Soy un Nómada. Mis únicas Banderas son el cielo del día y el manto de estrellas en la noche. Mi Tierra está allí donde piso. Mi cultura es la que comparto e intercambio con las personas que encuentro en el camino. Mi himno es el canto de los pájaros, el susurro de los arroyos cristalinos y el bufido del viento en bosques y cumbres. Mi gente sois tod@s, aunque todavía no os conozca.

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jueves, 24 de julio de 2025

Ibones de Remuñe

 

Ibon de Remuñe, JuantoTrek, Juanto Fernández
Ibon principal de Remuñe.

El Valle de Remuñe es un lugar salvaje y lleno de encanto ubicado en el valle de Benasque, en pleno Pirineo Aragonés. Abrupto y de marcado origen glaciar, progresa hasta llegar a los pequeños y mágicos ibones de Remuñe, dos preciosos lagos de alta montaña que bien merecen una excursión. Desde allí podemos continuar para acometer las ascensiones a varios tresmiles de la zona, entre los que destacan el Malpás y el Perdiguero, entre muchos otros.

Salimos del Hospital de Benasque sobre las 9:00 y nos dirigimos hacia el punto de inicio de la excursión al Valle de Remuñe. En unos quince minutos de paseo suave por los llanos del Hospital en dirección al Forau de la Llana, y tras remontar una pendiente de unas decenas de metros hasta la pista asfaltada que muere un poco más allá, nos encontramos con el cartel que indica el inicio de la ruta. Progresamos despacio y al ritmo de la persona más lenta ascendiendo entre un bosque dominado por pinos negros, rododendros y matas de arándanos. El sendero está bien marcado y es fácil de seguir, aunque por terreno a veces algo descompuesto en su parte más alta, como bien podremos comprobar más tarde.


Inicio del sendero hacia la Vall de Remuñe.

Últimos tramos de Bosque de Pino Negro...

El camino nos lleva finalmente hasta un collado en el que encontramos dos carteles indicadores que marcan la bifurcación de la ruta. Nosotros decidimos que subiremos por la izquierda, en dirección SW-W, cruzando la pasarela de madera y dirigiéndonos hacia una curiosa formación rocosa con forma, y utilidad, de cabaña natural. A partir de aquí la subida es más pronunciada y comenzaremos a encontrarnos con tramos algo complicados de caóticos bloques de roca, algo muy típico en esta zona de los Pirineos, que ponen a prueba la coordinación y el equilibrio del excursionista. Casi todos los grupos que nos han pasado por delante han tomado esta misma dirección, aunque algunos han optado por seguir por la ruta de la derecha, por la pleta, que es por donde nosotros tenemos previsto bajar. 

Llegando a la bifurcación...

Carteles en la bifurcación de la ruta.

Antes de acometer la subida hacemos una primera parada junto al puente de madera para beber algo de agua. Para nuestra sorpresa, un señor francés de más de 80 años, enjuto y de piel tostada y curtida, pasa junto a nosotros a buen ritmo. Va completamente descalzo. Es la primera vez que veo a alguien caminar descalzo por las montañas. Solo lleva un viejo chubasquero recogido en la cintura, ni mochila, ni agua, ni nada de nada. Es un ser de otro tiempo, un auténtico indígena pirenaico en peligro de extinción...

Mi compañera sube con dificultad este último tramo hasta los lagos. Un tramo que, como siempre suele ocurrir, nos va engañando con sucesivos falsos collados tras los que esperas encontrar el final de la pesada ascensión. Yo voy muy pendiente del altímetro, restando metros, y de mi compañera. En un momento dado le pregunto si quiere abandonar. Por mí no hay problema. Ella, tras pensarlo un segundo, decide continuar hasta los ibones cueste lo que cueste. Tomamos otro trago de agua y proseguimos despacio sorteando los pasos entre los grandes bloques de roca.

Llegando al Ibon principal de Remuñe, aunque todavía no es visible.

Unos minutos después el primer ibon aparece ante nosotros, y ella se alegra muchísimo de no haber abandonado. No es de los más espectaculares que he visitado, pero el lugar es mágico y precioso. Destaca hacia el NW un pico que me recuerda al Pedraforca: es la Forca de Ramuñe, casi un tres mil y un buen punto de referencia para esta y otras excursiones y ascensiones por la zona. 

Descansamos en el ibon mientras vemos correr y saltar a las marmotas entre las rocas, observando alguna trucha de alta montaña en las transparentes aguas azuladas y a algún que otro colirrojo. Para reponernos tomamos una naranja, rica en fructosa, vitamina C y potasio, y mucho más deliciosa que unas barritas energéticas. Rápidamente la fruta hace su efecto, y tras algunos minutos nos sentimos reconfortados para continuar hasta el segundo ibon, que se presenta ante nosotros en pocos minutos de marcha suave con algún nuevo tramo de rocas. Desde allí ya podemos observar el camino de la pleta por el que descenderemos. El pequeño ibonet de Remuñe nos queda allí abajo, junto al sendero, y a la izquierda, pero decidimos obviarlo y no acercamos hasta él.

Ibon de Remuñe, JuantoTrek, Juanto Fernández
Ibon principal de Remuñe.

Ibon de Remuñe, JuantoTrek, Juanto Fernández
Ibon secundario de Remuñe.

El descenso nos ocupará otras dos horas y media bajo un sol de mediodía implacable. Me coloco detrás de mi compañera para asistirla en algunos pasos y escalones, bien agarrándola por la mochila bien echándole una mano firme y segura cuando lo necesita. Aún así, tropieza y resbala algunas veces, más de cansancio que por la dificultad del terreno. Finalmente, para llegar hasta el puente de madera y la cabaña de roca debemos cruzar un torrente que baja furioso ladera abajo. Es mi compañera la que valorando la situación y los riesgos decide que bajemos más hacia el barranco principal y crucemos por allí. Y así lo hacemos, mucho más seguros y acabando la travesía de las aguas salvajes mucho menos mojados.

Las nubes empiezan a cubrir los picos más altos y las ráfagas de viento, cada vez más intensas, nos zarandean como si fuésemos muñecos de trapo. Ambos estamos deseando salir del embrollo y llegar al bosque de pinos para descansar y avituallarnos con seguridad, así que vamos cubriendo metro tras metro sin parar, acompañados por una panorámica impresionante del Pico de Alba. Estuve por allí el año pasado y aunque no pude coronar la cima pasé una inolvidable jornada en los Ibones de Alba.

De bajada, desde la bifurcación se ve la cabaña natural de piedra...y a la derecha las primeras rocas para subir al Ibon.


JuantoTrek, Juanto Fernández
Panóramica al Pico de Alba

Cuando por fin llegamos al bosque encontramos un rincón seguro y sombreado bajo los pinos. Allí acabamos con la reserva de agua que nos queda y tomamos un piscolabis de pan con paté y longaniza que nos devuelve las fuerzas. Ahora es el momento de plantearse el último esfuerzo para llegar al punto de inicio y final de la ruta. Sin correr, sin prisa, con toda la atención puesta en cada paso para evitar un accidente de última hora, salvamos la distancia hasta que llegamos sobre las 15:00 h al final del recorrido, donde nos premiamos con dos refrescos bien helados y merecidos.

Si. A mi me enseñaron que el ritmo lo marca el menos fuerte, y que el más fuerte siempre ayuda y acompaña. Y sobre todo me enseñaron que lo que se empieza en equipo, se acaba en equipo, sin dejar a nadie atrás.


Clik para ampliar el mapa...


Ficha Técnica MIDE 

-Fecha: 23-07-2025     -Inicio y final: Hospital de Benasque (1740 m.) 

-Altitud Máxima:  Ibon Principal de Remuñe (2240 m.) Ibon secundario de Remuñe (2260 m.)

-Desnivel: 520 m.       -Distancia: 9,5 km.     -Duración:  6 h. (descansos incluidos)

-Dificultad: 3   -Esfuerzo: 3  -Severidad del medio: 3  -Orientación en el itinerario: 2

Una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología. 
Los datos son aproximados, no utilizo GPS.




domingo, 6 de octubre de 2024

Pic de la Dona y Bastiments. Una circular por Ulldeter...

 

JuantoTrek, Pic de la Dona, Ulldeter, Pirineos, Juanto Fernández
Desde el Pic de la Dona (2702 m.) vistas al Bastiments a la derecha y al Fajol Gran a la izquierda.

El circo de Ulldeter se encuentra en el el Parque Natural de las cabeceras del Ter y del Freser, en Girona. En él nace el río Ter, de ahí su nombre ("ojo del Ter"). Además de las instalaciones de una estación de esquí, podemos encontrar el refugio de Ulldeter y es un buen punto de partida de muchísimas excursiones y ascensiones de diversos grados de dificultad. El Pic de la Dona (2702 m.) y el Pic de Bastiments (2882 m.) son dos de las montañas más frecuentadas por excursionistas y montañeros, tanto en verano como en invierno. 


He salido de Barcelona a las 6.30, todavía de noche. Después de darle unas cuantas vueltas me he decidido por subir a Ulldeter otra vez. Es una de las zonas que conozco como la palma de mi mano, de hecho creo que he subido casi todas sus montañas, muchas de ellas en solitario y en pleno invierno. La idea es hacer una excursión rápida, modo FAST HIKING, por lo que voy equipado de forma muy somera, con lo básico e imprescindible en una mochila de 20l. escasos. Son las 9.00 cuando comienzo la ruta desde el aparcamiento superior de la estación de esquí. El camino hacia la Portella de Mantet surge detrás de los edificios, en dirección NE. Hace bastante frío, dos grados para ser exactos, y un viento de norte que aprieta por momentos, así que inicio la ruta con los guantes, gorro, polar y cortavientos ya puestos. Esta vez voy con unas buenas zapatillas de trail y mallas de invierno.

La subida hasta la Portella de Mantet no tiene pérdida posible. El sendero está muy marcado. Incluso puedes permitirte el lujo de recortar a tu libre albedrío. Subo muy rápido, me encuentro muy bien físicamente y el poco peso de la mochila acompaña. Después de la subida a los ibones de Alba, a finales de agosto, me propuse mejorar mi forma física. Añadir algunos entrenos de running y de series de alta intensidad ha dado buenos resultados. Voy doblando a grupos de excursionistas que suben pesadamente. Ni siquiera paso por el collado de la Portella, simplemente flanqueo la pronunciada pendiente en dirección W directamente hacia unas formaciones rocosas (2565) que supero también en un momento. Desde allí ya asoma la cima del Pic de la Dona. La última vez que subí allí se me echó la niebla encima, en pleno invierno nevado, y tuve que descender por seguridad sin acabar la ruta que hoy pretendo finalizar. En 45 minutos llego a la cima solitaria castigada por fuertes rachas de viento. Es temprano, el día está todavía algo oscuro y hay más nubes de las esperadas. Mientras grabo el vídeo y hago las fotos contemplo el Bastiments a lo lejos y observo con atención la ruta que tengo que seguir, bajando hasta el Coll de la Geganta y la esquena d’Ase. No hay nada de nieve y el sendero se ve bien marcado. Si el día aguanta no habrá ningún problema. Así que me lanzo hacia el segundo objetivo del día con total confianza y alegría.

(Sube el volumen y escucha el viento!)

Hasta llegar a la base del Bastiments, por su cara E, el camino es fácil y poco inclinado. De hecho voy alternando el trote ligero con el paso rápido al tiempo que tomo un primer trago de agua y una gelatina energética sobre la marcha. En 45 minutos más me planto en el inicio de la subida, ahora mucho más pronunciada. Aprovecho para contemplar a los grupos que se han ido quedando a lo lejos. Algunos han decidido bajar hacia el lago de Bacivers, otros todavía están llegando a la Dona. Nadie parece haber seguido mis pasos hacia el Bastiments. Mientras observo el precioso lago circular recuerdo una salida en la que tras bajar del Pic de Bacivers nos cayó encima una tormenta de rayos y granizo impresionante… hace ya muchos años. 

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Lago de Bacivers desde la cara E del Bastiments


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Arista E de subida al Bastiments

Sigo subiendo a un ritmo rápido. Llego a la cruz que muchos excursionistas confunden con la cima y remonto la carena pedregosa a saltos, hasta pasar el pilar de cemento y llegar finalmente al piolet plateado que marca la cima del Bastiments. El día se ha abierto completamente y el cielo azul salpicado de nubes blancas se funde con los tonos pardos y aterciopelados de las montañas que me rodean. Puedo contemplar el Canigó, el Puigmal y toda la olla de Núria, los dos Fajols que están ahí delante mío. Apenas he tardado dos horas justas en hacer la ruta. Bebo otro trago de agua y me tomo otra gelatina. Respiro profundamente...


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Cima de Bastiments (2882 m.)


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Vista de casi todo el recorrido desde la cima de Bastiments

Tras las fotos de rigor desciendo rápido hacia el Coll de la Marrana. Una romería de excursionistas de todo tipo suben desde allí. Para mí es habitual ver subir a la gente cuando yo ya estoy bajando: creo que la mayoría empiezan muy tarde sus excursiones. En media hora llego al collado de la Marrana y hago mi primer descanso, diez minutos, en el que aprovecho para quitarme el cortavientos, el gorro y los guantes, comer un sándwich, beber otro trago de agua y observar el Gra de Fajol gran que está ahí delante de mí, rompiendo con su impresionante figura el horizonte azulado. Por un momento pienso en subirlo… pero finalmente me ciño al plan inicial. No es necesario alargar mucho más la jornada. Recuerdo por un momento las veces que he subido tanto al grande como al pequeño de los Fajols, tanto por caminos como por canales nevadas y sonrío para mí mismo recordando a todas las personas con las que compartí momentos y experiencias increíbles hace ya mucho tiempo.

Desde el Coll de la Marrana, vistas de la subida al Pic de la Dona, el Canigó al fondo...

Desciendo rápido, a veces trotando, improvisando algunos tramos por terreno pedregoso y algo complicado. No sería necesario, porque hay un sendero muy marcado por el que siguen subiendo todavía bastantes grupos de excursionistas, pero prefiero darme ese lujazo y disfrutar al máximo de la jornada. Es mediodía, el Sol ya pega fuerte y la sed comienza a apretar. Todavía guardo un poco de agua cuando encuentro un manantial natural que recuerdo de siempre. Me detengo un momento y saboreo el agua pura y fresca que nace directamente de la Tierra y me da la vida. Ya no queda casi nada. Pasar el refugio de Ulldeter, subir hasta el párking, y volver a casa sano, feliz y contento. Cuando llego al coche miro la hora: han sido 3h 35 minutos de marcha fundido con el paisaje y las montañas de otoño, saboreando cada paso, cada latido y cada soplo de viento, absolutamente concentrado en el aquí y el ahora.

Llegarán las nieves y regresaré otra vez a este fantástico paraje para disfrutar de las montañas vestidas de blanco con mis crampones y piolets, quizás con los esquís de travesía y sus pieles de foca… quizás allí nos encontremos.


(CLIK para ampliar el MAPA. Esta ruta se señala con puntos rojos...)
 
Ficha Técnica MIDE 

-Fecha: 05-10-2024     -Inicio y final: Vallter 2000. (2000 m.) 

-Altitud Máxima:  Pic de Bastiments (2882 m.) y Pic de la Dona (2702 m.)

-Desnivel acumulado: 980 m.       -Distancia: 9,5 km.     -Duración:  3h 35min. (descansos incluidos)

-Dificultad: 3   -Esfuerzo: 3  -Severidad del medio: 3  -Orientación en el itinerario: 2

Una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología.

NOTA: A ritmo normal esta ruta se realiza en unas 5 horas.


jueves, 29 de agosto de 2024

Ibones de Alba... para expertos

 

JuantoTrek, Ibones de Alba, Montaña, Pirineos, Juanto Fernández
Ibon inferior de Alba.

Ruta hasta el Ibón inferior de Alba (2260m) desde los Baños de Benasque (1680m) en pleno Parque Natural Posets-Maladeta. En el cartel del inicio de la ruta se indica que es para “expertos”. Desnivel exigente, terreno muy descompuesto y suelto, cierta exposición en algunos momentos y pasos de trepada obligada equipados con cadenas. Impresionantes vistas y paisajes. 

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Primer paso de cadena a la luz del frontal.


Eran las 5 de la mañana, todavía una oscura noche sin luna, cuando me levanté para desayunar y preparar la mochila. Subí a los Baños de Benasque en el coche y allí repasé mentalmente las reseñas, el mapa, el equipo… y mi estado. Sabía que no estaba al 100%, así que el objetivo más realista sería llegar al Ibón inferior de Alba, subir el máximo en altura y reconocer la zona para subir el Pico de Alba en otra ocasión (NOTA 1). En 2021 ya estuve por allí con la idea dando vueltas por la cabeza, pero aquel año una lesión inoportuna me impidió siquiera iniciar la ruta. 

Empecé a caminar a las 5.50h. Una vez llegado al cartel que indicaba el desvío hacia los ibones comencé la subida en modo nocturno que me recordó mucho las ascensiones desde Panticosa al Algas-Argualás (2023), al Garmo Negro (2020) y a los Picos del Infierno (2015). Todas ellas tenían este punto de nocturnidad bajo el silencio de las estrellas y una inclinación importante. La diferencia me la encontré poco a poco: progresaba con cierta dificultad para seguir la senda desdibujada que en ocasiones se arrimaba más de lo que uno quiere a la profunda canal del turonet de Alba. Antes de llegar a los pasos equipados con cadenas, debí equivocarme, porque de repente me ví ante un paso de unos dos metros de alto. Pura piedra, muy muy estrecho. Busqué otras opciones sin encontrarlas, así que confiando en mi capacidad de escalada (que no es para tirar cohetes) me decidí a resolver la brecha en el muro. Sin embargo ella tenía otros planes, y de repente me quedé allí encajonado en la mitad sin poder progresar ni hacia arriba ni hacia abajo… Estaba allí aferrado como un gato a unos agarres precarios en mitad de la nada más oscura. Finalmente pude subir al segundo intento, pero con un gran esfuerzo y algún que otro mal gesto. Al poco, aparecieron sucesivamente los pasos con las cadenas, tres para ser exactos, y una vez superados me encontré en el collado. Eran las 6.50. El cielo todavía estaba oscuro. Seguí la senda, ahora más evidente y amable y fui ganando metros al tiempo que el día iba despertando. Las vistas hacia las montañas del NW eran impresionantes… 

JuantoTrek, Ibones de Alba, Montaña, Pirineos, Juanto Fernández

 

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¿Puedes ver el ibon?

Una hora después llegué al ibon inferior de Alba. Un lugar mágico, un caleidoscopio natural que atrapó mis sentidos. Entonces vi a un grupo de seis jóvenes de unos veintipocos años. Me pareció que recogían el vivac y se disponían a emprender la marcha. Me miraban. Les saludé y me devolvieron el saludo. Bebí algo de agua y miré el mapa. Uno de ellos me preguntó si me dirigía al Pico de Alba y si sabía cuál era la ruta a tomar. Les respondí que la ruta era bordear el lago por el lado izquierdo, en dirección Sur para ganar altura hasta el ibón superior, unos 200m más arriba… eso almenos era lo que había leído en algunas reseñas y visto en el mapa.

-          Pero no me hagáis caso, no he estado aquí nunca y quizás me equivoque. – añadí.

Estuvieron de acuerdo conmigo. Se pusieron en marcha y los vi alejarse saltando de roca en roca algo más arriba de la orilla del lago. Decidí tomarme un tiempo, una barrita energética y preparar bebida isotónica. Había subido con dos litros de agua. Podía haberme ahorrado esos dos kilos. Sentía un dolor en el lado derecho, tanto en el interior de la ingle como en la zona lumbar. Seguramente se debía al sobreesfuerzo de la brecha en el muro. Había tardado dos horas en llegar al ibón. No era mal tiempo, según algunas reseñas, pero debería haber subido más rápido. Contemplé las formidables paredes y rocas que había por delante. Me sentí como un astronauta perdido en un macizo del planeta Marte. El silencio se hizo sobrecogedor al tiempo que la luz iba ganando intensidad entre las sombras…

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Sí, había equipado la mochila con algunos kilos de más. Aparte del agua, había añadido el kit de escalada de fortuna (otro kilo), la cámara de fotos grande, unos crampones ligeros… Dejé de pensar en el peso y busqué a los chicos a lo lejos, pero ya no podía verlos: se los había tragado, literalmente, el paisaje. La última vez que pude verlos iban por la dirección correcta. Pasaron los minutos. Decidí moverme dejándome llevar. Flanqueé el lago maravillado. Era como un espejo. Progresé sobre las rocas hasta llegar al punto en el que en teoría debía girar para subir al siguiente ibon. Pero unos hitos a mi izquierda me sedujeron misteriosamente y descarté subir al segundo lago optando por tomar una ruta diferente.

El Sol todavía no había aparecido. En el mapa no aparecía indicado ni siquiera un itinerario orientativo en este punto, menos aún un sendero. Indeciso, me recordé a mí mismo que el segundo objetivo era reconocer la zona, la idea de hacer cima en el Alba me parecía cada vez más lejana. Así que subí lentamente de hito en hito por escarpados escalones de tierra y piedras llenas de rastros de rebecos y madrigueras de marmotas. De tanto en tanto me giraba para fotografiar las crestas rocosas, las montañas lejanas del horizonte, para buscar con el zoom a los chavales o a cualquier otro montañero que llegase al ibón inferior. Pero ni los chavales ni ese imaginario montañero ni ningún animal aparecieron en el visor. Todavía no había salido el Sol cuando empecé a vislumbrar una extraña formación en la cresta. Era luz o un nevero?. Tirando al máximo del zoom creí identificar un agujero entre las rocas que rompían el perfil del cielo, cada vez más claro y azul intenso. Volví a consultar la brújula de mi reloj, que desvariaba por momentos, y el mapa: estaba derivando hacia el E. Algo más arriba identifiqué una mole que debía ser la Tuca Blanca de Paderna. Desde el collado (2773) que aparecía en el mapa -si es que me dirigía a ese collado- partía un itinerario orientativo que conectaba con la ruta normal de ascenso al  Pico de Alba.

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Un agujero en la divisoria.


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Tuca Blanca de Paderna (2847m)

Pero aquella cresta se veía prácticamente inexpugnable desde mi posición. Consulté de nuevo el altímetro de mi reloj: eran las 9.30 y estaba a unos 2550 m de altura. De repente apareció otro lago de entre las sombras, mucho más allá, al otro lado del valle. Fue entonces cuando pude orientarme completamente: aquél era el ibon intermedio de Alba. Subí un poco más arriba por la dura cuesta esperando ver el ibon superior también a lo lejos, pero fue imposible. Deambulé unos minutos casi sin sentido, buscándolo con la cámara, hasta que la luz del Sol traspasó la cresta y se hizo tan intensa que me cegó por completo. Y entonces decidí que era el momento de reunirme conmigo mismo. 

A la derecha, más abajo, aparece el ibon intermedio de Alba (2359m)


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Un descanso con vistas a más de 2500m...

Descendí unos metros hasta unas rocas que me ofrecían una buena repisa con respaldo. Allí, cómodamente instalado y con unas vistas estupendas, decidí reponer fuerzas con un sándwich, una mandarina y agua a discreción. Para subir al Alba tenía dos opciones: o acometer esta subida hasta la cresta desconocida que estaba unos 200 m más arriba, o descender hasta el primer ibon y tomar la vía correcta. Ambas opciones alargarían considerablemente la salida. Eran las 9.50, llevaba ya 4 horas de actividad muy intensa y seguramente tardaría más de 3 horas en descender hasta los baños de Benasque...

Contemplando las montañas lejanas del horizonte vi pasar por primera vez en la mañana al helicóptero del GREIM. Luego pude escuchar el sonido de su rotor. Ya estaban otra vez de rescate… había leído que están batiendo todos los récords este verano. Cada vez más gente va a la montaña y cada vez hay más rescates. Creo que es una cuestión matemática de probabilidades, pero yo no soy matemático. Lo que sé es que no quiero convertirme en un rescate, ni en un accidente. Ninguna montaña vale tanto la pena. Recordé algún susto grande, muchas uñas negras y rotas, varios esguinces… También recordé los éxitos de las cimas, las sonrisas y los abrazos… Hoy no era el día. Ahora iba a concentrarme en bajar lo más seguro y rápido posible, pero sin prisa, saboreando la sensación de libertad amenizada por los fantásticos paisajes, por las aguas mágicas y por los chillidos de las marmotas que ya despertaban. Aproveché para hacer algunas fotos con tiempo, degusté los pasos más complicados, las cadenas, el descenso resbaladizo… A las 12.50 llegué al punto de inicio. Sentí que lo había dado todo y que había hecho lo correcto. 

JuantoTrek, Ibones de Alba, Montaña, Pirineos, Juanto Fernández

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El cartel indicador del inicio de la ruta.

El Pico de Alba será otro día. La mochila será más ligera. Yo estaré más fuerte. Ahora ya conozco mucho mejor a lo que me enfrento… Si ella quiere y yo he aprendido suficiente, subiré hasta la cima y podré compartirla contigo.


(NOTA 1): La ascensión por la vía normal al Pico de Alba (3118m) parte del refugio de la Renclusa (2138m) y es la que se reseña habitualmente en las guías de montaña. Sin embargo es posible realizar la ascensión desde los Baños de Benasque por la ruta de los ibones de Alba, añadiendo distancia, dificultad técnica y casi 400m de desnivel. Por la variante que acabas de leer en este relato también podría llegarse a la cima.

(CLIK para ampliar el MAPA. Las marcas en amarillo NO corresponden a esta ruta)

 Ficha Técnica MIDE 

-Fecha: 27-08-2024     -Inicio y final: Baños de Benasque (1680 m.) 

-Altitud Máxima:  En algún lugar sobre los Ibones de Alba (2550 m.)´

-Desnivel: 870 m.       -Distancia: aprox. 8 km.     -Duración:  7h (descansos incluidos)

-Dificultad: 4   -Esfuerzo: 4  -Severidad del medio: 4  -Orientación en el itinerario: 4

Una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología.

domingo, 27 de agosto de 2023

Ascensión a La Munia

 

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Vistas al macizo del Monte Perdido desde el Pico de La Munia

La ascensión al pico de La Munia (3133m) transcurre por sendero marcado y sin dificultades hasta el Collado es Ibonets (2853m). Al entrar en la larga cresta todo cambia, ya que presenta algunos pasos complicados, aéreos y expuestos, que no siempre pueden evitarse. Es famoso el Paso del Gato, de grado III o AD, de paso obligado para llegar a la cima.

Una semana después de subir al Argualas y los Algas en Panticosa preparé mis cosas y me propuse intentar el pico de La Munia. En esta ocasión me decanté por montar mi campo base en un camping del valle de Pineta, que estaba relativamente cerca de la ruta y me permitiría un descanso en condiciones al finalizar la jornada montañera. La noche anterior a la salida saqué por internet el permiso obligatorio para poder circular por los 8km de la pista de Chisagües a la plana de Petramula (1920m). Mi idea era explorar la zona, en la que no había estado nunca, y llegar hasta los lagos de la Larri (2500m.). Si me veía bien subiría al collado de los ibones (2853m) y una vez allí valoraría intentar la Munia y la pequeña Munia.

Pasé la noche mecido en mis sueños arrullado por el canto de los búhos. Me levanté todavía de noche y desayuné antes de salir. Tras un corto viaje por carretera y el tramo de pista, recomendada para 4x4, llegué a la Plana de Petramula. Había leído un par de reseñas sobre la ruta. En una se decía que el Paso del Gato estaba equipado con un cordino en mal estado. En la otra, más reciente, hablaban de una cadena recién instalada. Por si acaso, eché en mi mochila un kit de escalada de emergencia por si las moscas: 10 m  de cuerda, una cinta plana para hacer un arnés de fortuna, un HMS, un 8 y un par de cordinos multiusos. La verdad es que esperaba no tener que utilizarlos.

Primeros pasos por el barranco de Petramula.

Eran casi las 8 cuando comencé a caminar en dirección W por el sendero marcado con un pequeño cartel que indicaba la ruta al “Glaciar de la Munia”.  Unos 300 m más adelante el sendero giró a N y fui remontando en paralelo al Clot de los Gabachos por un sendero bien marcado, amable y de buen caminar, sin dificultad alguna, que me permitió ganar altura rápidamente. La preciosa figura del Pico Petramula se fue quedando pequeña a mi espalda, al tiempo que las Montañas de Ordesa aparecían tras ella, hacia el Sur, iluminadas por los primeros rayos del Sol.

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Excelentes vistas remontando el barranco de los Gabachos

En una hora y poco llegué al collado de las Puertas (2533m), desde donde pude divisar ya el primero de los lagos. Descendí hasta el borde del agua y avancé por el sendero de la derecha hasta llegar al segundo ibón, más pequeño. Ya podía entrever a lo lejos el collado y lo que yo pensaba que era la cima de La Munia. A mi derecha tenía la impresionante mole del Robiñera que sombreaba todo el valle. En dirección NW emergía una montaña completamente blanca, la Peña Blanca, que se reflejaba mágicamente en las oscuras aguas. Paré para hidratar, comer algo y disfrutar del místico momento y del paisaje lleno de paz. Todo era silencio. El cielo estaba azul, sin una sola nube. El viento aquí estaba en calma. Pensé para mis adentros que llegar hasta aquí ya valía mucho la pena. Si, una bonita excursión apta para casi todos los públicos y que te recomiendo.

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
El collado de las Puertas, al fondo la cresta a La Munia

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Segundo ibón de La Larri.

Como me encontraba perfectamente, pasé al segundo objetivo: llegar al collado. El sendero continuaba siendo claro y la subida era progresiva en un terreno fácil y asequible. Las vistas eran impresionantes. Mirando hacia arriba me pareció ver algunas parejas en la cresta. A las 11.00 estaba en el collado, pero el viento me recibió con rachas moderadas, fuertes por momentos. Observé el primer tramo de la cresta que se mostraba desafiante y decidí guardar los bastones y ponerme el casco. Busqué referencias, senderos, personas que subieran o bajaran. 

Collado de los ibones, inicio de la cresta...

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Preciosa panorámica desde el collado hacia la ruta recorrida.

Cuando llegas a uno de estos lugares y no sabes por dónde continuar debes pensar bien tus próximos pasos. Subí un pequeño tramo de arista, pero enseguida ví un sendero en la cara N, en la vertiente francesa. Escuché voces. Más arriba, casi en el vértice, dos montañeros descendían. Entonces ví a dos montañeras que trepaban por la pared al final del canchal. Bajé de las rocas y me dirigí hacia allí. Una vez llegado a la muralla me encontré un par de trepadas algo expuestas (IIº) y tras ellas me encontré en la cresta de nuevo. No me encontraba demasiado motivado y progresaba más lento de lo debido por desconocer el terreno, que se complicaba por momentos. Encontré un sendero desdibujado que evitaba las rocas flanqueando la pared Sur de la montaña por un canchal. Lo seguí hasta llegar a una canal muy marcada y evidente que ascendía y giraba a NW. Subí por ella echando algunas manos a la piedra y pude ver una gran placa que tapaba el final, formando un pequeño túnel. Tras pasarlo me encontré con el Paso del Gato. Y allí estaban Julia y Mar.


Mar había trepado el paso y desde arriba intentaba animar a Julia. Julia no lo veía claro tras haberlo intentado sin éxito una primera vez. Por encima de ellas descendían los dos montañeros que había visto antes. Llegué junto a ellas, me presenté y les pregunté cómo estaban. Julia me dijo que no podría subir ese paso. Mar quería continuar. Valoré la situación. En cierta manera encontré la motivación que estaba perdiendo y me ofrecí a ayudarlas. Tras explicarles que llevaba material básico y que podía asegurar a Julia desde arriba, hice un arnés de fortuna con la cinta y el HMS y la equipé rápidamente. Los dos montañeros que descendían destreparon. Les pedí que esperasen a que yo ayudara a Julia y asintieron sin problemas. Si ella caía ellos podrían pararla y sobretodo le darían seguridad y confianza. La encordé con un ocho doble y trepé el paso por la cadena llevando conmigo el otro extremo de la cuerda. Arriba pasé la cuerda haciendo eses por varios eslabones y rematé el sistema con un nudo dinámico en la anilla. Me senté con la espalda en la pared, las piernas abiertas y los talones bien asegurados. Hicimos una primera prueba de carga y comprobamos que el sistema aguantaba bien. Yo eché en falta asegurarme a mi mismo a la pared, pero no tenía otra opción ni más material. Mar me ayudó a tensar la cuerda. A la de tres Julia se impulsó con todas sus fuerzas, mucho más segura, y en un momento trepó el paso sin problemas. Nada más llegar a la repisa me dio las gracias y me pidió si al regresar podía volver a a asegurarla. A partir de aquí continuamos juntas como si nos conociéramos de toda la vida. Lo que iba a ser uno de mis SOLOS se convirtió en una genial salida en grupo.

Cima de la Munia a una trepada...

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos

La cresta podía evitarse por momentos. Mar trepaba con rapidez y gracia felina, Julia buscaba tramos de sendero y yo me dejaba llevar ahora por una ahora por otra. Pasamos casi una hora buscando pasos, trepando, destrepando y transitando 3 o 4 falsas cimas que bromearon con nosotras poniendo a prueba nuestra resiliencia física y mental. Durante buena parte de la travesía sobrepasamos ampliamente los 3000m de altura. El viento racheaba cada vez más fuerte y las nubes se desarrollaban rápidamente a lo lejos, cada vez más cerca, más oscuras y más amenazantes. Llegamos a la cima a las 12.40 y disfrutamos durante unos minutos de las sensaciones, de las vistas increíbles de la cresta hacia la pequeña Munia, el Sierra Morena, el Tormoseta, la Punta Aires, el desaparecido glaciar, el circo de Troumuse, el Robiñera hacia el Sur... A lo lejos nos saludaban el macizo del Perdido y muchas otras montañas que me costaba identificar, y es que ante nosotros se abría una panorámica impresionante en 360º que justificaba con creces el esfuerzo realizado. Tras las fotos y celebraciones en la cumbre tomamos la decisión de no continuar hacia la pequeña Munia: estaba tan cerca pero al mismo tiempo tan distante... Ya se hacía tarde y ante todo queríamos llegar abajo antes de que el cielo nos regalase una tormenta de verano repentina. Calculamos que si todo iba bien llegaríamos a la Plana de Petramula sobre las 17.00, haciendo un breve descanso en los lagos para reponer energías.

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Pequeña Munia, Sierra Morena, Tormoseta, Punta Aires, Pico Heid... más tresmiles.

Y así fue. Bajo una suave llovizna intermitente llegamos al coche felices y sin incidencias a la hora prevista, con la sensación de haber compartido una preciosa pero exigente jornada de alta montaña. Es lo que tiene este deporte: puede unir a personas que no se conocen para formar equipos compenetrados surgidos de la nada...

Gracias Julia, gracias Mar!


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 Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones.

Fecha: 24-08-2023

Inicio y final: Plana de Petramula (1920 m.) 

Altitud Máxima:  Pico de La Munia (3133 m.)´

Desnivel: 1213 m. ( aprox. 1400 m. acumulado)

Distancia total: aprox. 10 km. 

Horario:  5h subida +  4h bajada.

-Dificultad: 4  -Cantidad de esfuerzo: 4  -Severidad del medio: 4  -Orientación en el itinerario: 3

NOTA: una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología. 


 


sábado, 19 de agosto de 2023

Ascensión al Argualas, Algas y Algas Norte.

 

Argualas, Juanto Trek, Juanto Fernandez
La vista de las cimas desde el aparcamiento.

La ascensión al pico Argualas (3046 m.) es una de las clásicas del Pirineo que permite enlazar por la cresta los picos Algas (3033 m.) y Algas Norte (3032  m.). La ruta habitual empieza en los Baños de Panticosa, lo que supone un desnivel considerable de más de 1400 metros. Es una ruta que me planteé cuando subí el Garmo Negro en 2020. Los montañeros más preparados suelen enlazar el Garmo con la cresta de los Algas hasta el Argualas. Pero a diferencia del Garmo, que no tiene ninguna dificultad, el ascenso al Argualas y la cresta que une los tres picos presentan algunos tramos de trepada (PD escala Welzenbach, IIº UIAA) expuestos y aéreos no exentos de riesgo.

 

Llegué al Balneario de Panticosa sobre las 16.00 h.  y esperé un rato en el párking del refugio de la casa de Piedra hasta que quedó libre un acogedor espacio bajo los árboles, junto al río y al inicio del sendero. El plan consistía en pasar allí la tarde, estudiar detalladamente la ruta en el mapa y prepararme para la ascensión. Tras una cena alta en carbohidratos pasé la noche en el coche. Al igual que hice en las ascensiones de los Picos del Infierno y del Garmo Negro, la idea era comenzar todavía de noche y ver amanecer ya junto a la muralla de la pared  Sur del Argualas. En pleno verano y con estos calores que corren últimamente, acometer la subida con el fresco de la noche compensa mucho y permite disfrutar de sensaciones diferentes.

Comencé a caminar a las 05.45 h. Con la luz del frontal a mínima intensidad me bastaba para avanzar seguro por la senda que recordaba perfectamente. Dejé atrás la fuente de la Laguna, recientemente restaurada y a la que los aldeanos del valle subían para curar sus males en tiempos pasados, y remonté la pronunciada pendiente en constantes zigs-zags con constancia pero sin prisa. La rodilla derecha, algo tocada, me iba recordando que en esta ocasión debía poner especial atención en no forzarme y en usar bien los bastones.

 

El único indicador en la ruta.

A las 06.10 h. llegué a la Majada deras Argualas y me encontré con el único cartel indicador que hay en toda la ruta. Allí apagué el frontal y dediqué unos minutos a disfrutar del silencio y del brillante cielo estrellado. Algo a lo que ya no estamos acostumbrados los que vivimos en ciudades desnaturalizadas. En la profunda oscuridad me sentí minúsculo, insignificante, mínimo, frente al inmenso mar de estrellas que titilaban en la cúpula celeste sobre mi cabeza iluminando el espacio infinito.

Fue entonces cuando caí en la cuenta que había olvidado las pastillas isotónicas, sonreí y descarté sin dudarlo el bajar a buscarlas. Con las raciones de altura (gelatinas energéticas de sabor a frutas y barritas de frutos secos ricas en proteínas) y los dos litros de agua sería suficiente. Recordé la consigna: beber antes de tener sed, como mínimo cada hora. Reponer energías cuando lo necesites, como mínimo cada dos horas. Esta era una parte fundamental de la estrategia. Retomé el camino y seguí avanzando hacia la Majada Alta.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
La gran roca con el croquis. Al fondo el Garmo y el Argualas.

Todavía no aparecía el Sol en el horizonte, pero ya se iba iluminando el cielo, cuando llegué a una gran roca en la que alguien alguna vez hizo un croquis del camino. Delante se presentaba la formidable mole del Garmo Negro y la del Argualas a su izquierda. En este punto había que decidir qué opción seguir. Yo había pensado en tomar la senda desdibujada que bordea el barranco de Argualas, en dirección E-SE, y es lo que hice. Unos rebecos me saludaron desde lejos con sus ágiles saltos entre las rocas como celebrando mi decisión o mi llegada. Avancé un buen rato, parando por momentos a observar las múltiples opciones que se iban presentando en forma de hitos de piedra improvisados o trozos de senda bien marcados, hasta llegar al pie de la formidable masa del Argualas. El Sol ya remontaba y empezaba a anunciar una jornada calurosa y sofocante, eran las 08.05 h. y estaba a unos 2500 m. Sin embargo, por esta ruta hay que hacer un largo flanqueo hasta el sendero que sube al collado de Argualas, haciendo un giro a NW intentando no perder altura pero tampoco acercarse demasiado a la pared de rocas. Hice una primera parada para hidratar, reponer energías y untarme el rostro de crema solar de alta protección. Ahora empezaba lo bueno… 

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
El collado de Argualas indica la dirección a seguir.

Como había hitos por todas partes, hubo momentos de desconcierto y tracé algunas eses sin demasiado sentido. Afortunadamente sabía hacia dónde me dirigía y recordaba el dicho: “alguien puso ese hito, pero tú no sabes hacia dónde iba". Así que no perdí la dirección hasta alcanzar el sendero en el que me encontré con un corredor francés de Ultra Trail que también iba solo. Nos saludamos, nos presentamos y compartimos un momento. Cedric iba hacia el Garmo y luego haría toda la cresta. Yo le comenté que iba hacia el Argualas y luego ya vería… Tras unos minutos subió el ritmo y yo continué al mío. A estas horas no había demasiada gente todavía, pero por detrás ya veía puntitos humanos avanzando a diversas velocidades mientras Cedric desapareció por delante.

La subida hacia el collado era dura, alternando zonas de canchales pedregosos con tramos de tierra pisada, sin piedras, siempre con una pendiente pronunciada, muy inclinada a veces. Uno de esos tramos que quieres pasar rápido pero no puedes. Uno de esos momentos en los que la montaña te pone a prueba como diciendo: “¿de verdad quieres subir?”. Es el momento en el que no hay que rendirse. Más arriba, se veía correr el agua que surgía de las rocas y una gran Águila sobrevoló mis pasos, animándome a continuar.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
El Argualas, imponente.

Llevaba ya tres horas de caminata y todavía no había empezado a acometer la cumbre. Iba con algo de retraso a lo previsto, pero ya quedaba menos y me encontraba bien. Volví a hidratar y reponer energías justo en el punto en el que el sendero se dividía en 3 opciones: hacia el Garmo, hacia el collado o hacia el Argualas. Y me dirigí hacia el Argualas por una pendiente más difícil y pronunciada todavía, hasta llegar a la cumbre de una loma donde para mi sorpresa me encontré con algunas ovejas de alguna especie rara… Parecían Banthas de Star Wars, pero en color crema y más pequeñas. Chulísimas. Me alegré de haber traído suficiente agua y sobretodo de no haber dependido del engañoso hilo de agua que corría cristalino monte abajo.

 Ahora sí que pude contemplar en primera fila la majestuosa figura del Argualas. Podía ver incluso la antena que corona su cima. Desde aquí podía ver también los detalles de la cresta que llevaba a los Algas. Lo que no ví fue a más gente. Era el primero en llegar a la cita… Estudié las opciones y me decidí por una diagonal que parecía el paso más natural. Descendí de la loma, llegué a la base de la montaña y acometí la diagonal. Más pronunciada, más resbaladiza, más dura. No veía claro el por dónde. Alguna trepada fácil… y llegué a la cresta. ¿Quizás al otro lado había un senderillo?. Pero no. Allí solo había una caída de vértigo directa al abismo. Mi altímetro ya marcaba más de 3000 m.  Los pensamientos pasaban veloces uno tras otro "¿Por qué estaba siendo tan difícil?¿Por qué me gusta tanto todo esto?".  Sin darme respuesta trepé y destrepé hacia la izquierda, hacia la derecha, pero no encontraba la vía a la cumbre. Fueron unos minutos intensos pero largos. "¿Abandono?". Entonces lo paré todo, busqué una repisa en la que me hidraté a conciencia, me puse unas barritas en el bolsillo y dejé asegurada la mochila junto a los bastones. Iba a darlo todo, pero sin el bulto y peso en la espalda que me pudiera perjudicar o desestabilizar. Soplaban algunas rachas moderadas de viento en la cresta y algunos tramos iban a ser seguramente muy complicados.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
En la arista cimera, la cima se presenta unos metros más allá.

La última parte fue brutal, intensa, técnica. Me alegré de haber escalado algo de joven, de haber hecho crestas y alpinismo con l@s compis del MadTeam ya hace años. Eché de menos mi arnés, la cuerda y la cordada, esa seguridad psicológica de saber que tus compañeros están velando por ti. Pero me centré en el SOLO, en la trepada integral, obvié la caída, me aseguraba constantemente de progresar con 3 puntos de apoyo, comprobaba previamente cada agarre, cada pie, cada mano, y respiraba tan hondo que se me llenaba el alma. Y al final, absolutamente concentrado, encontré "el camino" e hice cumbre. Y me sentí pletóricamente feliz.

 

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
Cima del Argualas.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
Destrepando y valorando a vista de pájaro hacer toda la cresta Argualas-Algas N (PD).

La destrepada hacia la mochila me dio una nueva sorpresa al vislumbrar un senderuelo fantasma que serpenteaba entre la cresta, desdibujado pero evidente por momentos. Así que me decidí a resolver la cresta, acometer los Algas y llegar hasta el collado para bajar por el sendero principal hacia los baños de Panticosa. En el Algas Norte me encontré de nuevo a Cedric, el corredor francés. Nos volvimos a saludar y compartimos un momento. Le comenté mi impresión sobre el Argualas, a lo que él me repuso enseñándome el track que llevaba en su móvil: “solo es PD!”… a lo que le contesté: “tu pon toda tu atención, no conocemos al que ha dicho que solo es PD”. Chocamos nuestras manos con una sonrisa y cada cual siguió su camino.

 

Algas, Juanto trek, Juanto Fernandez
Atrás se queda el Algas.

Algas Norte, Juanto trek, Juanto Fernandez
Cima del Algas Norte.

JuantoTrek, Juanto Fernandez, Infiernos y Garmo Negro
Llegando al collado de Argualas, una excelente vista de los Infiernos y el Garmo Negro.

La bajada siempre es la parte más dura, no entraré en detalles, pero escogí una ruta alternativa que tuvo sus complicaciones en determinados puntos. Llegué al coche a las 15.20. Muy cansado pero muy contento. Sin incidencias, más vivo y más feliz. Y pensé que esta historia quería compartirla contigo y tenía que escribirla en el Blog. Porque como dijo C. Mc Candless: “La felicidad solo es real cuando se comparte”.

 Y aquí la tienes para tí, para siempre.



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Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones.

Fecha: 17-08-2023

Inicio y final: Baños de Panticosa (1640 m.) 

Altitud Máxima:  Pico de Argualas (3046 m.)´

Desnivel: 1406 m. ( aprox. 1600 m. acumulado)

Distancia total: aprox. 10 km. 

Horario:  4h 30' subida al Argualas +   1h cresta  + 4h bajada.

-Dificultad: 4  -Cantidad de esfuerzo: 4  -Severidad del medio: 4  -Orientación en el itinerario: 3

NOTA: una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología.