"Soy un Nómada. Mis únicas Banderas son el cielo del día y el manto de estrellas en la noche. Mi Tierra es allí donde piso. Mi cultura es la que comparto e intercambio con las personas que encuentro en el camino. Mi himno el canto de los pájaros, el susurro de los arroyos cristalinos y el bufido del viento en bosques y cumbres. Mi gente sois tod@s, aunque todavía no os conozca."

lunes, 18 de junio de 2012

Malshiverns



El aviso en las redes sociales dió su fruto. CAT me envió un mensaje: una cresta fácil?... Ni siquiera me lo pensé. La respuesta fué inmediata: hecho!.

Subimos hasta Andorra nuevamente. Pasamos la noche en el refugio del Pla de l'Estany, al que comienzo a cogerle un poco de cariño, y tras una agradable velada con una cena de Frankfurts Pirenaicos compartida con Sebastian -un "guiri" que estaba haciendo en solitario el GR11 integral- nos fuimos a dormir en cuanto el Sol dejó de iluminar el precioso valle verde moteado de lilas, amarillos, naranjas y rosas.

Nos levantamos con la primera luz. Tras un desayuno rápido, nos colgamos las mochilas ligeras a la espalda con todo lo imprescindible: esos crampones que no siempre se usan, arneses y hierros varios, cuerda, la capa impermeable, algo para picotear durante la larga marcha...agua. Remontar hasta los "Estanys Forcats" fué cosa de una hora. Llegar arriba y verlos helados todavía, nos recordó lo duras que pueden ser las condiciones invernales en estas Montañas que poco a poco se hacen más secas y cálidas. Año tras año, los Glaciares han retrocedido... y los ibones o lagos de alta montaña no son más que el testimonio de las grandes masas de hielo que antaño cubrían por completo los valles, derramándose pendiente abajo con sinuosos movimientos que arrastraron enormes piedras que hoy dia aparecen aisladas como surgidas de la nada...


Subir a la Roca Entravessada -según mi criterio- no es asequible para aquel que no disfrute un tanto de una serie de pasos arriesgados, del vértigo, de la ausencia de senderos trillados. Sin embargo, tampoco entraña una gran dificultad, y las vistas sobre la Pica d'Estats y el cercano Medacorba compensan cualquier esfuerzo, cualquier sensación...que allá arriba no puede ser otra que la de estar vivos.

Llegamos a la cima en no más de una hora de trepada. Y allí, tras reponer brevemente las fuerzas con unas galletas y chocolate, nos equipamos para la atracción estelar de la jornada: la cresta de Malshiverns (malos inviernos). Alberto tenía la idea de llegar hasta el final, siguiendo la reseña de Mr Pako Krestas: Entravessada, Baiau, aguja de Baiau y Sant Fonts. Yo tenía mis dudas... Como planes alternativos teníamos llegar al Baiau y subir al Comapedrosa -que me quedó pendiente en mi último SOLO- y como tercera alternativa teníamos el descenso directo desde el Collado del Forat dels Malshiverns, obviando la cima de la Montaña más alta de Andorra, siguiendo directamente una amplia canal que vimos factible y que nos llevaría directos al Refugio, en el que nos esperaba todo el material que habíamos desestimado acarrear: sacos, hornillos, comida, ropa...

Si dijera que la Cresta fué sencilla, mentiría. Muchos pasos resultaron más aéreos de lo pensado. El patio considerable nos esperaba con las fauces abiertas y el viento, suavemente moderado por momentos, tentaba al equilibrio. Las cortantes aristas de los esquistos y pizarras sollaron, pese a los pantalones largos de cordura, nuestros pellejos, y las rocas descompuestas jugaron con nosotros a un "ahora estoy, ahora no estoy y me caigo" que nos dejaron en más de una ocasión con los pies colgando sobre el aire puro y azul de las Montañas. Susto o Muerte?... afortunadamente todo quedó en susto.



Pero el tiempo transcurría inexorable. Y nuestros movimientos eran lentos. Alberto iba abriendo vía con seguridad, moviéndose como un zorro sabio entre las agujas "peinadas a oriente". Eva y Cat iban detrás, y yo cerraba el grupo cámara en mano. Disfrutando los largos momentos en los que tuvimos que montar pasamanos y rápeles dejando volar mi vista con los Quebrantahuesos, Buitres y Águilas que nos sobrevolaban por encima...y por debajo. No fué sencillo llegar al Baiau... y ocupamos más horas de las previstas. Así, que tras reponer fuerzas en su cima, la asamblea del grupo tomó la decisión de desistir de continuar hasta el Sant Fonts... se nos habría hecho una eternidad... y además, la Cresta Cresta, ya estaba hecha.

Cuando descendimos al forat dels Malhiverns tomamos una decisión como grupo que éramos: desistíamos del Comapedrosa. Tirábamos abajo...

Y entre culazo y culazo en las última nieves juguetonas, llegamos al paraíso del valle en el que el Refugio nos acogió con los muros abiertos...

Subimos Montañas para sentirnos viv@s. Y esta vez, de buena fe que lo conseguimos... me refiero a sentirnos VIV@S...

Y para compartirte la experiencia... te invito a ver el video de la salida ...