Soy un Nómada. Mis únicas Banderas son el cielo del día y el manto de estrellas en la noche. Mi Tierra está allí donde piso. Mi cultura es la que comparto e intercambio con las personas que encuentro en el camino. Mi himno es el canto de los pájaros, el susurro de los arroyos cristalinos y el bufido del viento en bosques y cumbres. Mi gente sois tod@s, aunque todavía no os conozca.

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jueves, 14 de agosto de 2025

Pico Cuiña. Sierra de Ancares.

 

Pico Cuiña Sierra Ancares JuantoTrek JuantoFernández
Primeras vistas a pocos minutos del inicio de la ruta. Peña Venera en primer plano y Cuiña al fondo.

El Pico Cuiña o Alto de Cuiña (1992 m.) es la cima más alta de la Sierra de Ancares y se encuentra en el límite NW de la Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses. Es una montaña modesta que ofrece unas vistas impresionantes en un paisaje agreste y salvaje. Durante la salida de esta jornada tenía un doble objetivo:  observar y fotografiar fauna y ascender al techo de los Ancares. El mapa que había conseguido en el Camping Valle de Ancares, un lugar magnífico donde establecimos nuestro campo base para pasar unos días en la zona, era algo rudimentario y no marcaba algunas cimas y collados de forma clara, así que navegamos más bien por intuición siguiendo el evidente sendero.

Amanecer en el Puerto de Ancares

Apenas había salido el Sol cuando dejamos el 4x4 en el aparcamiento del puerto de Ancares, a 1669 m. Saliendo muy temprano esperábamos evitar las altas temperaturas de estos días sofocantes en plena ola de calor y sin fuentes ni arroyos que pudieran refrescarnos durante el recorrido. Teníamos la idea de hacer la ruta sin prisa, así que nuestro paso fue tranquilo y sobre todo atento a la posibilidad de observar fauna salvaje. Íbamos equipados con ropa corta y fresca, zapatillas de Trail, unas mochilas ligeras, bastante agua y algo para comer. Pese al buen tiempo no faltaban los cortavientos, en la montaña nunca se sabe, así como el kit de emergencia que siempre va conmigo y la cámara “grande”, esta última dado que tenía la idea de fotografiar fauna salvaje si se ponía a tiro... (JuantoWild: Rebecos en Ancares)

Llegando al refugio alto del puerto. Las dos sendas nos llevan a flanquear el Peña Venera por la derecha.

En el primer tramo, algo molesto al transitar entre matas de brezos con pantalones cortos, ganamos algunos metros para perderlos después bajando hasta una primera caseta que en los mapas aparecía como refugio alto del puerto. Yo no diría refugio porque el pequeño edificio se encuentra en condiciones bastante ruinosas. Ese día, una yegua y su potro habían decidido pasar allí la noche y no nos permitieron entrar... ni nosotros insistimos demasiado.

Pico Cuiña Sierra Ancares JuantoTrek JuantoFernández
Flanqueado el Peña Venera llegamos al collado de Cabana desde donde remontaremos la carena al Brañutín.

Desde allí la ruta era evidente y continuaba hacia el Sur, sin demasiadas dificultades, flanqueando una primera montaña, el Peña Venera (1813 m), que nosotros ni pensamos en subir. El sendero descendía entonces unos metros hasta el collado de Cabana (1736 m) y volvía a ganar altura hasta alcanzar la carena rocosa del circo, que nos llevaría hasta el Pico Brañutín (1886 m), una cima humilde que tampoco aparecía mencionada en mi mapa. Desde allí descendimos hasta el collado norte del Cuiña (1833 m), donde pudimos descansar y observar desde lo alto a una manada de rebecos que bebían en la Laguna del Cuiña. También pudimos ver el refugio de Cuiña, una pequeña cabaña de piedra por lo visto mucho más habitable que la anterior.

Pico Brañutín Sierra Ancares JuantoTrek JuantoFernández
Una vez remontada la carena llegaremos al Pico Brañutín

Más abajo a vista de zoom un rebaño de rebecos en la Laguna

Allí mi compañera optó por no continuar hasta la cima. Llevábamos solo algo más de hora y media caminando, pero todavía faltaba salvar un desnivel de unos 160 m. que se prometían durillos a simple vista, dada la pronunciada pendiente que se veía ante nosotros y el calor intenso que comenzaba a ser casi insoportable a pleno Sol. Como el lugar era seguro y en el día no se preveían complicaciones meteorológicas acordamos que ella me esperaría allí tranquilamente. Me hidraté, dejé mi mochila y cogí los dos bastones. Estimé que a ritmo alto podría salvar la distancia y el potente desnivel en menos de 30 minutos (a ritmo normal sería una hora) contando ida y vuelta. Comprobamos la cobertura de los móviles y acordamos que si no regresaba en una hora nos llamaríamos.

Pico Cuiña Sierra Ancares JuantoTrek JuantoFernández
Llegando al collado Norte podemos ver la arista cimera del Cuiña

Inicié la subida final a un ritmo rápido y constante. Las pulsaciones subieron rápidamente y mi respiración comenzó a ser intensa. En apenas 12 minutos llegué a la cima, salvando un pequeño y fácil canchal de rocas en la parte final. Sin embargo, la presencia de una tupida nube de mosquillas diminutas y alocadas, que según me contaron después eclosionan en verano en épocas de mucho calor, me impidió disfrutar tanto como me habría gustado de las impresionantes vistas. Me sorprendió que en el pico se indicaran 1997 m, porque en mi mapa la cumbre marcaba 1992 m, pero no nos va de 5 metros…  verdad?  Tomé un par de fotos y tras observar la carena sinuosa por la que habíamos estado caminando, descendí al trote hasta el collado en el que esperaba mi compañera. En menos de 25 minutos había salvado la distancia y el desnivel. 

Pico Cuiña Sierra Ancares JuantoTrek JuantoFernández
Cima del Cuiña. La altura está equivocada?... Vistas impresionantes.

Antes de descender observo la carena por la que hemos llegado hasta aquí... y por donde regresaremos.

Compartimos una buena naranja, algo de pan, jamón y queso, y una vez hidratados y repuestos deshicimos el camino por donde habíamos venido. En algo menos de una hora y media llegamos al puerto de Ancares ya con un calor asfixiante bajo un Sol intenso de Agosto, con la sensación de haber cumplido otro nuevo, y modesto, objetivo.

En días posteriores hicimos algunas rutas de senderismo interesantes para visitar fuentes sanadoras y preciosas cascadas en impresionantes bosques de robles y castaños centenarios... Quizás las escriba para compartirlas contigo. De todas formas, si no has estado nunca en los Ancares podrías hacerle un hueco en tu agenda… hay mucho que hacer, sentir y vivir por allí.


Clik para ampliar el MAPA (He añadido picos y collados)


Ficha Técnica MIDE 

-Fecha: 09-08-2025     -Inicio y final: Puerto de Ancares (1669 m.) 

-Altitud Máxima: Pico Brañutín (1886 m.) y Pico Cuiña (1992 m.)

-Desnivel: 323 m.       -Distancia: 10 km. (aprox.)     -Duración:  3,5 h. (descansos incluidos)

-Dificultad: 2   -Esfuerzo: 2  -Severidad del medio: 2  -Orientación en el itinerario: 2

Una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología. 
Los datos son aproximados, no utilizo GPS.

jueves, 24 de julio de 2025

Ibones de Remuñe

 

Ibon de Remuñe, JuantoTrek, Juanto Fernández
Ibon principal de Remuñe.

El Valle de Remuñe es un lugar salvaje y lleno de encanto ubicado en el valle de Benasque, en pleno Pirineo Aragonés. Abrupto y de marcado origen glaciar, progresa hasta llegar a los pequeños y mágicos ibones de Remuñe, dos preciosos lagos de alta montaña que bien merecen una excursión. Desde allí podemos continuar para acometer las ascensiones a varios tresmiles de la zona, entre los que destacan el Malpás y el Perdiguero, entre muchos otros.

Salimos del Hospital de Benasque sobre las 9:00 y nos dirigimos hacia el punto de inicio de la excursión al Valle de Remuñe. En unos quince minutos de paseo suave por los llanos del Hospital en dirección al Forau de la Llana, y tras remontar una pendiente de unas decenas de metros hasta la pista asfaltada que muere un poco más allá, nos encontramos con el cartel que indica el inicio de la ruta. Progresamos despacio y al ritmo de la persona más lenta ascendiendo entre un bosque dominado por pinos negros, rododendros y matas de arándanos. El sendero está bien marcado y es fácil de seguir, aunque por terreno a veces algo descompuesto en su parte más alta, como bien podremos comprobar más tarde.


Inicio del sendero hacia la Vall de Remuñe.

Últimos tramos de Bosque de Pino Negro...

El camino nos lleva finalmente hasta un collado en el que encontramos dos carteles indicadores que marcan la bifurcación de la ruta. Nosotros decidimos que subiremos por la izquierda, en dirección SW-W, cruzando la pasarela de madera y dirigiéndonos hacia una curiosa formación rocosa con forma, y utilidad, de cabaña natural. A partir de aquí la subida es más pronunciada y comenzaremos a encontrarnos con tramos algo complicados de caóticos bloques de roca, algo muy típico en esta zona de los Pirineos, que ponen a prueba la coordinación y el equilibrio del excursionista. Casi todos los grupos que nos han pasado por delante han tomado esta misma dirección, aunque algunos han optado por seguir por la ruta de la derecha, por la pleta, que es por donde nosotros tenemos previsto bajar. 

Llegando a la bifurcación...

Carteles en la bifurcación de la ruta.

Antes de acometer la subida hacemos una primera parada junto al puente de madera para beber algo de agua. Para nuestra sorpresa, un señor francés de más de 80 años, enjuto y de piel tostada y curtida, pasa junto a nosotros a buen ritmo. Va completamente descalzo. Es la primera vez que veo a alguien caminar descalzo por las montañas. Solo lleva un viejo chubasquero recogido en la cintura, ni mochila, ni agua, ni nada de nada. Es un ser de otro tiempo, un auténtico indígena pirenaico en peligro de extinción...

Mi compañera sube con dificultad este último tramo hasta los lagos. Un tramo que, como siempre suele ocurrir, nos va engañando con sucesivos falsos collados tras los que esperas encontrar el final de la pesada ascensión. Yo voy muy pendiente del altímetro, restando metros, y de mi compañera. En un momento dado le pregunto si quiere abandonar. Por mí no hay problema. Ella, tras pensarlo un segundo, decide continuar hasta los ibones cueste lo que cueste. Tomamos otro trago de agua y proseguimos despacio sorteando los pasos entre los grandes bloques de roca.

Llegando al Ibon principal de Remuñe, aunque todavía no es visible.

Unos minutos después el primer ibon aparece ante nosotros, y ella se alegra muchísimo de no haber abandonado. No es de los más espectaculares que he visitado, pero el lugar es mágico y precioso. Destaca hacia el NW un pico que me recuerda al Pedraforca: es la Forca de Ramuñe, casi un tres mil y un buen punto de referencia para esta y otras excursiones y ascensiones por la zona. 

Descansamos en el ibon mientras vemos correr y saltar a las marmotas entre las rocas, observando alguna trucha de alta montaña en las transparentes aguas azuladas y a algún que otro colirrojo. Para reponernos tomamos una naranja, rica en fructosa, vitamina C y potasio, y mucho más deliciosa que unas barritas energéticas. Rápidamente la fruta hace su efecto, y tras algunos minutos nos sentimos reconfortados para continuar hasta el segundo ibon, que se presenta ante nosotros en pocos minutos de marcha suave con algún nuevo tramo de rocas. Desde allí ya podemos observar el camino de la pleta por el que descenderemos. El pequeño ibonet de Remuñe nos queda allí abajo, junto al sendero, y a la izquierda, pero decidimos obviarlo y no acercamos hasta él.

Ibon de Remuñe, JuantoTrek, Juanto Fernández
Ibon principal de Remuñe.

Ibon de Remuñe, JuantoTrek, Juanto Fernández
Ibon secundario de Remuñe.

El descenso nos ocupará otras dos horas y media bajo un sol de mediodía implacable. Me coloco detrás de mi compañera para asistirla en algunos pasos y escalones, bien agarrándola por la mochila bien echándole una mano firme y segura cuando lo necesita. Aún así, tropieza y resbala algunas veces, más de cansancio que por la dificultad del terreno. Finalmente, para llegar hasta el puente de madera y la cabaña de roca debemos cruzar un torrente que baja furioso ladera abajo. Es mi compañera la que valorando la situación y los riesgos decide que bajemos más hacia el barranco principal y crucemos por allí. Y así lo hacemos, mucho más seguros y acabando la travesía de las aguas salvajes mucho menos mojados.

Las nubes empiezan a cubrir los picos más altos y las ráfagas de viento, cada vez más intensas, nos zarandean como si fuésemos muñecos de trapo. Ambos estamos deseando salir del embrollo y llegar al bosque de pinos para descansar y avituallarnos con seguridad, así que vamos cubriendo metro tras metro sin parar, acompañados por una panorámica impresionante del Pico de Alba. Estuve por allí el año pasado y aunque no pude coronar la cima pasé una inolvidable jornada en los Ibones de Alba.

De bajada, desde la bifurcación se ve la cabaña natural de piedra...y a la derecha las primeras rocas para subir al Ibon.


JuantoTrek, Juanto Fernández
Panóramica al Pico de Alba

Cuando por fin llegamos al bosque encontramos un rincón seguro y sombreado bajo los pinos. Allí acabamos con la reserva de agua que nos queda y tomamos un piscolabis de pan con paté y longaniza que nos devuelve las fuerzas. Ahora es el momento de plantearse el último esfuerzo para llegar al punto de inicio y final de la ruta. Sin correr, sin prisa, con toda la atención puesta en cada paso para evitar un accidente de última hora, salvamos la distancia hasta que llegamos sobre las 15:00 h al final del recorrido, donde nos premiamos con dos refrescos bien helados y merecidos.

Si. A mi me enseñaron que el ritmo lo marca el menos fuerte, y que el más fuerte siempre ayuda y acompaña. Y sobre todo me enseñaron que lo que se empieza en equipo, se acaba en equipo, sin dejar a nadie atrás.


Clik para ampliar el mapa...


Ficha Técnica MIDE 

-Fecha: 23-07-2025     -Inicio y final: Hospital de Benasque (1740 m.) 

-Altitud Máxima:  Ibon Principal de Remuñe (2240 m.) Ibon secundario de Remuñe (2260 m.)

-Desnivel: 520 m.       -Distancia: 9,5 km.     -Duración:  6 h. (descansos incluidos)

-Dificultad: 3   -Esfuerzo: 3  -Severidad del medio: 3  -Orientación en el itinerario: 2

Una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología. 
Los datos son aproximados, no utilizo GPS.




miércoles, 16 de abril de 2025

Silencio Blanco: Rasos de Peguera (II)

 

JuantoTrek, Juanto Fernandez,

Estuve en Rasos de Peguera en marzo de 2024 y pude disfrutar de una gran esquiada de travesía en un paraje maravilloso que difícilmente podría repetirse. Pero justo un año después, una serie de grandes borrascas trajeron mucha más nieve a esta zona del prepirineo catalán, y significaron el fin de una sequía de varios años. En esta ocasión, el paisaje era mucho más espectacular!

Seguí durante varios días la evolución de la meteo y finalmente encontré el momento perfecto. Había nevado en diversas ocasiones de forma casi continuada, las temperaturas eran frías pero sin ser del todo gélidas y esa mañana la previsión era de Sol y poco viento. Así que preparé un equipo ligero para esquí de travesía y me lancé hacia las montañas. Este invierno había hecho muy pocas salidas de Montaña propiamente dicha, ya que estuve más centrado en mi nueva Web de Fotografía de Naturaleza, por lo que las ganas y las expectativas eran muy altas.


Nada más llegar al párquing de la creu de Rasos de Peguera sentí el impulso del montañero que llevo dentro. No pensé en nada más que en ponerme los esquís y comenzar a foquear para aprovechar al máximo estas primeras horas en las que todavía no había aparecido la muchedumbre. Nada más empezar encontré la traza de algún otro esquiador solitario y aunque no era mi idea inicial, decidí seguirla para ir disfrutando del paisaje sin tener que preocuparme por abrir huella ni tomar decisiones.

Un buen rato después llegué hasta donde imaginaba: me encontraba en Les Collades, a 1971m de altura. A mi izquierda (N) quedaba insinuado el ascenso a El Salabardar, y hacia mi derecha (S) la remontada hacia el Pedró. Me decidí por la segunda opción. Desde allí podría acometer el descenso por lo que antaño fueron algunas de las pistas principales de la estación, hoy abandonada a su suerte, y darle forma circular a la ruta, de algo más de 2 horas y media. El paisaje era simplemente espectacular, de ensueño, intensamente mágico.


Disfruté de la subida girándome cada dos por tres para ver las montañas de la Cerdanya, que aparecían a lo lejos entre los árboles cubiertos por un intenso glaseado de nieve. Al llegar a la cota de 2050 m hice un breve descanso sobre los esquís y repuse energías con un sandwich bien surtido de hidratos y proteínas. Bebí algo de agua y continué la marcha sobre la nieve profunda y blanca, una nieve perfecta para disfrutar.

Sin embargo no pude localizar el monolito que marca el Pedró. Por momentos pensé que debía estar bajo la gruesa capa de nieve. Busqué durante un rato, pero no pude localizarlo. Ni me preocupó. No era una salida para sumar más picos a mi humilde curriculum de aficionado. Había venido simplemente a disfrutar de las intensas sensaciones que puede brindarnos la alta montaña hibernal. Y eso es lo que me encontré: el lugar en el que solo viven el  Gran Silencio Blanco y el paisaje salvaje de los Pirineos.


Ya solo me quedaba regresar y acometer el descenso por las pendientes más suaves, muchas veces con los esquís totalmente sumergidos en la nieve en polvo hasta las rodillas, dejándome llevar por las sensaciones y trazando eses frecuentes evitando ganar demasiada velocidad. En media hora estaba de nuevo en el aparcamiento, donde cientos de personas se apresuraban para disfrutar del espacio nevado cada vez más colapsado...

Espero que disfrutes del vídeo... aunque lo grabé para mi nueva web de Fotografía de Naturaleza, aquí en JuantoTrek^ también me apetece compartirlo contigo. 


domingo, 6 de octubre de 2024

Pic de la Dona y Bastiments. Una circular por Ulldeter...

 

JuantoTrek, Pic de la Dona, Ulldeter, Pirineos, Juanto Fernández
Desde el Pic de la Dona (2702 m.) vistas al Bastiments a la derecha y al Fajol Gran a la izquierda.

El circo de Ulldeter se encuentra en el el Parque Natural de las cabeceras del Ter y del Freser, en Girona. En él nace el río Ter, de ahí su nombre ("ojo del Ter"). Además de las instalaciones de una estación de esquí, podemos encontrar el refugio de Ulldeter y es un buen punto de partida de muchísimas excursiones y ascensiones de diversos grados de dificultad. El Pic de la Dona (2702 m.) y el Pic de Bastiments (2882 m.) son dos de las montañas más frecuentadas por excursionistas y montañeros, tanto en verano como en invierno. 


He salido de Barcelona a las 6.30, todavía de noche. Después de darle unas cuantas vueltas me he decidido por subir a Ulldeter otra vez. Es una de las zonas que conozco como la palma de mi mano, de hecho creo que he subido casi todas sus montañas, muchas de ellas en solitario y en pleno invierno. La idea es hacer una excursión rápida, modo FAST HIKING, por lo que voy equipado de forma muy somera, con lo básico e imprescindible en una mochila de 20l. escasos. Son las 9.00 cuando comienzo la ruta desde el aparcamiento superior de la estación de esquí. El camino hacia la Portella de Mantet surge detrás de los edificios, en dirección NE. Hace bastante frío, dos grados para ser exactos, y un viento de norte que aprieta por momentos, así que inicio la ruta con los guantes, gorro, polar y cortavientos ya puestos. Esta vez voy con unas buenas zapatillas de trail y mallas de invierno.

La subida hasta la Portella de Mantet no tiene pérdida posible. El sendero está muy marcado. Incluso puedes permitirte el lujo de recortar a tu libre albedrío. Subo muy rápido, me encuentro muy bien físicamente y el poco peso de la mochila acompaña. Después de la subida a los ibones de Alba, a finales de agosto, me propuse mejorar mi forma física. Añadir algunos entrenos de running y de series de alta intensidad ha dado buenos resultados. Voy doblando a grupos de excursionistas que suben pesadamente. Ni siquiera paso por el collado de la Portella, simplemente flanqueo la pronunciada pendiente en dirección W directamente hacia unas formaciones rocosas (2565) que supero también en un momento. Desde allí ya asoma la cima del Pic de la Dona. La última vez que subí allí se me echó la niebla encima, en pleno invierno nevado, y tuve que descender por seguridad sin acabar la ruta que hoy pretendo finalizar. En 45 minutos llego a la cima solitaria castigada por fuertes rachas de viento. Es temprano, el día está todavía algo oscuro y hay más nubes de las esperadas. Mientras grabo el vídeo y hago las fotos contemplo el Bastiments a lo lejos y observo con atención la ruta que tengo que seguir, bajando hasta el Coll de la Geganta y la esquena d’Ase. No hay nada de nieve y el sendero se ve bien marcado. Si el día aguanta no habrá ningún problema. Así que me lanzo hacia el segundo objetivo del día con total confianza y alegría.

(Sube el volumen y escucha el viento!)

Hasta llegar a la base del Bastiments, por su cara E, el camino es fácil y poco inclinado. De hecho voy alternando el trote ligero con el paso rápido al tiempo que tomo un primer trago de agua y una gelatina energética sobre la marcha. En 45 minutos más me planto en el inicio de la subida, ahora mucho más pronunciada. Aprovecho para contemplar a los grupos que se han ido quedando a lo lejos. Algunos han decidido bajar hacia el lago de Bacivers, otros todavía están llegando a la Dona. Nadie parece haber seguido mis pasos hacia el Bastiments. Mientras observo el precioso lago circular recuerdo una salida en la que tras bajar del Pic de Bacivers nos cayó encima una tormenta de rayos y granizo impresionante… hace ya muchos años. 

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Lago de Bacivers desde la cara E del Bastiments


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Arista E de subida al Bastiments

Sigo subiendo a un ritmo rápido. Llego a la cruz que muchos excursionistas confunden con la cima y remonto la carena pedregosa a saltos, hasta pasar el pilar de cemento y llegar finalmente al piolet plateado que marca la cima del Bastiments. El día se ha abierto completamente y el cielo azul salpicado de nubes blancas se funde con los tonos pardos y aterciopelados de las montañas que me rodean. Puedo contemplar el Canigó, el Puigmal y toda la olla de Núria, los dos Fajols que están ahí delante mío. Apenas he tardado dos horas justas en hacer la ruta. Bebo otro trago de agua y me tomo otra gelatina. Respiro profundamente...


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Cima de Bastiments (2882 m.)


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Vista de casi todo el recorrido desde la cima de Bastiments

Tras las fotos de rigor desciendo rápido hacia el Coll de la Marrana. Una romería de excursionistas de todo tipo suben desde allí. Para mí es habitual ver subir a la gente cuando yo ya estoy bajando: creo que la mayoría empiezan muy tarde sus excursiones. En media hora llego al collado de la Marrana y hago mi primer descanso, diez minutos, en el que aprovecho para quitarme el cortavientos, el gorro y los guantes, comer un sándwich, beber otro trago de agua y observar el Gra de Fajol gran que está ahí delante de mí, rompiendo con su impresionante figura el horizonte azulado. Por un momento pienso en subirlo… pero finalmente me ciño al plan inicial. No es necesario alargar mucho más la jornada. Recuerdo por un momento las veces que he subido tanto al grande como al pequeño de los Fajols, tanto por caminos como por canales nevadas y sonrío para mí mismo recordando a todas las personas con las que compartí momentos y experiencias increíbles hace ya mucho tiempo.

Desde el Coll de la Marrana, vistas de la subida al Pic de la Dona, el Canigó al fondo...

Desciendo rápido, a veces trotando, improvisando algunos tramos por terreno pedregoso y algo complicado. No sería necesario, porque hay un sendero muy marcado por el que siguen subiendo todavía bastantes grupos de excursionistas, pero prefiero darme ese lujazo y disfrutar al máximo de la jornada. Es mediodía, el Sol ya pega fuerte y la sed comienza a apretar. Todavía guardo un poco de agua cuando encuentro un manantial natural que recuerdo de siempre. Me detengo un momento y saboreo el agua pura y fresca que nace directamente de la Tierra y me da la vida. Ya no queda casi nada. Pasar el refugio de Ulldeter, subir hasta el párking, y volver a casa sano, feliz y contento. Cuando llego al coche miro la hora: han sido 3h 35 minutos de marcha fundido con el paisaje y las montañas de otoño, saboreando cada paso, cada latido y cada soplo de viento, absolutamente concentrado en el aquí y el ahora.

Llegarán las nieves y regresaré otra vez a este fantástico paraje para disfrutar de las montañas vestidas de blanco con mis crampones y piolets, quizás con los esquís de travesía y sus pieles de foca… quizás allí nos encontremos.


(CLIK para ampliar el MAPA. Esta ruta se señala con puntos rojos...)
 
Ficha Técnica MIDE 

-Fecha: 05-10-2024     -Inicio y final: Vallter 2000. (2000 m.) 

-Altitud Máxima:  Pic de Bastiments (2882 m.) y Pic de la Dona (2702 m.)

-Desnivel acumulado: 980 m.       -Distancia: 9,5 km.     -Duración:  3h 35min. (descansos incluidos)

-Dificultad: 3   -Esfuerzo: 3  -Severidad del medio: 3  -Orientación en el itinerario: 2

Una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología.

NOTA: A ritmo normal esta ruta se realiza en unas 5 horas.