Soy un Nómada. Mis únicas Banderas son el cielo del día y el manto de estrellas en la noche. Mi Tierra está allí donde piso. Mi cultura es la que comparto e intercambio con las personas que encuentro en el camino. Mi himno es el canto de los pájaros, el susurro de los arroyos cristalinos y el bufido del viento en bosques y cumbres. Mi gente sois tod@s, aunque todavía no os conozca.

Mostrando entradas con la etiqueta Montseny. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Montseny. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de febrero de 2012

Santa Fe del Montseny. Paseo a la Siberiana



Un nutrido grupo de Palomas esperan que alguna sea la primera en romper la capa gélida que las separa del agua de la fuente, literalmente. Esta mañana por fin ha helado suficiente para convertir el abrevadero cotidiano en un espejo de hielo. Son las 7 y poco y practico mis ejercicios de PsicoG. En el Horizonte, el Montseny se intuye con las primeras luces, nevado. Y siento la llamada.

Le prometí al pequeño que hoy iríamos a los Bosques Nevados. Así que al llegar a casa tras mi entrenamiento, organizamos en un plis una salida matinal. A eso de las 11 estamos en Santa Fe. La carretera que lleva al Turó de l'Home está cortada -acertadamente, dado que el firme está helado aunque no haya más grosor que unos 3 cm de nieve seca. Por tanto, nos abrigamos y comenzamos un paseo entre las Hayas que se yerguen hacia un cielo cada vez más gris... Ya hay algunos grupos familiares con trineos, perros, suegras y bocadillos.



Vamos recorriendo la pista. Nos vamos alejando del grueso del pelotón... El silencio reina. El bosque nevado es mágico. Aunque la luz, apagada por nubes que anuncian más nieve, absorbe los colores de las cortezas, hojas, musgos, líquenes...todo es como un "blanco y negro".  De tanto en tanto suena un canto breve de Mallarenga. Una sombra se desliza velocísima entre las copas de los árboles -una ardilla?-... disfruto del "crec" de mis botas de paseo -las de diario- sobre los trozos helados de nieve compactada. Pasa un esquiador... qué envidia más sana!: este año quería volver a hacer esquí de Montaña, pero diversas circunstancias, y entre ellas la poca nieve caída desde que hicimos la canal occidental del Fajol petit en noviembre, lo han ido postergando. No hay prisa. Tarde o temprano los deseos se convertirán en realidad. Aún no es el momento, pero llegarán...



Ver disfrutar al pequeño con la nieve es un premio más grande que cualquiera de mis "grandes hazañas". Si, lo pongo entre comillas porque "hazañas", lo que se dice hazañas... no he hecho ninguna. Decía Herzog que el mejor Alpinista -o escalador, es igual,...- es el que más intensamente siente. En eso estamos de acuerdo, en que sentir es lo más importante que podemos hacer en esta vida en la que estamos como de prestao... nuestros años son un granito de arena en la playa del tiempo.

Se tumba, corre, se tira, salta, se hunde, se encastra, se sumerge, patina, nada, ... No hay quizás mejor medicina que llevar a un niño-a a un espacio como este en un día como este... Un día que al final no ha sido la "hecatombe" que pronosticaban los medios de descomunicación masiva. Hace frio?...claro, faltaría más, es febrero en el Hemisferio Norte señores. Lo jodido sería que estuviésemos paseando en mangas de camisa y dándonos un bañito en la barceloneta... verdad?.

Ni siquiera nos esforzamos por llegar a algún lugar. No se piensen... yo ya tengo ganas de hacer algún picacho, y creo que no tardaré en hacer una de mis salidas individuales entre semana... Pero hoy, el objetivo es simplemente estar aquí... e intentar sintonizar con esa parte espiritual que cualquier bosque nevado -o sin nevar- retransmite en directo las 24 horas del día para aquell@s que saben sentir y escuchar, ver y observar, oler y degustar.



Los inuits creen que hay dos mundos: el real y el de los espíritus. En el real encontramos las huellas del jabalí que pasó esta noche por la vereda.... en el de los espíritus creo encontrar Paz, armonía, y calma.

Cuando regresamos a "La Tanqueta",  están llegando decenas -cientos- de vehiculos. El cielo oscuro quizás les acoja con una pequeña nevada. Por hoy, nosotr@s hemos disfrutado de la "Siberiana" en los hayedos de Sta. Fe.

No puedo pedirle más a la vida. Hemos Jugado juntos en la primera nevada importante de este año en el Montseny. Se hizo esperar.... razón de más para presentar nuestros respetos a los Apus de estas Montañas.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Les Agudes (por Els Castellets)


Recién llegado de Andorra. Con dos días de estancia en la Gran ciudad he tenido más que suficiente...me siento como si nunca hubiese salido de la mancha Gris de Cemento y Asfalto... Navegando por la red, encuentro un mensaje de Mirlo que aparece como una revelación salvadora de almas:

" Voy a subir esta tarde Les Agudes por els Castellets, alguien se apunta?"...

Primero doy la excusa del coche: "es que...",  pero Ricard me tira por los suelos la coartada: " ya paso a buscarte!"...Mi respuesta no tarda: " Hecho!"

Y a eso de las 16.30 comenzamos a caminar. Salimos del párking de Les Ferreres, antes de llegar a St Marçal, en la carretera de Sta Fe del Montseny. Finalmente somos 4 "stressados"... Mirlo, Ricard, Damià y yo. Hay niebla. Los bosques se cubren del manto etéreo, la Montaña, más allá, todavía no se intuye... Hace mucha calor y sensación de humedad que nos pone a sudar a chorros...


Tardaremos una media hora o más en llegar -tras algún rodeo extra, jeje- al pie del primero de los Castellets. En definitiva es una Cresta de roca, aserrada, con varias puntas que hay que ir subiendo y bajando -por eso el nombre de los Castellets-. Los pasos no son excesivamente complicados (II como mucho?) pero la sensación aérea es importante en algunos momentos y hay que moverse con diligencia y eficacia... En invierno, según me han comentado, la cosa cambia mucho, y puedes encontrarte en dificultades según el hielo, la nieve, el viento, la meteo en general... Así que habrá que probar en invierno!!! :)



Y vamos progresando. Solo hay otro grupo de 4 con el que vamos coincidiendo a momentos. Por lo demás, cuando tu mano se agarra a la roca, tu vista busca la próxima presa, y tus pies te impulsan arriba...no hay más...Ya sabes...ese estado de felicidad absoluta, de serenidad... Y si además al levantar la vista entrevés otra roca, otro montículo, una montaña, entre los jirones de niebla que pasan navegando...la cosa toma un aire como dulzón...sabroso, casi dirìa que místico... Y una vez vuelves a tu consciencia, continúas progresando para volver a abandonar tus pensamientos al viento...ahora abajo...cuidado...ya está!...



A las dos horas entrevemos la cima de las Agudes que se nos abre en el cielo azul... Y en unos minutos, la última trepada nos pone en su cumbre. Allí, nos entrechocamos las manos, sonreímos, bebemos y comemos algo, charlamos, fotografio, colgamos la bandera del Club...esas cosas que se hacen en las cimas...por pequeñas y modestas que sean, hay unos rituales marcados que se repiten siempre, o casi siempre.



Tras un buen rato sobre las Nubes, comenzamos la bajada. En principio seguiremos el mismo cordal de rocas pero esta vez por el sendero "fácil", sin trepar ni destrepar Castillos... Y así -aunque hay un par de momentos en los que el sendero se pierde y nos tenemos que espabilar para encontrarlo- en un par de horas estamos en los coches con la excusa perfecta para tomar una bien merecida cerveza helada...y nos despedimos del Bosque Encantado, de la Montaña Humeante...con el ánimo ciertamente restaurado.










lunes, 31 de enero de 2011

Cuando los Bosques son Azules.

En la noche, cuando me acuesto, comienza la lluvia. Desde mi cálido cubículo escucho el repiquetear de las gotas de agua contra la persiana, ese sonido y esa sensación que me transportan automáticamente a mi saco y mi tienda igloo... Cuando de repente escucho el retumbar del primer trueno, mi emoción se intensifica, y el recuerdo se concentra en cierta tormenta pasada en los lagos de Sotllo, el día anterior a mi primer ascenso a la Pica d'Estats. Así que con estas sensaciones y recuerdos, dormir se me hace dulcemente sencillo, y los sueños: agradables...


Al despertar veo luz a través de las rendijas de la ventana...contra los pronósticos: hace Sol!!!... Me visto y aseo rápido tomando un breve y ligero desayuno y subo a uno de mis puntos de observación: y SI!!!... al fin ha nevado en el Montseny!!!. Una nevada no muy intensa y a cierta altura, pero al fin!!!...y aunque se levantan algunas nubes... tendremos "tiempo"!!

En un cuarto de hora estamos todos en el coche camino del Montseny. Y en algo más de una hora y media estamos llegando a Sta. Fe. Sin mapas ni preparar la ruta, me cuesta intuir el camino correcto hasta llegar al punto escogido. Sin embargo finalmente llegamos al cruce que sale a la izquierda pocos metros antes de Sta Fe, en la carretera que lleva a St Marçal. Aquí la nevada permanece acostada en la carretera perezosamente, y aunque arriesgo e intento llegar a la zona del Turó, un par de kilómetros más allá tengo que tomar la sensata decisión de recular: Las ruedas patinan peligrosamente en la capa de nieve poco transitada. No tengo cadenas. Así que el Turó de l'Home esperará a otra ocasión...



- Es igual papa -dice el pequeño desde el asiento de atrás- ya la hemos subido esa...!

Improvisamos pues. Navegamos lentamente tras una quitanieves una vez llegados a Sta Fe. Fascinados por los tonos azules de los que se ha vestido el Bosque de Hayas y Robles. La nieve acumulada va cayendo en grandes trozos sobre el manto níveo que todo cubre con cierta generosidad, incluso sobre la carretera cuando los enormes árboles la sobrevuelan. El cielo, amenazante con grandes cúmulos de desarrollo hacia el N y el W, se mantiene azul brillante sobre nosotros y se refleja en la nieve que se balancea en las ramas... y todo es azul. Y estos momentos de Magia cuando los Bosques son Azules compensan de sobras el viaje. Quizás valen más que una cima, pienso.



Y así, al llegar a St Marçal dejamos "la tanqueta" y simplemente paseamos hasta la ermita y la fonda... y de allí a can Puig por el GR5.2 que otras veces me ha llevado a la cara W de les Agudes. Bajo su atenta mirada, cuando no la cubren las veloces nubes que pasan, disfrutamos el momento entre bolas de nieve, algunas fotos y el canto suave de las mallarengas que aprovechan la bonanza momentánea para alimentarse allá arriba en las copas de los Robles. El aliento se va helando, el cielo se cubre y oscurece. Tras una hora de simplemente disfrutar el momento, regresamos.


Es una bonita ascensión...la cara W de les Agudes...y en este estado, casi alpina. Quizás la repita algún día de este invierno. Las ocasiones en las que la he realizado, ni siquiera llevaba cámara. Y hoy, no era el momento...


Seguimos la carretera hasta Viladrau... y al llegar al refugio de la Montaña que tiene a la ciudad rodeada no puedo evitar dirigir mi mirada de nuevo hacia las Montañas Azules...pero ya no están: cubiertas bajo una nueva masa de nubes que, quizás, nievan de nuevo.

El Paseo de hoy es apto para todos los públicos, y un buen punto de partida para ascender el Matagalls y Les Agudes.