguna... ni siquiera en el GR.

El paseo de hoy es una excusa para mí: en la pequeña mochila llevo una cuerda y unos cuantos hierros y cintas, además de agua, el botiquín de emergencia, la navaja... lo de siempre.

Nos fijamos en los rastros de zorros, ginetas y jabalíes, en las plumas de una torcaz desayunada por el Azor que se encuentran esparcidas entre los romeros y ginebros, y en multitud de pequeños detalles como los encames en espiral de los lirones en la hierba. Mi vista va buscando Rocas. En la zona hay grandes Rocas, pero todas las que inspecciono son bastante pobres para practicar el bloque: son de un conglomerado-arenisca que se deshace... o bien algunas más verticales y compactas, están enmarañadas en un sotobosque espinoso que habría que desbrozar. Y yo no voy a dejar un solo rastro de mi presencia, como hago habitualmente, por norma...



Pasa la tarde y encontramos una zona con unos terraplenes próximos al camino. Saco los trastos y comienzo mis pruebas y ejercicios. Llegarán las salidas de invierno, y no quiero verme necesitando hacer un ràppel o asegurando a un primero o segundo, y quedarme parado como un bendito... Hay que repasar ejercicios, aunque sea Escalando en Horizontal. Bueno, hoy no es en horizontal... hay una pendiente del 50% y un saltito de 8 o 10 metros.

Me descuelgo con la cuerda en simple, pese a sus 8mm, y el Piu2 funciona aunque no con demasiada frenada... suerte del prusik de seguridad. Pruebo también el Autobloqueante y el Klemheist... rapelo un par de veces solo con dinámico... Remonto la cuerda con la ayuda de los mismos nudos y también la pruebo en doble... en doble la verdad es que la frenada gana mucho, claro...normal. El pequeño observa todas las maniobras ensimismado, asi que cuando le llega el turno, la sonrisa se le expande de oreja a oreja.

- Ahora tu...
- Vale!... pero no tengo arnés papa!
- Eso no es problema. - Le hago un braguero de fortuna con una buena cinta tubular ancha y cómoda. Le enseño el ocho por seno...por chicote... Se ríe...
- ...o sea que el mismo nudo se puede hacer de varias formas...
- si... pero no te van a servir para lo mismo... por seno no te sirve para encordarte a no ser que lo chapes a un mosquetón...
- ah... vale...

Se queda con todos los detalles. Finalmente remonta la cuerda usando los nudos de bloqueo. Hace sus primeros "rappels" -la verdad es que los hace en un top rope que he montado y por tanto lo bajo yo bien atadito, pero a él la ilusión casi lo mata de alegría y contento!-

- He hecho mis primeros Rapels...!! Uhuuu!! Como mola!!!

Y asi pasamos la tarde... entre risas y juegos, y yo practico y practico. Por momentos mi mente se fuga imaginariamente a las montañas nevadas, intuyo la ventisca, un rapel para escapar de una cresta que se ha vuelto negra y siniestra bajo las nubes, una pared helada con un resalte...escucho el zumbido del viento, siento el granizo que me golpea... "tengo que ser capaz de hacer todo esto con los ojos cerrados...bajo la máxima presión... allá arriba no podrás permitirte ni un solo fallo...por tí, y por tus compañer@s..."



De regreso a la Cabaña recogemos Moras, Endrinas (este año volveré a hacer mi Patxarán!), y algunos majuelos e higos silvestres... es la estación de la abundancia en los Bosques.

Se hace de noche. Se levanta un viento sostenido. Se zarandean las hojas marchitas de los Olmos. Corretean por el suelo las de los álamos y arces. No hacemos fuego, pero enciendo una piña en una especie de ritual ancestral que me conecta con la Tierra. Surge un humo azulado entre la llama anaranjada, roja, brillante...silba la piña cuando arde...

- Parece un espíritu!! -dice el pequeño...
- Sí... es el espíritu del Otoño... ahora ya está libre, y traerá los vientos, la lluvia y la nieve en las Montañas...

Y allí nos quedamos mirando, en el silencio que se expande acompañado de los cantos de grillos y sapos...

criii criii criii criiii oooak.... ooooak....




domingo, 27 de mayo de 2012

Bassibers. En la Tormenta.



Una vez llegados al Coll de la Geganta procedentes de Ulldeter, hemos subido la pequeña cota señalada en el mapa con una altura de 2595 m., confiando en tener una buena perspectiva de nuestra ruta directa al Bassibers. Lo que no esperábamos -sobretodo yo que voy con unas zapatillas de trekking ligeras- era encontrar el fondo del circo de Bassibers con tanta nieve...!

- ...ese flanqueo que va hacia el lago se ve con demasiada nieve...verdad?
- Puedo hacer unos crampones de emergencia con los calcetines gruesos que llevo en la Mochila...pero... jajaja.... (reímos los dos)

Ambos observamos la "Esquena d'Ase" que sube al Bastiments a nuestra izquierda. Se ve completamente limpia. Quizás tendremos que pisar algún resto de nieve... y antes de la precima también habrá nieve... pero nos parece una opción mejor. Aunque no estaba en nuestros planes, ES la mejor opción...

- ...por la Esquena d'Ase entonces. Vamos!

Y subimos a un ritmo rápido. Tal y como habíamos comenzado desde Ulldeter. A piñón... Sin dejar de hablar, porque somos habladores por naturaleza, nuestros pasos ganan metros con constancia y resolución ... Cada vez que salgo con esta compañera la sensación de equipo y complicidad es absoluta. Aunque desde Agosto no nos habíamos vuelto a encontrar en el monte...cuando hicimos el Vignemale por la Moscowa.

- Pasa tú primera y abre huella... -la nieve abundante que precede a la cima aconseja este cambio de "líder"... almenos ella lleva botas, que sin ser botas de alta montaña, son mejores que mis ligeros "mocasines"...

Alcanzamos la cima del Bastiments y nos encontramos con uno de esos panoramas que refuerzan el ánimo y enamoran el alma. Sin embargo, las nubes crecen a una velocidad de vértigo y nos aconsejan dar buena cuenta de una manzana y unas nueces -las barritas son una opción menos suculenta- y ponernos en marcha de nuevo a la mayor brevedad posible... Somos los únicos en tomar la cresta al Bassibers.... el resto de personas volverán sobre sus pasos... Pero nuestro objetivo real del día es el Bassibers. La subida accidental al Bastiments ha estado condicionada por la situación que hemos encontrado.


En menos de una hora estamos en el pico. Encontramos allá dos montañeros que han subido por el Pic de la Dona... Tomamos unas fotos y la lata de guaraná que últimamente me acompaña en las cimas. Apenas en dos minutos, comienza a llover...todo se vuelve gris oscuro profundo...Decidimos bajar rápido por la ruta que precisamente habíamos desestimado para subir...

- Chubas...
- Si?
- Si... esto va "a petar" pero ya...

Las negras nubes se han apoderado del cielo en un instante, rozando con sus panzas amenazadoras las cimas que, como el Bastiments cercano, ya no se ven...

CRAAAAASHHHHKAAAAAAAmmmmm.... (alguien puede haber quedado frito en el Bastiments -pienso...)

Si no has estado enmedio de una tormenta repentina en las cumbres... quizás no pueda ser capaz de transmitirte lo que se siente... Nuestros pasos aligeran rápidamente al tiempo que un granizo consistente golpea nuestros cuerpos y los relámpagos ciegan la Montaña...bajamos muy rápido...disfrutando relativamente del Mágico lago helado de Bassibers.. .La tormenta arrecia...

- espera... guantes!

Palabras cortas, gestos rápidos, toktoktoktoktoktoktok repica el granizo en la capucha...No por el frío, sino por los repetidos impactos, nuestras manos empiezan a perder la sensibilidad y la temperatura... asi que nos ponemos los guantes... EN la cresta que desciende de Bastiments también se ven algunas figuras en rápido descenso...yo recito en silencio pero con constancia un Om Mani Padme Hum que me sale de dentro mientras sigo la huella que abre mi compañera con mucho cuidado de no patinar...

CRAAAAAAAAKKKKKKKKKmmmm (este ha caido más cerca, por un momento el cielo ha sido blanco luz ...)

Me río de mí mismo al resbalar precisamente en el punto que habíamos desestimado cruzar para subir... Mis pies navegan dentro del charco de mis bambas... "No vuelvas a salir sin botas"...me digo a mí mismo en el momento crucial en el que detengo el resbalón y lo que habría sido una tontísima caída... Los granizos son ahora del tamaño de almendras...tomo una foto de mi compi que va delante como alma que lleva el diablo... la cámara se cierra varias veces ante los impactos de las piedras de hielo sobre el objetivo ... KRAAAAKKKKAMMMMMMMMM (al ladito...uf)


Pero tal como llegó... la tormenta se aleja.... Nada más ganar el Coll de la Geganta -completando así la circular- todo cesa y el Sol asoma entre tímidas rendijas azules... los pájaros rompen el silencio... Tomamos una ruta directa sin hacer caso de nada más que la intuición y el saber que delante nuestro a unos cientos de metros más abajo están las pistas de esquí -sin nieve- de Ulldeter que nos devolverán al punto de inicio...

Ya en el coche una sonrisa.

- Fua!... que increíble sensación ...
- ...pero otro día no me dejes salir sin botas...


Hoy un paisaje lleno de emociones se me ha quedado tatuado en el corazón...

sábado, 12 de mayo de 2012

Aproximación al Comapedrosa



Jueves. Una anulación de un "cliente" me ha supuesto un hueco de 24 hs... quizás puedo escaparme... Objetivo: salir de esta ciudad, estar en la Naturaleza, entrenar, y si es posible subir alguna Montaña. No es fácil decidirse mientras miro mapa tras mapa... Así que establezco el criterio: debe ser un sitio en el que no haya estado, lo más salvaje posible, y no demasido lejos de BCN.

Tres horas después estoy en Andorra. Son casi las 5 de la tarde. El termómetro en Andorra la Vella marca... 26º !!!...qué calor!... Observo el Comapedrosa desde el punto de inicio -Arinsal-... casi no se ve nieve por esta cara... me voy en zapatillas?

Afortunadamente no me he hecho caso y me he calzado las Botas. Nada más pasar los dos puentes que cruzan el Areny y el Comapedrosa -que bajan estripitosamente cargados e impetuosos- me encuentro el primer nevero. El camino, por momentos, se pierde en la nieve...y cuanto más subo, más nieve y menos camino. Las marcas colocadas en los árboles se ven... pero las marcas que hay en las piedras...no. Subo el valle paralelo al torrente que me acompaña con su sonido constante. Hacia los 1900m, todo es ya nieve, y sigo el camino más por intuición que por señales. Atravieso zonas que parecen restos de aludes, por lo caótico y lo revuelto, y en muchos lugares se abren roscos por sorpresa que me hunden hasta la rodilla, a veces más. La nieve está pastosa, húmeda... el Sol implacable me da de cara y se pone justo por el collado al que tengo que llegar. Por momentos, camino por encima de los rododendros que asoman entre el blanco, entre viejos pinos negros, entre gotones de sudor que chorrean de mi frente empañando las gafas... En las laderas de mi izquierda se ven varios restos de aludes: las Montañas se están deshaciendo como un helado. El calor es infernal.

Llegando al collado vuelvo a ver el camino limpio y las señales del GR. Cuando voy hacia él, me hundo de golpe hasta la cintura y quedo atrapado. Siento una torsión preocupante en las piernas -que no puedo mover- y paso unos segundos indeciso. La única solución es quitarse la mochila, y usarla a modo de "salvavidas" para poder salir del agujero. Mis instructores pensaron en todos los detalles, por lo que veo. Y yo retuve más de lo que podría recordar conscientemente. Salgo sin problemas y remonto el Collado. Me espera la sorpresa de ver el Cartel del Parque natural casi completamente enterrado... asi que almenos tengo 1,70 m de nieve bajo mis pies. Un valle precioso se abre ante mis ojos. Las Montañas, sin embargo, llenas de pequeñas avalanchas y purgas por doquier, me transmiten una gran duda: así que de seguir hasta cumbre dejando la mochila en la cabaña de pastores del valle... va a ser que no. Han sido casi 700 m de desnivel y quedan otros tantos...

Subo hasta el Refugio de Comapedrosa, que está cerrado. Espero encontrar un porche o un rincón en el que vivaquear, cuando para mi sorpresa descubro que puedo abrir una puerta y... es un espacio libre para 6 personas, con chimenea... sucio, lleno de basura... pero va a ser mi hogar hoy. Así que lo limpio con una rama de Pino, recojo algo de leña seca de los alrededores, y me pongo a fundir nieve -el agua está cerrada y de la fuente del exterior no sale ni gota- para beber y preparar la cena.


La noche llega pronto. Las estrellas de colores -aquí arriba se ven perfectamente rojas, verdes, naranjas, azules, blancas...- cantan una canción de cuna inaudible, aletargadora, susurrante. El viento se levanta. Y aunque no hace mucho frío, agradezco el refugio, el fuego, el agua, ...

Me levanto con la primera luz -que resulta ser la Luna y no el Sol, que todavía duerme perezoso- y preparo un desayuno energético. Siento molestias en la ingle derecha y en el tobillo un dolor agudo. Los "roscos" ya tienen eso. Producen estiramientos y sobrecargas. Incluso, si uno no progresa lento y con cautela -y yo diría que siempre con bastones en este tipo de terrenos- se puede partir una pierna fácilmente... Miro mi reloj altímetro estación meteo portátil...8º, Sol, Barometro 1026hpa... Demasiado calor para las 6 AM... Salgo fuera y contemplo el panorama: comparando las fotos de ayer, han habido más avalanchas esta noche. Hay lenguas por todas partes. Me recuerda mi experiencia de la Vall de Mulleres del año pasado. Hago un calculo: de 7 a 9 cumbre, de 9 a 11 descenso, de 11 a 13 desaproximo...mmmm..demasiado precipitado, ajustado al tiempo de que dispongo y stressante.. Valoro riesgos: no conozco la ruta, se ven aludes, mucha nieve blanda, me moveré lento y pesado en la hora de máxima insolación, tengo algunas molestias de ayer, y ...he venido a disfrutar la Naturaleza... el Comapedrosa se va a quedar donde está !!

No me cuesta demasiado tomar la decisión... Bajaré tranquilamente hasta el coche. Recojo y me pongo en marcha. Me despido del cartel enterrado en nieve del collado, de las Montañas y el Valle silencioso... Cuando desciendo y entomo una ruta procurando quedar fuera del alcance de posibles aludes, escucho enfrente mío el rumor de la nieve que cae de la Montaña como un trueno... ruuummmmmmmm.... Pasaré unos minutos después justo por el lado de las curiosas formas recién esculpidas ... Saboreo sin prisa el rincón de los Abedules, el canto de los pájaros de la alta Montaña,
el olor de los pinos y abetos, los juegos de Luces... el calor que ya axfisia.


24 horas después vuelvo a estar en la Gran Mancha Gris. Me resulta horrible el calor, la ausencia de vegetación apenas compensada con algunos árboles enfermizos, añoro el sonido y la frescura del río, me sobresatura la aglomeración de vehículos y personas...

En cuanto encuentre un hueco... me vuelvo a las Montañas. Y espero que esto, dure toda mi Vida, y que mi Vida sea larga para poder disfrutar del máximo número de lugares y momentos de ensueño.




Nota: 

Esta ruta en verano es muy transitada y fácil. Pero en condiciones como las de hoy, es algo más difícil y pesada. De todas formas, subir al Comapedrosa desde Arinsal son 1400 m de desnivel, por lo que se recomienda hacerlo en dos jornadas y tener cierta preparación física y técnica.