Soy un Nómada. Mis únicas Banderas son el cielo del día y el manto de estrellas en la noche. Mi Tierra está allí donde piso. Mi cultura es la que comparto e intercambio con las personas que encuentro en el camino. Mi himno es el canto de los pájaros, el susurro de los arroyos cristalinos y el bufido del viento en bosques y cumbres. Mi gente sois tod@s, aunque todavía no os conozca.

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domingo, 27 de agosto de 2023

Ascensión a La Munia

 

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Vistas al macizo del Monte Perdido desde el Pico de La Munia

La ascensión al pico de La Munia (3133m) transcurre por sendero marcado y sin dificultades hasta el Collado es Ibonets (2853m). Al entrar en la larga cresta todo cambia, ya que presenta algunos pasos complicados, aéreos y expuestos, que no siempre pueden evitarse. Es famoso el Paso del Gato, de grado III o AD, de paso obligado para llegar a la cima.

Una semana después de subir al Argualas y los Algas en Panticosa preparé mis cosas y me propuse intentar el pico de La Munia. En esta ocasión me decanté por montar mi campo base en un camping del valle de Pineta, que estaba relativamente cerca de la ruta y me permitiría un descanso en condiciones al finalizar la jornada montañera. La noche anterior a la salida saqué por internet el permiso obligatorio para poder circular por los 8km de la pista de Chisagües a la plana de Petramula (1920m). Mi idea era explorar la zona, en la que no había estado nunca, y llegar hasta los lagos de la Larri (2500m.). Si me veía bien subiría al collado de los ibones (2853m) y una vez allí valoraría intentar la Munia y la pequeña Munia.

Pasé la noche mecido en mis sueños arrullado por el canto de los búhos. Me levanté todavía de noche y desayuné antes de salir. Tras un corto viaje por carretera y el tramo de pista, recomendada para 4x4, llegué a la Plana de Petramula. Había leído un par de reseñas sobre la ruta. En una se decía que el Paso del Gato estaba equipado con un cordino en mal estado. En la otra, más reciente, hablaban de una cadena recién instalada. Por si acaso, eché en mi mochila un kit de escalada de emergencia por si las moscas: 10 m  de cuerda, una cinta plana para hacer un arnés de fortuna, un HMS, un 8 y un par de cordinos multiusos. La verdad es que esperaba no tener que utilizarlos.

Primeros pasos por el barranco de Petramula.

Eran casi las 8 cuando comencé a caminar en dirección W por el sendero marcado con un pequeño cartel que indicaba la ruta al “Glaciar de la Munia”.  Unos 300 m más adelante el sendero giró a N y fui remontando en paralelo al Clot de los Gabachos por un sendero bien marcado, amable y de buen caminar, sin dificultad alguna, que me permitió ganar altura rápidamente. La preciosa figura del Pico Petramula se fue quedando pequeña a mi espalda, al tiempo que las Montañas de Ordesa aparecían tras ella, hacia el Sur, iluminadas por los primeros rayos del Sol.

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Excelentes vistas remontando el barranco de los Gabachos

En una hora y poco llegué al collado de las Puertas (2533m), desde donde pude divisar ya el primero de los lagos. Descendí hasta el borde del agua y avancé por el sendero de la derecha hasta llegar al segundo ibón, más pequeño. Ya podía entrever a lo lejos el collado y lo que yo pensaba que era la cima de La Munia. A mi derecha tenía la impresionante mole del Robiñera que sombreaba todo el valle. En dirección NW emergía una montaña completamente blanca, la Peña Blanca, que se reflejaba mágicamente en las oscuras aguas. Paré para hidratar, comer algo y disfrutar del místico momento y del paisaje lleno de paz. Todo era silencio. El cielo estaba azul, sin una sola nube. El viento aquí estaba en calma. Pensé para mis adentros que llegar hasta aquí ya valía mucho la pena. Si, una bonita excursión apta para casi todos los públicos y que te recomiendo.

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
El collado de las Puertas, al fondo la cresta a La Munia

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Segundo ibón de La Larri.

Como me encontraba perfectamente, pasé al segundo objetivo: llegar al collado. El sendero continuaba siendo claro y la subida era progresiva en un terreno fácil y asequible. Las vistas eran impresionantes. Mirando hacia arriba me pareció ver algunas parejas en la cresta. A las 11.00 estaba en el collado, pero el viento me recibió con rachas moderadas, fuertes por momentos. Observé el primer tramo de la cresta que se mostraba desafiante y decidí guardar los bastones y ponerme el casco. Busqué referencias, senderos, personas que subieran o bajaran. 

Collado de los ibones, inicio de la cresta...

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Preciosa panorámica desde el collado hacia la ruta recorrida.

Cuando llegas a uno de estos lugares y no sabes por dónde continuar debes pensar bien tus próximos pasos. Subí un pequeño tramo de arista, pero enseguida ví un sendero en la cara N, en la vertiente francesa. Escuché voces. Más arriba, casi en el vértice, dos montañeros descendían. Entonces ví a dos montañeras que trepaban por la pared al final del canchal. Bajé de las rocas y me dirigí hacia allí. Una vez llegado a la muralla me encontré un par de trepadas algo expuestas (IIº) y tras ellas me encontré en la cresta de nuevo. No me encontraba demasiado motivado y progresaba más lento de lo debido por desconocer el terreno, que se complicaba por momentos. Encontré un sendero desdibujado que evitaba las rocas flanqueando la pared Sur de la montaña por un canchal. Lo seguí hasta llegar a una canal muy marcada y evidente que ascendía y giraba a NW. Subí por ella echando algunas manos a la piedra y pude ver una gran placa que tapaba el final, formando un pequeño túnel. Tras pasarlo me encontré con el Paso del Gato. Y allí estaban Julia y Mar.


Mar había trepado el paso y desde arriba intentaba animar a Julia. Julia no lo veía claro tras haberlo intentado sin éxito una primera vez. Por encima de ellas descendían los dos montañeros que había visto antes. Llegué junto a ellas, me presenté y les pregunté cómo estaban. Julia me dijo que no podría subir ese paso. Mar quería continuar. Valoré la situación. En cierta manera encontré la motivación que estaba perdiendo y me ofrecí a ayudarlas. Tras explicarles que llevaba material básico y que podía asegurar a Julia desde arriba, hice un arnés de fortuna con la cinta y el HMS y la equipé rápidamente. Los dos montañeros que descendían destreparon. Les pedí que esperasen a que yo ayudara a Julia y asintieron sin problemas. Si ella caía ellos podrían pararla y sobretodo le darían seguridad y confianza. La encordé con un ocho doble y trepé el paso por la cadena llevando conmigo el otro extremo de la cuerda. Arriba pasé la cuerda haciendo eses por varios eslabones y rematé el sistema con un nudo dinámico en la anilla. Me senté con la espalda en la pared, las piernas abiertas y los talones bien asegurados. Hicimos una primera prueba de carga y comprobamos que el sistema aguantaba bien. Yo eché en falta asegurarme a mi mismo a la pared, pero no tenía otra opción ni más material. Mar me ayudó a tensar la cuerda. A la de tres Julia se impulsó con todas sus fuerzas, mucho más segura, y en un momento trepó el paso sin problemas. Nada más llegar a la repisa me dio las gracias y me pidió si al regresar podía volver a a asegurarla. A partir de aquí continuamos juntas como si nos conociéramos de toda la vida. Lo que iba a ser uno de mis SOLOS se convirtió en una genial salida en grupo.

Cima de la Munia a una trepada...

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos

La cresta podía evitarse por momentos. Mar trepaba con rapidez y gracia felina, Julia buscaba tramos de sendero y yo me dejaba llevar ahora por una ahora por otra. Pasamos casi una hora buscando pasos, trepando, destrepando y transitando 3 o 4 falsas cimas que bromearon con nosotras poniendo a prueba nuestra resiliencia física y mental. Durante buena parte de la travesía sobrepasamos ampliamente los 3000m de altura. El viento racheaba cada vez más fuerte y las nubes se desarrollaban rápidamente a lo lejos, cada vez más cerca, más oscuras y más amenazantes. Llegamos a la cima a las 12.40 y disfrutamos durante unos minutos de las sensaciones, de las vistas increíbles de la cresta hacia la pequeña Munia, el Sierra Morena, el Tormoseta, la Punta Aires, el desaparecido glaciar, el circo de Troumuse, el Robiñera hacia el Sur... A lo lejos nos saludaban el macizo del Perdido y muchas otras montañas que me costaba identificar, y es que ante nosotros se abría una panorámica impresionante en 360º que justificaba con creces el esfuerzo realizado. Tras las fotos y celebraciones en la cumbre tomamos la decisión de no continuar hacia la pequeña Munia: estaba tan cerca pero al mismo tiempo tan distante... Ya se hacía tarde y ante todo queríamos llegar abajo antes de que el cielo nos regalase una tormenta de verano repentina. Calculamos que si todo iba bien llegaríamos a la Plana de Petramula sobre las 17.00, haciendo un breve descanso en los lagos para reponer energías.

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Pequeña Munia, Sierra Morena, Tormoseta, Punta Aires, Pico Heid... más tresmiles.

Y así fue. Bajo una suave llovizna intermitente llegamos al coche felices y sin incidencias a la hora prevista, con la sensación de haber compartido una preciosa pero exigente jornada de alta montaña. Es lo que tiene este deporte: puede unir a personas que no se conocen para formar equipos compenetrados surgidos de la nada...

Gracias Julia, gracias Mar!


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 Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones.

Fecha: 24-08-2023

Inicio y final: Plana de Petramula (1920 m.) 

Altitud Máxima:  Pico de La Munia (3133 m.)´

Desnivel: 1213 m. ( aprox. 1400 m. acumulado)

Distancia total: aprox. 10 km. 

Horario:  5h subida +  4h bajada.

-Dificultad: 4  -Cantidad de esfuerzo: 4  -Severidad del medio: 4  -Orientación en el itinerario: 3

NOTA: una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología. 


 


sábado, 19 de agosto de 2023

Ascensión al Argualas, Algas y Algas Norte.

 

Argualas, Juanto Trek, Juanto Fernandez
La vista de las cimas desde el aparcamiento.

La ascensión al pico Argualas (3046 m.) es una de las clásicas del Pirineo que permite enlazar por la cresta los picos Algas (3033 m.) y Algas Norte (3032  m.). La ruta habitual empieza en los Baños de Panticosa, lo que supone un desnivel considerable de más de 1400 metros. Es una ruta que me planteé cuando subí el Garmo Negro en 2020. Los montañeros más preparados suelen enlazar el Garmo con la cresta de los Algas hasta el Argualas. Pero a diferencia del Garmo, que no tiene ninguna dificultad, el ascenso al Argualas y la cresta que une los tres picos presentan algunos tramos de trepada (PD escala Welzenbach, IIº UIAA) expuestos y aéreos no exentos de riesgo.

 

Llegué al Balneario de Panticosa sobre las 16.00 h.  y esperé un rato en el párking del refugio de la casa de Piedra hasta que quedó libre un acogedor espacio bajo los árboles, junto al río y al inicio del sendero. El plan consistía en pasar allí la tarde, estudiar detalladamente la ruta en el mapa y prepararme para la ascensión. Tras una cena alta en carbohidratos pasé la noche en el coche. Al igual que hice en las ascensiones de los Picos del Infierno y del Garmo Negro, la idea era comenzar todavía de noche y ver amanecer ya junto a la muralla de la pared  Sur del Argualas. En pleno verano y con estos calores que corren últimamente, acometer la subida con el fresco de la noche compensa mucho y permite disfrutar de sensaciones diferentes.

Comencé a caminar a las 05.45 h. Con la luz del frontal a mínima intensidad me bastaba para avanzar seguro por la senda que recordaba perfectamente. Dejé atrás la fuente de la Laguna, recientemente restaurada y a la que los aldeanos del valle subían para curar sus males en tiempos pasados, y remonté la pronunciada pendiente en constantes zigs-zags con constancia pero sin prisa. La rodilla derecha, algo tocada, me iba recordando que en esta ocasión debía poner especial atención en no forzarme y en usar bien los bastones.

 

El único indicador en la ruta.

A las 06.10 h. llegué a la Majada deras Argualas y me encontré con el único cartel indicador que hay en toda la ruta. Allí apagué el frontal y dediqué unos minutos a disfrutar del silencio y del brillante cielo estrellado. Algo a lo que ya no estamos acostumbrados los que vivimos en ciudades desnaturalizadas. En la profunda oscuridad me sentí minúsculo, insignificante, mínimo, frente al inmenso mar de estrellas que titilaban en la cúpula celeste sobre mi cabeza iluminando el espacio infinito.

Fue entonces cuando caí en la cuenta que había olvidado las pastillas isotónicas, sonreí y descarté sin dudarlo el bajar a buscarlas. Con las raciones de altura (gelatinas energéticas de sabor a frutas y barritas de frutos secos ricas en proteínas) y los dos litros de agua sería suficiente. Recordé la consigna: beber antes de tener sed, como mínimo cada hora. Reponer energías cuando lo necesites, como mínimo cada dos horas. Esta era una parte fundamental de la estrategia. Retomé el camino y seguí avanzando hacia la Majada Alta.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
La gran roca con el croquis. Al fondo el Garmo y el Argualas.

Todavía no aparecía el Sol en el horizonte, pero ya se iba iluminando el cielo, cuando llegué a una gran roca en la que alguien alguna vez hizo un croquis del camino. Delante se presentaba la formidable mole del Garmo Negro y la del Argualas a su izquierda. En este punto había que decidir qué opción seguir. Yo había pensado en tomar la senda desdibujada que bordea el barranco de Argualas, en dirección E-SE, y es lo que hice. Unos rebecos me saludaron desde lejos con sus ágiles saltos entre las rocas como celebrando mi decisión o mi llegada. Avancé un buen rato, parando por momentos a observar las múltiples opciones que se iban presentando en forma de hitos de piedra improvisados o trozos de senda bien marcados, hasta llegar al pie de la formidable masa del Argualas. El Sol ya remontaba y empezaba a anunciar una jornada calurosa y sofocante, eran las 08.05 h. y estaba a unos 2500 m. Sin embargo, por esta ruta hay que hacer un largo flanqueo hasta el sendero que sube al collado de Argualas, haciendo un giro a NW intentando no perder altura pero tampoco acercarse demasiado a la pared de rocas. Hice una primera parada para hidratar, reponer energías y untarme el rostro de crema solar de alta protección. Ahora empezaba lo bueno… 

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
El collado de Argualas indica la dirección a seguir.

Como había hitos por todas partes, hubo momentos de desconcierto y tracé algunas eses sin demasiado sentido. Afortunadamente sabía hacia dónde me dirigía y recordaba el dicho: “alguien puso ese hito, pero tú no sabes hacia dónde iba". Así que no perdí la dirección hasta alcanzar el sendero en el que me encontré con un corredor francés de Ultra Trail que también iba solo. Nos saludamos, nos presentamos y compartimos un momento. Cedric iba hacia el Garmo y luego haría toda la cresta. Yo le comenté que iba hacia el Argualas y luego ya vería… Tras unos minutos subió el ritmo y yo continué al mío. A estas horas no había demasiada gente todavía, pero por detrás ya veía puntitos humanos avanzando a diversas velocidades mientras Cedric desapareció por delante.

La subida hacia el collado era dura, alternando zonas de canchales pedregosos con tramos de tierra pisada, sin piedras, siempre con una pendiente pronunciada, muy inclinada a veces. Uno de esos tramos que quieres pasar rápido pero no puedes. Uno de esos momentos en los que la montaña te pone a prueba como diciendo: “¿de verdad quieres subir?”. Es el momento en el que no hay que rendirse. Más arriba, se veía correr el agua que surgía de las rocas y una gran Águila sobrevoló mis pasos, animándome a continuar.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
El Argualas, imponente.

Llevaba ya tres horas de caminata y todavía no había empezado a acometer la cumbre. Iba con algo de retraso a lo previsto, pero ya quedaba menos y me encontraba bien. Volví a hidratar y reponer energías justo en el punto en el que el sendero se dividía en 3 opciones: hacia el Garmo, hacia el collado o hacia el Argualas. Y me dirigí hacia el Argualas por una pendiente más difícil y pronunciada todavía, hasta llegar a la cumbre de una loma donde para mi sorpresa me encontré con algunas ovejas de alguna especie rara… Parecían Banthas de Star Wars, pero en color crema y más pequeñas. Chulísimas. Me alegré de haber traído suficiente agua y sobretodo de no haber dependido del engañoso hilo de agua que corría cristalino monte abajo.

 Ahora sí que pude contemplar en primera fila la majestuosa figura del Argualas. Podía ver incluso la antena que corona su cima. Desde aquí podía ver también los detalles de la cresta que llevaba a los Algas. Lo que no ví fue a más gente. Era el primero en llegar a la cita… Estudié las opciones y me decidí por una diagonal que parecía el paso más natural. Descendí de la loma, llegué a la base de la montaña y acometí la diagonal. Más pronunciada, más resbaladiza, más dura. No veía claro el por dónde. Alguna trepada fácil… y llegué a la cresta. ¿Quizás al otro lado había un senderillo?. Pero no. Allí solo había una caída de vértigo directa al abismo. Mi altímetro ya marcaba más de 3000 m.  Los pensamientos pasaban veloces uno tras otro "¿Por qué estaba siendo tan difícil?¿Por qué me gusta tanto todo esto?".  Sin darme respuesta trepé y destrepé hacia la izquierda, hacia la derecha, pero no encontraba la vía a la cumbre. Fueron unos minutos intensos pero largos. "¿Abandono?". Entonces lo paré todo, busqué una repisa en la que me hidraté a conciencia, me puse unas barritas en el bolsillo y dejé asegurada la mochila junto a los bastones. Iba a darlo todo, pero sin el bulto y peso en la espalda que me pudiera perjudicar o desestabilizar. Soplaban algunas rachas moderadas de viento en la cresta y algunos tramos iban a ser seguramente muy complicados.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
En la arista cimera, la cima se presenta unos metros más allá.

La última parte fue brutal, intensa, técnica. Me alegré de haber escalado algo de joven, de haber hecho crestas y alpinismo con l@s compis del MadTeam ya hace años. Eché de menos mi arnés, la cuerda y la cordada, esa seguridad psicológica de saber que tus compañeros están velando por ti. Pero me centré en el SOLO, en la trepada integral, obvié la caída, me aseguraba constantemente de progresar con 3 puntos de apoyo, comprobaba previamente cada agarre, cada pie, cada mano, y respiraba tan hondo que se me llenaba el alma. Y al final, absolutamente concentrado, encontré "el camino" e hice cumbre. Y me sentí pletóricamente feliz.

 

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
Cima del Argualas.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
Destrepando y valorando a vista de pájaro hacer toda la cresta Argualas-Algas N (PD).

La destrepada hacia la mochila me dio una nueva sorpresa al vislumbrar un senderuelo fantasma que serpenteaba entre la cresta, desdibujado pero evidente por momentos. Así que me decidí a resolver la cresta, acometer los Algas y llegar hasta el collado para bajar por el sendero principal hacia los baños de Panticosa. En el Algas Norte me encontré de nuevo a Cedric, el corredor francés. Nos volvimos a saludar y compartimos un momento. Le comenté mi impresión sobre el Argualas, a lo que él me repuso enseñándome el track que llevaba en su móvil: “solo es PD!”… a lo que le contesté: “tu pon toda tu atención, no conocemos al que ha dicho que solo es PD”. Chocamos nuestras manos con una sonrisa y cada cual siguió su camino.

 

Algas, Juanto trek, Juanto Fernandez
Atrás se queda el Algas.

Algas Norte, Juanto trek, Juanto Fernandez
Cima del Algas Norte.

JuantoTrek, Juanto Fernandez, Infiernos y Garmo Negro
Llegando al collado de Argualas, una excelente vista de los Infiernos y el Garmo Negro.

La bajada siempre es la parte más dura, no entraré en detalles, pero escogí una ruta alternativa que tuvo sus complicaciones en determinados puntos. Llegué al coche a las 15.20. Muy cansado pero muy contento. Sin incidencias, más vivo y más feliz. Y pensé que esta historia quería compartirla contigo y tenía que escribirla en el Blog. Porque como dijo C. Mc Candless: “La felicidad solo es real cuando se comparte”.

 Y aquí la tienes para tí, para siempre.



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Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones.

Fecha: 17-08-2023

Inicio y final: Baños de Panticosa (1640 m.) 

Altitud Máxima:  Pico de Argualas (3046 m.)´

Desnivel: 1406 m. ( aprox. 1600 m. acumulado)

Distancia total: aprox. 10 km. 

Horario:  4h 30' subida al Argualas +   1h cresta  + 4h bajada.

-Dificultad: 4  -Cantidad de esfuerzo: 4  -Severidad del medio: 4  -Orientación en el itinerario: 3

NOTA: una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología. 

 

miércoles, 28 de agosto de 2019

Ascensión al Perdiguero por Lliterola

Ascensión Perdiguero Lliterola Juanto Trek
El Perdiguero desde el Hito E. 

El Perdiguero es un tres mil clásico del Pirineo. No presenta dificultades técnicas por lo que se considera una cima asequible para cualquier persona con cierta experiencia, pero hay que considerar el gran desnivel y la cantidad de esfuerzo necesaria para subirlo... y bajarlo.

Realizar la ascensión en solitario al Perdiguero por el valle de Lliterola era un objetivo que esperaba su oportunidad desde el verano pasado. En agosto del 18 me estudié a fondo la ruta, pero no pude intentar el asalto a esta singular cima del Pirineo por diversos motivos: sobretodo por la no coincidencia entre mi tiempo disponible y las buenas condiciones meteorológicas.

Así que cuando el pasado miércoles 21 la buena meteo y mi disponibilidad se conjuraron, preparé el equipo y salí hacia Benasque sin pensarlo. A las 16:45 empezaba a subir por la senda que surge del puente de Lliterola, a buen paso, pero no excesivamente rápido y bastante ligero de peso. Aprovecharía el atardecer para llegar hasta el Ibón pequeño de lliterola, a unos 2500 m. de altura, y haría un vivac con un saco de 10º y una funda de vivac llena de agujeros por el uso de varios años. Afortunadamente no pintaba ni lluvia ni tormenta.

El sendero de la derecha se dirige al collado Ubaga, entre el Perdigueret y el Hito E.

La senda era clara y estaba señalizada hasta la cabaña de Lliterola. A partir de allí, tomando el ramal que se dirige al NW y al Ibón Blanco de Lliterola, quizás el camino no era tan evidente y empezaba a ser menos camino y más lo que iba saliendo al paso: ahora hierba, ahora rocas sueltas... A las dos horas y cuarto de ascenso llegué al Ibon pequeño de Lliterola. Impresionante, un minúsculo lago cristalino encajonado a los pies del Perdigueret y el Hito E. de Perdiguero. Caían las sombras del atardecer cuando monté mi vivac.  Como era excesivamente grande lo reduje moviendo unas piedras para formar una U más confortable. Tras una ligera cena de pan, queso y fruta, me dispuse a pasar la noche. No es necesario hacer este vivac para subir al Perdiguero por esta vía, pero a mí me encanta disfrutar de la fantástica y ancestral sensación de dormir bajo las estrellas.


Vivac en el ibon pequeño de Lliterola


Las primeras estrellas brillantes y lejanas se presentaron tarde, justo después de los maravillosos fuegos artificiales de una tormenta eléctrica lejana. La luna apareció mucho más tarde, cuando el frío me despertó traspasando mi saco y haciéndome sentir incómodamente helado. A las 5 decidí empezar a moverme y entrar en calor. Preparé un desayuno rápido de café con leche caliente, pan y fruta, y me dirigí hacia el collado Ubaga en plena noche, con el frontal encendido a máxima potencia. Eran exactamente las 6 de la mañana cuando empecé a remontar la oscura muralla. Pese a la incomodidad y el frío, la noche había sido absolutamente mágica.

Ibon pequeño de Lliterola desde el collado Ubaga

La subida al collado Ubaga era algo más complicada. Había muchos hitos, pero la senda era evidente muy pocas veces. La inclinación era considerable, ganando mucha altura en poca distancia. A las 7 llegué al collado, situado a unos 2700 m. Tras disfrutar brevemente de las vistas y del radiante amanecer, tomé la cresta hacia el N. En esta parte del recorrido también aparecían muchos hitos que señalaban diferentes versiones del camino. Yo me dirigí flanqueando la antecima del Hito E. hacia el Ibon Blanco. Valió la pena el “rodeo”: el Ibon Blanco, de un sorprendente azul intenso, despertaba a un nuevo día acurrucado entre las montañas.

Ibon Blanco de Lliterola

En este momento, ya rodeado completamente por enormes trozos y bloques de piedras, decidí ascender en línea recta hacia la antecima. Lo peor de todo fueron las rocas bromistas que pese a todas las precauciones se movieron de repente y me dieron algún susto o el golpe correspondiente. Algunos traspiés y moratones después llegué al Hito E. de Perdiguero, tomé unas fotos y continué rápidamente por la cresta hacia el Perdiguero. Dicen que es una montaña fácil, pero yo creo que es una montaña exigente para la que hay que estar preparado. 

La cresta me encantó: era ancha y algo aérea, con unas vistas impresionantes. A esta hora no había nadie más en el camino, estaba completamente SOLO, no podía ver a nadie ni por arriba ni por abajo, y esta sensación de soledad y de conexión conmigo mismo y con las montañas me hacían sentir profundamente feliz. El Perdiguero estaba cada vez más cerca, un objetivo pensado hace un año iba a materializarse en unos minutos.

A las 9:02 alcancé la cumbre y leí las palabras que alguien escribió alguna vez en una roca de esta cima:

“Dichosos son los hombres que suben montañas y son capaces de mirar desde ellas con entrañas de humanidad” J. Martí

Vistas desde la Cima


Acurrucado en un muro de piedras que me resguardaba del viento frío, repuse energías con más pan con queso y frutas. Fueron llegando primero un grupo de montañeros franceses, que habían subido por el Portillon d’Oo, y luego dos paisanos, Txema y Sergio, que habían hecho el ataque directo partiendo a las 5 desde el puente de Lliterola equipados en plan ultra-trail. En uno de los vivacs de la cumbre compartimos entre risas un largo rato de historias y vivencias. Seguían llegando grupos, comenzábamos a ser mucha gente en el reducido espacio de la cima. Tras barajar varias opciones, decidimos descender los tres juntos hasta el ibonet de lliterola, siguiendo una ruta mucho más en línea recta y algo a la brava, prescindiendo del paso por el collado Ubaga. Una vez abajo, en el ibonet, nos despedimos en la orilla del pequeño lago. 

Me tomé mi tiempo para reponer energías y poder afrontar con más garantías las dos horas y cuarto de bajada. Solo quedaba llegar al punto final… 900 m. más abajo acababa esta aventura y comenzaba la siguiente.



Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones (sin GPS).

Inicio y final: Pont de Lliterola (1610 m) 
Altitud Máxima:  Perdiguero (3221 m)
Desnivel+ Acum: 1611 m. Desnivel- Acum: 1611 m.
Distancia total: aprox 15 km. 
Horario:  aprox 5 h 15' subida + 5 h 15' bajada (sin contar descansos)

-Dificultad: 3  -Cantidad de esfuerzo: 4  -Severidad del medio: 4  -Orientación en el itinerario: 3

lunes, 31 de agosto de 2015

Picos del Infierno


Travesía circular desde Baños de Panticosa hasta el collado de Pondielos para ascender a los Picos del Infierno Central (3082m) y Occidental (3073m) por la cara sur, pasando la Cresta que los une. Descenso hacia el collado de los infiernos, ibon de Tebarrai, ibones azules y embalse de Bachimaña, para llegar nuevamente a Baños de Panticosa.

Llego el viernes antes de que anochezca al párking del refugio de la casa de piedra. Ceno un buen plato de pasta y vivaqueo someramente. La luna llena me acompaña. A las 5.30 AM tomo un buen desayuno energético y a las 6, todavía de noche, comienzo a caminar por la senda marcada que asciende pronunciadamente. Las primeras luces del día me sorprenden ya a una altura considerable.

Flanqueando el Garmo Negro hacia el collado de Pondielos.

Como no conozco la zona y solo llevo un croquis de la ruta voy con cuidado de no perder el sendero que por momentos parece desvanecerse entre las rocas. El Argualas, el Algas y el Garmo Negro comienzan a verse en el horizonte, pero no son mi objetivo. Distingo el collado de Pondielos y continúo el ascenso. En un momento dado el paso se dirige a una canal encajonada y muy vertical. No veo a nadie ni delante ni detrás. A mi izquierda veo un hito. Tomo esa ruta consciente de que voy a desviarme al oeste. Un buen rato después confirmo que me he acercado al collado de Argualas. He ahorrado fuerzas al no seguir la canal, pero ahora navego un poco por intuición. Hago un giro drástico y flanqueo la imponente masa del Garmo Negro: me dirijo a la parte final de la amplia canal que sube hasta el collado de Pondielos. El ascenso hasta el mismo es penoso y duro . La pendiente es muy pronunciada y el terreno está muy descompuesto. Cada tres pasos avanzo dos, y las piedras ruedan monte abajo cada dos por tres (Atención: zona peligrosa si hay más gente. Riesgo de caída de piedras.). Me arrimo a la pared de roca para tener asideros que me aseguren. Son las 8.50 cuando alcanzo el collado. Me quedo impresionado por lo que veo: una muralla que parece infranqueable.

Afortunadamente encuentro a un grupo de montañeros aragoneses que hacen mi misma ruta. Van a ascender por la cara sur directos al Pico Central. Lo que no tienen tan claro es si harán la cresta y bajarán por Bachimaña, que es mi intención. Tras un breve descanso contemplando el ibon de la Galabrosa (que se une al de Pondielos) y reponer fuerzas con un plátano y bebida isotónica, les pregunto si puedo subir junto a ellos. Aunque la idea era hacer uno de mis SOLO, lo más inteligente me parece que es aprovechar esta oportunidad inesperada de la compañía. A ellos les parece bien.

Estudiando la vía de ascenso... a la izquierda de la marcada canal, directa al Pico Central.

Flanqueamos los picos de Pondielos y Arnales dirigiéndonos a la izquierda de la gran canal abierta en la imponente muralla de los infiernos. Tino, con 67 años a la espalda, es el líder del grupo y demuestra conocer la zona al dedillo además de mostrar una forma física excepcional. Por tanto, me confirmo en que he tomado una buena decisión.

(VIDEO HD)

Comenzamos la trepada (II-II+) que resulta impresionante por el patio, la exposición  y lo aéreo. Ascendemos en zig-zag por una serie de "terrazas". Voy grabando vídeo y tomando fotos siempre con una mano en la cámara y otra en un buen agarre. Mi respiración se agita, tanto por las emociones, como por el esfuerzo. Es uno de esos momentos que valen la pena vivir. A un ritmo casi frenético salvamos el desnivel y nos colocamos en la cima del Pico Central (10 AM). Las vistas y el día son impresionantes. Yo ya estoy deseando pasar la marmolera, la cresta, que era mi principal objetivo del día. Así que descarto hacer el Infierno Oriental, que está aquí al lado y no presenta ninguna dificultad, y fijo mi mirada en el estrecho puente de piedra blanca. El grupo decide finalmente que seguirá la ruta que yo tenía prevista: bajaremos juntos.

Paso la cresta como un niño con zapatos nuevos y una bolsa de caramelos, grabando sin perder la concentración en cada movimiento de mis pies. Aunque puede pasarse caminando sin problemas, un tropezón aquí sería el punto y final. (Atención: paso no apto para personas con problemas de vértigo o miedo a las alturas) Tras unos minutos llegamos al infierno occidental, y casi sin pausa nos dirigimos al descenso por la vía que viene del collado de los infiernos. Aquí  nos encontramos a varios grupos que, más o menos diligentemente, se dirigen al maravilloso lugar que hemos dejado atrás.

El descenso también presenta algunos destrepes interesantes y unas vistas impresionantes. En una hora y media ya estamos en el collado junto al ibon de Tebarrai (11.30 AM). Aquí la ruta pierde muchos alicientes, pese a lo magnífico del paisaje. Serán casi cuatro horas más caminando a ritmo marcial sin más que una pausa breve para comer algo. Cuando llegamos al refugio de la casa de piedra nos entrechocamos las manos: ahora sí que hemos acabado. Con una sonrisa nos despedimos… y yo me vuelvo solo para recoger los bártulos y dirigirme a casa. Una ducha, una buena cena y mi familia me esperan. Durante el viaje recuerdo los momentos vividos al ritmo del Highway to Hell... y me siento enormemente feliz.

Una ruta exigente, técnica y preciosa que en invierno debe ser mucho más complicada.


Ruta en amarillo, desviación errónea incluida. (clik para ampliar)

Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones.

Inicio-Final: Aparcamiento Refugio Casa de Piedra (1636 m) Altitud Máxima:  3081 m.
Desnivel+ Acum: 1700 m. Distancia: aprox 17 km. Horario: 8h 55 min.
Dificultad: 4 Cantidad de esfuerzo: 4 Severidad del medio: 4 Orientación en el itinerario: 4



jueves, 4 de septiembre de 2014

Ascensión al Moncayo.


Ascensión al Moncayo Fast-Hiking. (Agosto 2014)

Hace más de 20 años que estuve aquí. De hecho fue una de las primeras montañas que subí. Recuerdo que tardé algo más de 2 horas y media en llegar a la cima desde el Santuario y que la bajada supuso algo así como hora y cuarto: era lo que marcaban las reseñas que había leído. Pero sobretodo recuerdo que me sentí feliz allí arriba. Es lo poco que recuerdo de aquel día... el tiempo pasa y la mente olvida.

Así que cuando he tenido la oportunidad de subir de nuevo, no me lo he pensado dos veces. Veníamos viajando procedentes de la Sierra de Gredos, en la que subí también en solo el Almanzor (próximo relato), y paramos en el parque natural del Moncayo para pasar un par de días y probar suerte.

Desde que vi la cima esa misma tarde supe que iba a subir. Aunque en el pueblo me avisaron de que no subiera solo, que tuviera cuidado con la niebla, que ... No hice ningún caso. Realmente el Moncayo puede tener sus peligros si sopla el cierzo o la niebla se espesa, más aún en invierno al subir las rampas que dejan a un lado la hoya de san miguel... Pero en verano y pese a una fina capa de nubes bajas, el problema puedes tenerlo si resbalas, te tuerces un tobillo o si ocurre alguna calamidad imprevisible. Así que el riesgo era perfectamente asumible: es el riesgo inherente a vivir.



Dejé el vehículo en el Parking de Hoya Seca y caminé el escaso kilómetro hasta el Santuario del Moncayo. Allí, le eché una rápida ojeada a las paredes y las vías de escalada y seguí mi camino. Comencé la subida entre los pinos respirando el aire puro y llenándome con el silencio. Poco a poco fui acelerando el paso hasta llegar a una velocidad de crucero... Ayudado con los bastones, y con el entrenamiento de alta intensidad al que me he dedicado este último año, las parejas, tríos, grupos y cuadrillas que aparecían por delante se quedaban por detrás en unos segundos. Al ritmo de mis propios latidos absorbía intensamente el paisaje por todos los sentidos. Hice apenas dos fotos, tomé un breve trago de agua y continúe remontando las pronunciadísimas rampas hasta la cima del cerro san Juan. Allí tomé un respiro de algunos segundos para enfocar mi vista sobre la siguiente cima...

Al fondo destacaba el Moncayo -o San Miguel- esperando impertérrito sobre un mar de nubes. En unos minutos cubrí la divisoria y llegué al objetivo. Miré el cronómetro: 62 minutos de subida. Contemplé el mar de nubes: increíble (ya sabes lo que se siente). Pedí a unos montañeros que me hicieran una foto en la cumbre: salió borrosa. Hice mi panorámica de rigor para compartirla contigo: es la foto del comienzo de este relato. Tomé un trago de agua: soplaba fuerte el viento y me puse la chaqueta. Cogí mis bastones y comencé a trotar hacia abajo como un cabritillo juguetón...

Solo fueron 45 minutos de descenso. En algo más de 1h y 45 minutos había subido y descendido el Moncayo. Veinte años después, dos horas menos.

Y si te digo la verdad, creo que al ir más rápido las sensaciones positivas se multiplican. 

Debe ser la edad... o que me queda menos tiempo y quiero aprovecharlo al máximo.



Ficha Técnica según MIDE, Montaña Segura: Moncayo. (Folleto informativo)
Inicio-Final: Santuario del Moncayo (1610m) Altitud Máxima: Moncayo (2314m)
Desnivel: 720m Distancia: 7,6 km. Horario: 3h 50min.
Dificultad: 3 Cantidad de esfuerzo: 3 Severidad del medio: 2 Orientación en el itinerario: 2.

Mapa...(clik)

lunes, 18 de junio de 2012

Malshiverns



El aviso en las redes sociales dió su fruto. CAT me envió un mensaje: una cresta fácil?... Ni siquiera me lo pensé. La respuesta fué inmediata: hecho!.

Subimos hasta Andorra nuevamente. Pasamos la noche en el refugio del Pla de l'Estany, al que comienzo a cogerle un poco de cariño, y tras una agradable velada con una cena de Frankfurts Pirenaicos compartida con Sebastian -un "guiri" que estaba haciendo en solitario el GR11 integral- nos fuimos a dormir en cuanto el Sol dejó de iluminar el precioso valle verde moteado de lilas, amarillos, naranjas y rosas.

Nos levantamos con la primera luz. Tras un desayuno rápido, nos colgamos las mochilas ligeras a la espalda con todo lo imprescindible: esos crampones que no siempre se usan, arneses y hierros varios, cuerda, la capa impermeable, algo para picotear durante la larga marcha...agua. Remontar hasta los "Estanys Forcats" fué cosa de una hora. Llegar arriba y verlos helados todavía, nos recordó lo duras que pueden ser las condiciones invernales en estas Montañas que poco a poco se hacen más secas y cálidas. Año tras año, los Glaciares han retrocedido... y los ibones o lagos de alta montaña no son más que el testimonio de las grandes masas de hielo que antaño cubrían por completo los valles, derramándose pendiente abajo con sinuosos movimientos que arrastraron enormes piedras que hoy dia aparecen aisladas como surgidas de la nada...


Subir a la Roca Entravessada -según mi criterio- no es asequible para aquel que no disfrute un tanto de una serie de pasos arriesgados, del vértigo, de la ausencia de senderos trillados. Sin embargo, tampoco entraña una gran dificultad, y las vistas sobre la Pica d'Estats y el cercano Medacorba compensan cualquier esfuerzo, cualquier sensación...que allá arriba no puede ser otra que la de estar vivos.

Llegamos a la cima en no más de una hora de trepada. Y allí, tras reponer brevemente las fuerzas con unas galletas y chocolate, nos equipamos para la atracción estelar de la jornada: la cresta de Malshiverns (malos inviernos). Alberto tenía la idea de llegar hasta el final, siguiendo la reseña de Mr Pako Krestas: Entravessada, Baiau, aguja de Baiau y Sant Fonts. Yo tenía mis dudas... Como planes alternativos teníamos llegar al Baiau y subir al Comapedrosa -que me quedó pendiente en mi último SOLO- y como tercera alternativa teníamos el descenso directo desde el Collado del Forat dels Malshiverns, obviando la cima de la Montaña más alta de Andorra, siguiendo directamente una amplia canal que vimos factible y que nos llevaría directos al Refugio, en el que nos esperaba todo el material que habíamos desestimado acarrear: sacos, hornillos, comida, ropa...

Si dijera que la Cresta fué sencilla, mentiría. Muchos pasos resultaron más aéreos de lo pensado. El patio considerable nos esperaba con las fauces abiertas y el viento, suavemente moderado por momentos, tentaba al equilibrio. Las cortantes aristas de los esquistos y pizarras sollaron, pese a los pantalones largos de cordura, nuestros pellejos, y las rocas descompuestas jugaron con nosotros a un "ahora estoy, ahora no estoy y me caigo" que nos dejaron en más de una ocasión con los pies colgando sobre el aire puro y azul de las Montañas. Susto o Muerte?... afortunadamente todo quedó en susto.



Pero el tiempo transcurría inexorable. Y nuestros movimientos eran lentos. Alberto iba abriendo vía con seguridad, moviéndose como un zorro sabio entre las agujas "peinadas a oriente". Eva y Cat iban detrás, y yo cerraba el grupo cámara en mano. Disfrutando los largos momentos en los que tuvimos que montar pasamanos y rápeles dejando volar mi vista con los Quebrantahuesos, Buitres y Águilas que nos sobrevolaban por encima...y por debajo. No fué sencillo llegar al Baiau... y ocupamos más horas de las previstas. Así, que tras reponer fuerzas en su cima, la asamblea del grupo tomó la decisión de desistir de continuar hasta el Sant Fonts... se nos habría hecho una eternidad... y además, la Cresta Cresta, ya estaba hecha.

Cuando descendimos al forat dels Malhiverns tomamos una decisión como grupo que éramos: desistíamos del Comapedrosa. Tirábamos abajo...

Y entre culazo y culazo en las última nieves juguetonas, llegamos al paraíso del valle en el que el Refugio nos acogió con los muros abiertos...

Subimos Montañas para sentirnos viv@s. Y esta vez, de buena fe que lo conseguimos... me refiero a sentirnos VIV@S...


Y para compartirte la experiencia... te invito a ver el video de la salida ...


domingo, 27 de mayo de 2012

Bassibers. En la Tormenta.



Una vez llegados al Coll de la Geganta procedentes de Ulldeter, hemos subido la pequeña cota señalada en el mapa con una altura de 2595 m., confiando en tener una buena perspectiva de nuestra ruta directa al Bassibers. Lo que no esperábamos -sobretodo yo que voy con unas zapatillas de trekking ligeras- era encontrar el fondo del circo de Bassibers con tanta nieve...!

- ...ese flanqueo que va hacia el lago se ve con demasiada nieve...verdad?
- Puedo hacer unos crampones de emergencia con los calcetines gruesos que llevo en la Mochila...pero... jajaja.... (reímos los dos)

Ambos observamos la "Esquena d'Ase" que sube al Bastiments a nuestra izquierda. Se ve completamente limpia. Quizás tendremos que pisar algún resto de nieve... y antes de la precima también habrá nieve... pero nos parece una opción mejor. Aunque no estaba en nuestros planes, ES la mejor opción...

- ...por la Esquena d'Ase entonces. Vamos!

Y subimos a un ritmo rápido. Tal y como habíamos comenzado desde Ulldeter. A piñón... Sin dejar de hablar, porque somos habladores por naturaleza, nuestros pasos ganan metros con constancia y resolución ... Cada vez que salgo con esta compañera la sensación de equipo y complicidad es absoluta. Aunque desde Agosto no nos habíamos vuelto a encontrar en el monte...cuando hicimos el Vignemale por la Moscowa.

- Pasa tú primera y abre huella... -la nieve abundante que precede a la cima aconseja este cambio de "líder"... almenos ella lleva botas, que sin ser botas de alta montaña, son mejores que mis ligeros "mocasines"...

Alcanzamos la cima del Bastiments y nos encontramos con uno de esos panoramas que refuerzan el ánimo y enamoran el alma. Sin embargo, las nubes crecen a una velocidad de vértigo y nos aconsejan dar buena cuenta de una manzana y unas nueces -las barritas son una opción menos suculenta- y ponernos en marcha de nuevo a la mayor brevedad posible... Somos los únicos en tomar la cresta al Bassibers.... el resto de personas volverán sobre sus pasos... Pero nuestro objetivo real del día es el Bassibers. La subida accidental al Bastiments ha estado condicionada por la situación que hemos encontrado.


En menos de una hora estamos en el pico. Encontramos allá dos montañeros que han subido por el Pic de la Dona... Tomamos unas fotos y la lata de guaraná que últimamente me acompaña en las cimas. Apenas en dos minutos, comienza a llover...todo se vuelve gris oscuro profundo...Decidimos bajar rápido por la ruta que precisamente habíamos desestimado para subir...

- Chubas...
- Si?
- Si... esto va "a petar" pero ya...

Las negras nubes se han apoderado del cielo en un instante, rozando con sus panzas amenazadoras las cimas que, como el Bastiments cercano, ya no se ven...

CRAAAAASHHHHKAAAAAAAmmmmm.... (alguien puede haber quedado frito en el Bastiments -pienso...)

Si no has estado enmedio de una tormenta repentina en las cumbres... quizás no pueda ser capaz de transmitirte lo que se siente... Nuestros pasos aligeran rápidamente al tiempo que un granizo consistente golpea nuestros cuerpos y los relámpagos ciegan la Montaña...bajamos muy rápido...disfrutando relativamente del Mágico lago helado de Bassibers.. .La tormenta arrecia...

- espera... guantes!

Palabras cortas, gestos rápidos, toktoktoktoktoktoktok repica el granizo en la capucha...No por el frío, sino por los repetidos impactos, nuestras manos empiezan a perder la sensibilidad y la temperatura... asi que nos ponemos los guantes... EN la cresta que desciende de Bastiments también se ven algunas figuras en rápido descenso...yo recito en silencio pero con constancia un Om Mani Padme Hum que me sale de dentro mientras sigo la huella que abre mi compañera con mucho cuidado de no patinar...

CRAAAAAAAAKKKKKKKKKmmmm (este ha caido más cerca, por un momento el cielo ha sido blanco luz ...)

Me río de mí mismo al resbalar precisamente en el punto que habíamos desestimado cruzar para subir... Mis pies navegan dentro del charco de mis bambas... "No vuelvas a salir sin botas"...me digo a mí mismo en el momento crucial en el que detengo el resbalón y lo que habría sido una tontísima caída... Los granizos son ahora del tamaño de almendras...tomo una foto de mi compi que va delante como alma que lleva el diablo... la cámara se cierra varias veces ante los impactos de las piedras de hielo sobre el objetivo ... KRAAAAKKKKAMMMMMMMMM (al ladito...uf)


Pero tal como llegó... la tormenta se aleja.... Nada más ganar el Coll de la Geganta -completando así la circular- todo cesa y el Sol asoma entre tímidas rendijas azules... los pájaros rompen el silencio... Tomamos una ruta directa sin hacer caso de nada más que la intuición y el saber que delante nuestro a unos cientos de metros más abajo están las pistas de esquí -sin nieve- de Ulldeter que nos devolverán al punto de inicio...

Ya en el coche una sonrisa.

- Fua!... que increíble sensación ...
- ...pero otro día no me dejes salir sin botas...


Hoy un paisaje lleno de emociones se me ha quedado tatuado en el corazón...