Soy un Nómada. Mis únicas Banderas son el cielo del día y el manto de estrellas en la noche. Mi Tierra está allí donde piso. Mi cultura es la que comparto e intercambio con las personas que encuentro en el camino. Mi himno es el canto de los pájaros, el susurro de los arroyos cristalinos y el bufido del viento en bosques y cumbres. Mi gente sois tod@s, aunque todavía no os conozca.

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domingo, 6 de octubre de 2024

Pic de la Dona y Bastiments. Una circular por Ulldeter...

 

JuantoTrek, Pic de la Dona, Ulldeter, Pirineos, Juanto Fernández
Desde el Pic de la Dona (2702 m.) vistas al Bastiments a la derecha y al Fajol Gran a la izquierda.

El circo de Ulldeter se encuentra en el el Parque Natural de las cabeceras del Ter y del Freser, en Girona. En él nace el río Ter, de ahí su nombre ("ojo del Ter"). Además de las instalaciones de una estación de esquí, podemos encontrar el refugio de Ulldeter y es un buen punto de partida de muchísimas excursiones y ascensiones de diversos grados de dificultad. El Pic de la Dona (2702 m.) y el Pic de Bastiments (2882 m.) son dos de las montañas más frecuentadas por excursionistas y montañeros, tanto en verano como en invierno. 


He salido de Barcelona a las 6.30, todavía de noche. Después de darle unas cuantas vueltas me he decidido por subir a Ulldeter otra vez. Es una de las zonas que conozco como la palma de mi mano, de hecho creo que he subido casi todas sus montañas, muchas de ellas en solitario y en pleno invierno. La idea es hacer una excursión rápida, modo FAST HIKING, por lo que voy equipado de forma muy somera, con lo básico e imprescindible en una mochila de 20l. escasos. Son las 9.00 cuando comienzo la ruta desde el aparcamiento superior de la estación de esquí. El camino hacia la Portella de Mantet surge detrás de los edificios, en dirección NE. Hace bastante frío, dos grados para ser exactos, y un viento de norte que aprieta por momentos, así que inicio la ruta con los guantes, gorro, polar y cortavientos ya puestos. Esta vez voy con unas buenas zapatillas de trail y mallas de invierno.

La subida hasta la Portella de Mantet no tiene pérdida posible. El sendero está muy marcado. Incluso puedes permitirte el lujo de recortar a tu libre albedrío. Subo muy rápido, me encuentro muy bien físicamente y el poco peso de la mochila acompaña. Después de la subida a los ibones de Alba, a finales de agosto, me propuse mejorar mi forma física. Añadir algunos entrenos de running y de series de alta intensidad ha dado buenos resultados. Voy doblando a grupos de excursionistas que suben pesadamente. Ni siquiera paso por el collado de la Portella, simplemente flanqueo la pronunciada pendiente en dirección W directamente hacia unas formaciones rocosas (2565) que supero también en un momento. Desde allí ya asoma la cima del Pic de la Dona. La última vez que subí allí se me echó la niebla encima, en pleno invierno nevado, y tuve que descender por seguridad sin acabar la ruta que hoy pretendo finalizar. En 45 minutos llego a la cima solitaria castigada por fuertes rachas de viento. Es temprano, el día está todavía algo oscuro y hay más nubes de las esperadas. Mientras grabo el vídeo y hago las fotos contemplo el Bastiments a lo lejos y observo con atención la ruta que tengo que seguir, bajando hasta el Coll de la Geganta y la esquena d’Ase. No hay nada de nieve y el sendero se ve bien marcado. Si el día aguanta no habrá ningún problema. Así que me lanzo hacia el segundo objetivo del día con total confianza y alegría.

(Sube el volumen y escucha el viento!)

Hasta llegar a la base del Bastiments, por su cara E, el camino es fácil y poco inclinado. De hecho voy alternando el trote ligero con el paso rápido al tiempo que tomo un primer trago de agua y una gelatina energética sobre la marcha. En 45 minutos más me planto en el inicio de la subida, ahora mucho más pronunciada. Aprovecho para contemplar a los grupos que se han ido quedando a lo lejos. Algunos han decidido bajar hacia el lago de Bacivers, otros todavía están llegando a la Dona. Nadie parece haber seguido mis pasos hacia el Bastiments. Mientras observo el precioso lago circular recuerdo una salida en la que tras bajar del Pic de Bacivers nos cayó encima una tormenta de rayos y granizo impresionante… hace ya muchos años. 

JuantoTrek, Bacivers, Ulldeter, Pirineos, Juanto Fernández
Lago de Bacivers desde la cara E del Bastiments


JuantoTrek, Bastiments, Ulldeter, Pirineos, Juanto Fernández
Arista E de subida al Bastiments

Sigo subiendo a un ritmo rápido. Llego a la cruz que muchos excursionistas confunden con la cima y remonto la carena pedregosa a saltos, hasta pasar el pilar de cemento y llegar finalmente al piolet plateado que marca la cima del Bastiments. El día se ha abierto completamente y el cielo azul salpicado de nubes blancas se funde con los tonos pardos y aterciopelados de las montañas que me rodean. Puedo contemplar el Canigó, el Puigmal y toda la olla de Núria, los dos Fajols que están ahí delante mío. Apenas he tardado dos horas justas en hacer la ruta. Bebo otro trago de agua y me tomo otra gelatina. Respiro profundamente...


JuantoTrek, Pic de Bastiments, Ulldeter, Pirineos, Juanto Fernández
Cima de Bastiments (2882 m.)


JuantoTrek, Pic de la Dona, Ulldeter, Pirineos, Juanto Fernández
Vista de casi todo el recorrido desde la cima de Bastiments

Tras las fotos de rigor desciendo rápido hacia el Coll de la Marrana. Una romería de excursionistas de todo tipo suben desde allí. Para mí es habitual ver subir a la gente cuando yo ya estoy bajando: creo que la mayoría empiezan muy tarde sus excursiones. En media hora llego al collado de la Marrana y hago mi primer descanso, diez minutos, en el que aprovecho para quitarme el cortavientos, el gorro y los guantes, comer un sándwich, beber otro trago de agua y observar el Gra de Fajol gran que está ahí delante de mí, rompiendo con su impresionante figura el horizonte azulado. Por un momento pienso en subirlo… pero finalmente me ciño al plan inicial. No es necesario alargar mucho más la jornada. Recuerdo por un momento las veces que he subido tanto al grande como al pequeño de los Fajols, tanto por caminos como por canales nevadas y sonrío para mí mismo recordando a todas las personas con las que compartí momentos y experiencias increíbles hace ya mucho tiempo.

Desde el Coll de la Marrana, vistas de la subida al Pic de la Dona, el Canigó al fondo...

Desciendo rápido, a veces trotando, improvisando algunos tramos por terreno pedregoso y algo complicado. No sería necesario, porque hay un sendero muy marcado por el que siguen subiendo todavía bastantes grupos de excursionistas, pero prefiero darme ese lujazo y disfrutar al máximo de la jornada. Es mediodía, el Sol ya pega fuerte y la sed comienza a apretar. Todavía guardo un poco de agua cuando encuentro un manantial natural que recuerdo de siempre. Me detengo un momento y saboreo el agua pura y fresca que nace directamente de la Tierra y me da la vida. Ya no queda casi nada. Pasar el refugio de Ulldeter, subir hasta el párking, y volver a casa sano, feliz y contento. Cuando llego al coche miro la hora: han sido 3h 35 minutos de marcha fundido con el paisaje y las montañas de otoño, saboreando cada paso, cada latido y cada soplo de viento, absolutamente concentrado en el aquí y el ahora.

Llegarán las nieves y regresaré otra vez a este fantástico paraje para disfrutar de las montañas vestidas de blanco con mis crampones y piolets, quizás con los esquís de travesía y sus pieles de foca… quizás allí nos encontremos.


(CLIK para ampliar el MAPA. Esta ruta se señala con puntos rojos...)
 
Ficha Técnica MIDE 

-Fecha: 05-10-2024     -Inicio y final: Vallter 2000. (2000 m.) 

-Altitud Máxima:  Pic de Bastiments (2882 m.) y Pic de la Dona (2702 m.)

-Desnivel acumulado: 980 m.       -Distancia: 9,5 km.     -Duración:  3h 35min. (descansos incluidos)

-Dificultad: 3   -Esfuerzo: 3  -Severidad del medio: 3  -Orientación en el itinerario: 2

Una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología.

NOTA: A ritmo normal esta ruta se realiza en unas 5 horas.


sábado, 24 de enero de 2015

Pic de la Dona: por la igualdad.


Ascensión en solitario al Pic de la Dona (2704 m.). Después del accidente que sufrí el 5 de diciembre (ver relato)  y que supuso una rotura fibrilar de primer grado en el gemelo interno y el soleo, ésta iba a ser mi primera Montaña del 2015... tras un largo programa de 8 semanas de rehabilitación. 

Era uno de los pocos días en los que la meteorología estaría de mi parte, ya que las previsiones para el fin de semana anunciaban fuertes vientos y la presencia del Torb*. Así que me dispuse a acometer una subida técnicamente fácil, no demasiado larga y con equipamiento de alpinismo. Esta vez los esquís se quedaban en casa, por si acaso. Me lo planteé como un entrenamiento en altura y una prueba de resistencia para mis gemelos...

Desde la estación de Vallter 2000 remonté hacia la Portella de Mantet. Una vez allá, giré al NW para seguir la cresta que me conduciría hasta la cima. Si bien la subida hasta la portella no presentó demasiada dificultad, al comenzar la cresta el viento de entre 20 y 30 km/h sostenidos y el intenso frío (-7º en la cumbre, sensación térmica de -20º) añadieron un poco de sal y pimienta al asunto. Las placas de hielo ocasionales, algunas zonas con hasta 50cm de nieve y tramos en los que asomaban las duras rocas hicieron el resto.

Solo encontré a un grupo en todo el trayecto: descendían sin hacer cumbre equipados con sus raquetas. Llegando yo a la antecima (cota 2565) nos tropezamos e intercambiamos unas palabras. Ellos iban sin crampones, sin piolet, sin casco, sin... muchas cosas imprescindibles en una montaña como ésta en pleno invierno y con las condiciones meteorológicas reinantes. Pese a su invitación, decliné acompañarlos en retirada  y continué el ascenso. Era la 3a ocasión que subía a esta Montaña, con unas vistas magníficas sobre el Canigó y el circo de Ulldeter, así que conocía la ruta a la perfección. Mi preparación física era buena, mi preparación psicológica también, la estrategia había sido acertada al partir con equipo de alpinismo en lugar de esquís, y mis conocimientos técnicos debían ser más que suficientes para acometer este ascenso. 


En un momento dado, tras dejar atrás la cota 2565, me lo pensé dos veces: el viento arreciaba y el Torb por momentos se metía de lleno en la Montaña anulando totalmente la visibilidad. El miedo apareció. Pero un análisis concienzudo de todos los aspectos, de la meteo, de mí mismo y del entorno, me animaron a seguir adelante con todas las precauciones y una firme convicción.

Tenía un motivo: quería subir precisamente esta montaña para dedicar el esfuerzo a Dona Alpina (visita la web). Un Club mayoritariamente formado por mujeres alpinistas, escaladoras, corredoras, etc que reivindican la igualdad de la mujer en el deporte. Algo que, como todos sabemos, tiene todavía un largo camino por recorrer...

Hice cima, y bajé rápidamente con la sensación interior de haber cumplido mis objetivos del día.



* Torb: Palabra catalana de origen latino que significa "remolino". Designa el fenómeno de nieve en suspensión levantada por vientos fuertes en días de bajas temperaturas. Se considera un tipo de tormenta severa que, desafortunadamente, se cobra vidas cada año en nuestras montañas.

lunes, 17 de enero de 2011

Pic de la Dona. Superación.



Espero delante de la reconstrucción de la Puerta de la muralla de Ávila en el Pueblo Espanyol. En la noche que todavía no amanece cantan ya algunos de los pájaros como llamando al Sol para que se levante. Y será un día de Sol, de mucho SOL y luz. A la hora acordada aparece la furgoneta del compañero que me viene a buscar. Esta vez no iré solo. La verdad es que en estos años me he acostumbrado a salir sin compañia a las Grandes Montañas...y se me hace extraño.

Después de un viaje de dos horas y una parada para desayunar y reunirnos con el resto del grupo, llegamos al punto de inicio de la ruta. Tras equipar las mochilas en el párking de la Estación de esquí, subimos en una hora escasa a la Portella de Mantet. El ascenso, todavía entre las sombras del valle, no presenta ninguna dificultad... si acaso, hemos tenido cuidado con los pequeños charcos de hielo formados por la fusión de la poca nieve que queda... De hecho, solo hay un par de pistas abiertas gracias a la innivación artificial mediante cañones... una manera de malgastar un valioso recurso natural como es el agua. Llegados al Collado, el grupo se divide: cuatro hacia el N para descender y tomar un corredor, y nosotros dos iremos hacia la cima por la ruta normal...

- He olvidado los crampones en el coche!...- un componente del grupo del corredor remueve su mochila buscando lo que no puede encontrar porque se ha quedado abajo. Todo el grupo se sorprende... y ahora qué? ..
- Coge los míos... no creo que me hagan falta... Tal y como está la Montaña creo que podremos ir evitando la nieve, y con este Solazo y temperatura no estará demasiado dura si encontramos alguna zona...- intento creer firmemente lo que digo.




Y así, los cuatro descienden hacia el valle del Prat de la Portella, ya en territorio francés, para buscar el corredor que les llevará a la cima. Hierve en mi interior una sensación extraña... me habría encantado bajar con ellos y hacer un corredor... ya hace tiempo que no me meto en uno... aunque sé que no tardaré en hacerlo. Pero hoy no. Mi compromiso hoy es ir con el otro compañero por la ruta normal, si es que conseguimos llegar.

- No creo que pase de la Portella de Mantet...- me decía el viernes noche...
- Ya veremos...ya veremos...


Mientras el grupo comienza el descenso, nosotros entomamos la vertiente hacia el NW en busca de la divisoria de la precima que hay antes del Pic de la Dona. Allí, veo resbalar a alguien en un nevero por encima nuestro que resiste la casi estival insolación que ha fundido casi toda la capa blanca de invierno de los Pirineos Orientales...por suerte se autodetiene con el piolet... sólo ha sido un pequeño susto. Llegamos en unos minutos a esa zona nevada, fascinados por las vistas que se extienden hasta les Agudes pasando por las cercanas cimas del Gra de Fajols, el Bastiments y el Bassibers. Mi compañero se coloca los crampones para cruzar la lengua de nieve... Podríamos haber compartido el par de pinchos, usando uno cada uno de nosotros, pero él los necesita más que yo, así que no le digo nada. La inclinación es de cerca de 45º. Cruzo tras él sin crampones y sin problemas, clavando fuerte los bastones y utilizando las botas como mandan los manuales. Subimos a un ritmo muy suave con ciertas esperas y paradas para tomar imágenes que conserven el recuerdo de lo vivido. No hay ninguna dificultad. Podemos evitar la poca nieve que se concentra en la cara N de la cornisa, y sin problemas hacemos cima sin volver a pisar el blanco elemento, tan escaso pese a la altitud y lo avanzado del invierno. Llegamos al Pic de la Dona, de 2702 m., aunque mi reloj marca 20 metros menos. Tampoco lo había calibrado desde que salí de casa...desde que...ni me acuerdo...



Nos recreamos con las vistas. Pasamos un tiempo haciendo fotos e intentado ojear el corredor por el que deberían aparecer los cuatro compañeros, pero les debe faltar un buen rato. Así que como el viento sopla, y los cuerpos se enfrían, estudiamos la ruta de descenso. Nos decidimos a bajar por una amplia canal que tenemos hacia el W, antes de llegar a la arista que sube al Bastiments (la "esquena d'ase"). Así que nos dirijimos hacia allá, tomando la referencia de una gran formación rocosa a media bajada. En un rato estamos bajando la acusada pendiente. La inclinación, una vez dentro de la canal, junto al efecto de la altura, da por momentos una sensación más peligrosa de lo que es en realidad. Es la distorsión que genera la misma fuerza de la gravedad, almenos eso leí una vez en un libro que dejé prestado y todavía no ha vuelto...Pasamos al lado de les Xemeneies, las grandes formaciones rocosas, y tenemos que aligerar la ropa puesto que el calor se hace insoportable. Mi reloj multiusos marca más de 18º!!!. Seguimos el descenso...

- No te alejes demasiado... -me dice en alguna ocasión.
- Tranquilo...

Voy delante haciendo escalones en el canchal de pequeñas piedras. El suelo está levemente húmedo y se forman sin dificultad las pequeñas repisas que hacen que él se sienta más cómodo, aunque no siempre las sigue...Supongo que al verme delante se siente más confiado...Si el suelo hubiese estado más seco, habríamos tenido más problemas. Recuerdo la bajada del Toubkal hace un par de meses...pero enseguida me concentro en el momento presente, el aquí y el ahora. Siempre he dicho que la Montaña tiene una gran componente de terapia.

- Respira, esto está hecho...- le intento animar en los momentos en los que su cabeza flojea...intentando evitar que se suma en un recuerdo determinado.


Y vamos descendiendo despacio y seguros, aunque yo "culeo" un par de veces, cosas de las bajadas...siempre en las bajadas...

En una hora llegamos a la Estación, y de aqui al párquing vamos pisando algo de nieve al transitar por las pistas, después de todo la Montaña no es de nadie. Nos observan los esquiadores desde la cinta transportadora, uno detrás de otro, separados por unos metros. Pasan a nuestro lado observando nuestro caminar... y ellos ahí, inmóviles y teletransportados lentamente, deseando llegar al final de la cinta para volver a bajar los escasos metros de nieve falsa...alcanzar la velocidad deseada... y volver a la cola para volver a subir en una interminable cadena que me recuerdan las botellas vacías de una planta de refrescos pasando por los surtidores que las rellenan ...me vienen a la mente imágenes del vídeo de EL Muro de Pink Floyd... Suena una música chabacana que envuelve el Valle en una absurda e innecesaria banda sonora...

Comemos el bocadillo y nos hidratamos al lado de la furgo bajo un Sol que parece de principios de Verano. Hablamos y hablamos, de Montañas, de canales, de corredores, de reuniones, de música ,de la vida....mientras esperamos al grupo que viene de la cima tras hacer el corredor.

- Y como está tu pierna...? ...la próxima operación?
- Bien, la verdad que hoy ha estado fina fina... en un mes me vuelven a operar...un implante de células madre a ver si así la fractura se solda...- me explica.

Porque quizás lo que no había contado es que este pedazo de montañero ha hecho la ruta con una fractura de fémur que no ha soldado correctamente. Con una cojera evidente. Y con un espíritu de lucha , fortaleza y SUPERACIÓN que me ha hecho sentir pequeño... enormemente pequeño.