Soy un Nómada. Mis únicas Banderas son el cielo del día y el manto de estrellas en la noche. Mi Tierra está allí donde piso. Mi cultura es la que comparto e intercambio con las personas que encuentro en el camino. Mi himno es el canto de los pájaros, el susurro de los arroyos cristalinos y el bufido del viento en bosques y cumbres. Mi gente sois tod@s, aunque todavía no os conozca.

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domingo, 27 de agosto de 2023

Ascensión a La Munia

 

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Vistas al macizo del Monte Perdido desde el Pico de La Munia

La ascensión al pico de La Munia (3133m) transcurre por sendero marcado y sin dificultades hasta el Collado es Ibonets (2853m). Al entrar en la larga cresta todo cambia, ya que presenta algunos pasos complicados, aéreos y expuestos, que no siempre pueden evitarse. Es famoso el Paso del Gato, de grado III o AD, de paso obligado para llegar a la cima.

Una semana después de subir al Argualas y los Algas en Panticosa preparé mis cosas y me propuse intentar el pico de La Munia. En esta ocasión me decanté por montar mi campo base en un camping del valle de Pineta, que estaba relativamente cerca de la ruta y me permitiría un descanso en condiciones al finalizar la jornada montañera. La noche anterior a la salida saqué por internet el permiso obligatorio para poder circular por los 8km de la pista de Chisagües a la plana de Petramula (1920m). Mi idea era explorar la zona, en la que no había estado nunca, y llegar hasta los lagos de la Larri (2500m.). Si me veía bien subiría al collado de los ibones (2853m) y una vez allí valoraría intentar la Munia y la pequeña Munia.

Pasé la noche mecido en mis sueños arrullado por el canto de los búhos. Me levanté todavía de noche y desayuné antes de salir. Tras un corto viaje por carretera y el tramo de pista, recomendada para 4x4, llegué a la Plana de Petramula. Había leído un par de reseñas sobre la ruta. En una se decía que el Paso del Gato estaba equipado con un cordino en mal estado. En la otra, más reciente, hablaban de una cadena recién instalada. Por si acaso, eché en mi mochila un kit de escalada de emergencia por si las moscas: 10 m  de cuerda, una cinta plana para hacer un arnés de fortuna, un HMS, un 8 y un par de cordinos multiusos. La verdad es que esperaba no tener que utilizarlos.

Primeros pasos por el barranco de Petramula.

Eran casi las 8 cuando comencé a caminar en dirección W por el sendero marcado con un pequeño cartel que indicaba la ruta al “Glaciar de la Munia”.  Unos 300 m más adelante el sendero giró a N y fui remontando en paralelo al Clot de los Gabachos por un sendero bien marcado, amable y de buen caminar, sin dificultad alguna, que me permitió ganar altura rápidamente. La preciosa figura del Pico Petramula se fue quedando pequeña a mi espalda, al tiempo que las Montañas de Ordesa aparecían tras ella, hacia el Sur, iluminadas por los primeros rayos del Sol.

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Excelentes vistas remontando el barranco de los Gabachos

En una hora y poco llegué al collado de las Puertas (2533m), desde donde pude divisar ya el primero de los lagos. Descendí hasta el borde del agua y avancé por el sendero de la derecha hasta llegar al segundo ibón, más pequeño. Ya podía entrever a lo lejos el collado y lo que yo pensaba que era la cima de La Munia. A mi derecha tenía la impresionante mole del Robiñera que sombreaba todo el valle. En dirección NW emergía una montaña completamente blanca, la Peña Blanca, que se reflejaba mágicamente en las oscuras aguas. Paré para hidratar, comer algo y disfrutar del místico momento y del paisaje lleno de paz. Todo era silencio. El cielo estaba azul, sin una sola nube. El viento aquí estaba en calma. Pensé para mis adentros que llegar hasta aquí ya valía mucho la pena. Si, una bonita excursión apta para casi todos los públicos y que te recomiendo.

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
El collado de las Puertas, al fondo la cresta a La Munia

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Segundo ibón de La Larri.

Como me encontraba perfectamente, pasé al segundo objetivo: llegar al collado. El sendero continuaba siendo claro y la subida era progresiva en un terreno fácil y asequible. Las vistas eran impresionantes. Mirando hacia arriba me pareció ver algunas parejas en la cresta. A las 11.00 estaba en el collado, pero el viento me recibió con rachas moderadas, fuertes por momentos. Observé el primer tramo de la cresta que se mostraba desafiante y decidí guardar los bastones y ponerme el casco. Busqué referencias, senderos, personas que subieran o bajaran. 

Collado de los ibones, inicio de la cresta...

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Preciosa panorámica desde el collado hacia la ruta recorrida.

Cuando llegas a uno de estos lugares y no sabes por dónde continuar debes pensar bien tus próximos pasos. Subí un pequeño tramo de arista, pero enseguida ví un sendero en la cara N, en la vertiente francesa. Escuché voces. Más arriba, casi en el vértice, dos montañeros descendían. Entonces ví a dos montañeras que trepaban por la pared al final del canchal. Bajé de las rocas y me dirigí hacia allí. Una vez llegado a la muralla me encontré un par de trepadas algo expuestas (IIº) y tras ellas me encontré en la cresta de nuevo. No me encontraba demasiado motivado y progresaba más lento de lo debido por desconocer el terreno, que se complicaba por momentos. Encontré un sendero desdibujado que evitaba las rocas flanqueando la pared Sur de la montaña por un canchal. Lo seguí hasta llegar a una canal muy marcada y evidente que ascendía y giraba a NW. Subí por ella echando algunas manos a la piedra y pude ver una gran placa que tapaba el final, formando un pequeño túnel. Tras pasarlo me encontré con el Paso del Gato. Y allí estaban Julia y Mar.


Mar había trepado el paso y desde arriba intentaba animar a Julia. Julia no lo veía claro tras haberlo intentado sin éxito una primera vez. Por encima de ellas descendían los dos montañeros que había visto antes. Llegué junto a ellas, me presenté y les pregunté cómo estaban. Julia me dijo que no podría subir ese paso. Mar quería continuar. Valoré la situación. En cierta manera encontré la motivación que estaba perdiendo y me ofrecí a ayudarlas. Tras explicarles que llevaba material básico y que podía asegurar a Julia desde arriba, hice un arnés de fortuna con la cinta y el HMS y la equipé rápidamente. Los dos montañeros que descendían destreparon. Les pedí que esperasen a que yo ayudara a Julia y asintieron sin problemas. Si ella caía ellos podrían pararla y sobretodo le darían seguridad y confianza. La encordé con un ocho doble y trepé el paso por la cadena llevando conmigo el otro extremo de la cuerda. Arriba pasé la cuerda haciendo eses por varios eslabones y rematé el sistema con un nudo dinámico en la anilla. Me senté con la espalda en la pared, las piernas abiertas y los talones bien asegurados. Hicimos una primera prueba de carga y comprobamos que el sistema aguantaba bien. Yo eché en falta asegurarme a mi mismo a la pared, pero no tenía otra opción ni más material. Mar me ayudó a tensar la cuerda. A la de tres Julia se impulsó con todas sus fuerzas, mucho más segura, y en un momento trepó el paso sin problemas. Nada más llegar a la repisa me dio las gracias y me pidió si al regresar podía volver a a asegurarla. A partir de aquí continuamos juntas como si nos conociéramos de toda la vida. Lo que iba a ser uno de mis SOLOS se convirtió en una genial salida en grupo.

Cima de la Munia a una trepada...

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos

La cresta podía evitarse por momentos. Mar trepaba con rapidez y gracia felina, Julia buscaba tramos de sendero y yo me dejaba llevar ahora por una ahora por otra. Pasamos casi una hora buscando pasos, trepando, destrepando y transitando 3 o 4 falsas cimas que bromearon con nosotras poniendo a prueba nuestra resiliencia física y mental. Durante buena parte de la travesía sobrepasamos ampliamente los 3000m de altura. El viento racheaba cada vez más fuerte y las nubes se desarrollaban rápidamente a lo lejos, cada vez más cerca, más oscuras y más amenazantes. Llegamos a la cima a las 12.40 y disfrutamos durante unos minutos de las sensaciones, de las vistas increíbles de la cresta hacia la pequeña Munia, el Sierra Morena, el Tormoseta, la Punta Aires, el desaparecido glaciar, el circo de Troumuse, el Robiñera hacia el Sur... A lo lejos nos saludaban el macizo del Perdido y muchas otras montañas que me costaba identificar, y es que ante nosotros se abría una panorámica impresionante en 360º que justificaba con creces el esfuerzo realizado. Tras las fotos y celebraciones en la cumbre tomamos la decisión de no continuar hacia la pequeña Munia: estaba tan cerca pero al mismo tiempo tan distante... Ya se hacía tarde y ante todo queríamos llegar abajo antes de que el cielo nos regalase una tormenta de verano repentina. Calculamos que si todo iba bien llegaríamos a la Plana de Petramula sobre las 17.00, haciendo un breve descanso en los lagos para reponer energías.

Juanto Trek, Juanto Fernandez, La Munia, Pirineos
Pequeña Munia, Sierra Morena, Tormoseta, Punta Aires, Pico Heid... más tresmiles.

Y así fue. Bajo una suave llovizna intermitente llegamos al coche felices y sin incidencias a la hora prevista, con la sensación de haber compartido una preciosa pero exigente jornada de alta montaña. Es lo que tiene este deporte: puede unir a personas que no se conocen para formar equipos compenetrados surgidos de la nada...

Gracias Julia, gracias Mar!


Clik para ampliar el MAPA

 Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones.

Fecha: 24-08-2023

Inicio y final: Plana de Petramula (1920 m.) 

Altitud Máxima:  Pico de La Munia (3133 m.)´

Desnivel: 1213 m. ( aprox. 1400 m. acumulado)

Distancia total: aprox. 10 km. 

Horario:  5h subida +  4h bajada.

-Dificultad: 4  -Cantidad de esfuerzo: 4  -Severidad del medio: 4  -Orientación en el itinerario: 3

NOTA: una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología. 


 


sábado, 19 de agosto de 2023

Ascensión al Argualas, Algas y Algas Norte.

 

Argualas, Juanto Trek, Juanto Fernandez
La vista de las cimas desde el aparcamiento.

La ascensión al pico Argualas (3046 m.) es una de las clásicas del Pirineo que permite enlazar por la cresta los picos Algas (3033 m.) y Algas Norte (3032  m.). La ruta habitual empieza en los Baños de Panticosa, lo que supone un desnivel considerable de más de 1400 metros. Es una ruta que me planteé cuando subí el Garmo Negro en 2020. Los montañeros más preparados suelen enlazar el Garmo con la cresta de los Algas hasta el Argualas. Pero a diferencia del Garmo, que no tiene ninguna dificultad, el ascenso al Argualas y la cresta que une los tres picos presentan algunos tramos de trepada (PD escala Welzenbach, IIº UIAA) expuestos y aéreos no exentos de riesgo.

 

Llegué al Balneario de Panticosa sobre las 16.00 h.  y esperé un rato en el párking del refugio de la casa de Piedra hasta que quedó libre un acogedor espacio bajo los árboles, junto al río y al inicio del sendero. El plan consistía en pasar allí la tarde, estudiar detalladamente la ruta en el mapa y prepararme para la ascensión. Tras una cena alta en carbohidratos pasé la noche en el coche. Al igual que hice en las ascensiones de los Picos del Infierno y del Garmo Negro, la idea era comenzar todavía de noche y ver amanecer ya junto a la muralla de la pared  Sur del Argualas. En pleno verano y con estos calores que corren últimamente, acometer la subida con el fresco de la noche compensa mucho y permite disfrutar de sensaciones diferentes.

Comencé a caminar a las 05.45 h. Con la luz del frontal a mínima intensidad me bastaba para avanzar seguro por la senda que recordaba perfectamente. Dejé atrás la fuente de la Laguna, recientemente restaurada y a la que los aldeanos del valle subían para curar sus males en tiempos pasados, y remonté la pronunciada pendiente en constantes zigs-zags con constancia pero sin prisa. La rodilla derecha, algo tocada, me iba recordando que en esta ocasión debía poner especial atención en no forzarme y en usar bien los bastones.

 

El único indicador en la ruta.

A las 06.10 h. llegué a la Majada deras Argualas y me encontré con el único cartel indicador que hay en toda la ruta. Allí apagué el frontal y dediqué unos minutos a disfrutar del silencio y del brillante cielo estrellado. Algo a lo que ya no estamos acostumbrados los que vivimos en ciudades desnaturalizadas. En la profunda oscuridad me sentí minúsculo, insignificante, mínimo, frente al inmenso mar de estrellas que titilaban en la cúpula celeste sobre mi cabeza iluminando el espacio infinito.

Fue entonces cuando caí en la cuenta que había olvidado las pastillas isotónicas, sonreí y descarté sin dudarlo el bajar a buscarlas. Con las raciones de altura (gelatinas energéticas de sabor a frutas y barritas de frutos secos ricas en proteínas) y los dos litros de agua sería suficiente. Recordé la consigna: beber antes de tener sed, como mínimo cada hora. Reponer energías cuando lo necesites, como mínimo cada dos horas. Esta era una parte fundamental de la estrategia. Retomé el camino y seguí avanzando hacia la Majada Alta.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
La gran roca con el croquis. Al fondo el Garmo y el Argualas.

Todavía no aparecía el Sol en el horizonte, pero ya se iba iluminando el cielo, cuando llegué a una gran roca en la que alguien alguna vez hizo un croquis del camino. Delante se presentaba la formidable mole del Garmo Negro y la del Argualas a su izquierda. En este punto había que decidir qué opción seguir. Yo había pensado en tomar la senda desdibujada que bordea el barranco de Argualas, en dirección E-SE, y es lo que hice. Unos rebecos me saludaron desde lejos con sus ágiles saltos entre las rocas como celebrando mi decisión o mi llegada. Avancé un buen rato, parando por momentos a observar las múltiples opciones que se iban presentando en forma de hitos de piedra improvisados o trozos de senda bien marcados, hasta llegar al pie de la formidable masa del Argualas. El Sol ya remontaba y empezaba a anunciar una jornada calurosa y sofocante, eran las 08.05 h. y estaba a unos 2500 m. Sin embargo, por esta ruta hay que hacer un largo flanqueo hasta el sendero que sube al collado de Argualas, haciendo un giro a NW intentando no perder altura pero tampoco acercarse demasiado a la pared de rocas. Hice una primera parada para hidratar, reponer energías y untarme el rostro de crema solar de alta protección. Ahora empezaba lo bueno… 

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
El collado de Argualas indica la dirección a seguir.

Como había hitos por todas partes, hubo momentos de desconcierto y tracé algunas eses sin demasiado sentido. Afortunadamente sabía hacia dónde me dirigía y recordaba el dicho: “alguien puso ese hito, pero tú no sabes hacia dónde iba". Así que no perdí la dirección hasta alcanzar el sendero en el que me encontré con un corredor francés de Ultra Trail que también iba solo. Nos saludamos, nos presentamos y compartimos un momento. Cedric iba hacia el Garmo y luego haría toda la cresta. Yo le comenté que iba hacia el Argualas y luego ya vería… Tras unos minutos subió el ritmo y yo continué al mío. A estas horas no había demasiada gente todavía, pero por detrás ya veía puntitos humanos avanzando a diversas velocidades mientras Cedric desapareció por delante.

La subida hacia el collado era dura, alternando zonas de canchales pedregosos con tramos de tierra pisada, sin piedras, siempre con una pendiente pronunciada, muy inclinada a veces. Uno de esos tramos que quieres pasar rápido pero no puedes. Uno de esos momentos en los que la montaña te pone a prueba como diciendo: “¿de verdad quieres subir?”. Es el momento en el que no hay que rendirse. Más arriba, se veía correr el agua que surgía de las rocas y una gran Águila sobrevoló mis pasos, animándome a continuar.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
El Argualas, imponente.

Llevaba ya tres horas de caminata y todavía no había empezado a acometer la cumbre. Iba con algo de retraso a lo previsto, pero ya quedaba menos y me encontraba bien. Volví a hidratar y reponer energías justo en el punto en el que el sendero se dividía en 3 opciones: hacia el Garmo, hacia el collado o hacia el Argualas. Y me dirigí hacia el Argualas por una pendiente más difícil y pronunciada todavía, hasta llegar a la cumbre de una loma donde para mi sorpresa me encontré con algunas ovejas de alguna especie rara… Parecían Banthas de Star Wars, pero en color crema y más pequeñas. Chulísimas. Me alegré de haber traído suficiente agua y sobretodo de no haber dependido del engañoso hilo de agua que corría cristalino monte abajo.

 Ahora sí que pude contemplar en primera fila la majestuosa figura del Argualas. Podía ver incluso la antena que corona su cima. Desde aquí podía ver también los detalles de la cresta que llevaba a los Algas. Lo que no ví fue a más gente. Era el primero en llegar a la cita… Estudié las opciones y me decidí por una diagonal que parecía el paso más natural. Descendí de la loma, llegué a la base de la montaña y acometí la diagonal. Más pronunciada, más resbaladiza, más dura. No veía claro el por dónde. Alguna trepada fácil… y llegué a la cresta. ¿Quizás al otro lado había un senderillo?. Pero no. Allí solo había una caída de vértigo directa al abismo. Mi altímetro ya marcaba más de 3000 m.  Los pensamientos pasaban veloces uno tras otro "¿Por qué estaba siendo tan difícil?¿Por qué me gusta tanto todo esto?".  Sin darme respuesta trepé y destrepé hacia la izquierda, hacia la derecha, pero no encontraba la vía a la cumbre. Fueron unos minutos intensos pero largos. "¿Abandono?". Entonces lo paré todo, busqué una repisa en la que me hidraté a conciencia, me puse unas barritas en el bolsillo y dejé asegurada la mochila junto a los bastones. Iba a darlo todo, pero sin el bulto y peso en la espalda que me pudiera perjudicar o desestabilizar. Soplaban algunas rachas moderadas de viento en la cresta y algunos tramos iban a ser seguramente muy complicados.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
En la arista cimera, la cima se presenta unos metros más allá.

La última parte fue brutal, intensa, técnica. Me alegré de haber escalado algo de joven, de haber hecho crestas y alpinismo con l@s compis del MadTeam ya hace años. Eché de menos mi arnés, la cuerda y la cordada, esa seguridad psicológica de saber que tus compañeros están velando por ti. Pero me centré en el SOLO, en la trepada integral, obvié la caída, me aseguraba constantemente de progresar con 3 puntos de apoyo, comprobaba previamente cada agarre, cada pie, cada mano, y respiraba tan hondo que se me llenaba el alma. Y al final, absolutamente concentrado, encontré "el camino" e hice cumbre. Y me sentí pletóricamente feliz.

 

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
Cima del Argualas.

Argualas, Juanto trek, Juanto Fernandez
Destrepando y valorando a vista de pájaro hacer toda la cresta Argualas-Algas N (PD).

La destrepada hacia la mochila me dio una nueva sorpresa al vislumbrar un senderuelo fantasma que serpenteaba entre la cresta, desdibujado pero evidente por momentos. Así que me decidí a resolver la cresta, acometer los Algas y llegar hasta el collado para bajar por el sendero principal hacia los baños de Panticosa. En el Algas Norte me encontré de nuevo a Cedric, el corredor francés. Nos volvimos a saludar y compartimos un momento. Le comenté mi impresión sobre el Argualas, a lo que él me repuso enseñándome el track que llevaba en su móvil: “solo es PD!”… a lo que le contesté: “tu pon toda tu atención, no conocemos al que ha dicho que solo es PD”. Chocamos nuestras manos con una sonrisa y cada cual siguió su camino.

 

Algas, Juanto trek, Juanto Fernandez
Atrás se queda el Algas.

Algas Norte, Juanto trek, Juanto Fernandez
Cima del Algas Norte.

JuantoTrek, Juanto Fernandez, Infiernos y Garmo Negro
Llegando al collado de Argualas, una excelente vista de los Infiernos y el Garmo Negro.

La bajada siempre es la parte más dura, no entraré en detalles, pero escogí una ruta alternativa que tuvo sus complicaciones en determinados puntos. Llegué al coche a las 15.20. Muy cansado pero muy contento. Sin incidencias, más vivo y más feliz. Y pensé que esta historia quería compartirla contigo y tenía que escribirla en el Blog. Porque como dijo C. Mc Candless: “La felicidad solo es real cuando se comparte”.

 Y aquí la tienes para tí, para siempre.



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Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones.

Fecha: 17-08-2023

Inicio y final: Baños de Panticosa (1640 m.) 

Altitud Máxima:  Pico de Argualas (3046 m.)´

Desnivel: 1406 m. ( aprox. 1600 m. acumulado)

Distancia total: aprox. 10 km. 

Horario:  4h 30' subida al Argualas +   1h cresta  + 4h bajada.

-Dificultad: 4  -Cantidad de esfuerzo: 4  -Severidad del medio: 4  -Orientación en el itinerario: 3

NOTA: una misma ruta puede variar su dificultad en función de la persona, temporada o meteorología. 

 

martes, 1 de septiembre de 2020

Ascensión a Garmo Negro

La ascensión al Garmo Negro (3066 m.) es relativamente corta y técnicamente sencilla en verano, aunque implica salvar un desnivel de unos 1500 m. desde Baños de Panticosa y presenta algunos tramos complicados de bloques caóticos, muy habituales en las cimas altas de los Pirineos. Por este motivo una buena preparación física y una cierta experiencia son muy recomendables. Desde su cima se puede acceder al Algas, Algas Norte y al Argualas siguiendo una cresta fácil: con un poco más de esfuerzo, o bastante según sea el montañero/a, podemos coronar cuatro tresmiles en una sola jornada.  

Pico e Ibón de Anayet, Juanto Trek


Después de varios meses de encierro pandémico obligatorio, a mediados de agosto de 2020 nos permitieron, al fin, salir nuevamente a las Montañas. Decidimos ir a Panticosa. Los primeros días hicimos algunas salidas en familia para volver a acostumbrarnos a caminar más allá del supermercado más cercano. La aproximación desde el Portalet hasta la base de la Peña Foratata, la excursión hasta los ibones y el Pico de Anayet desde el Corral de las Mulas y la ruta al refugio de Respomuso desde el embalse de la Sarra fueron unas salidas de paseo y aclimatación bastante apropiadas y no poco interesantes, sobretodo la de Anayet, aunque el tiempo no nos acompañó demasiado. Volvíamos a respirar al aire libre, en la Naturaleza y sin mascarilla, con la vista perdida en el horizonte de picos y nubes. 

El día que la previsión meteorológica prometió buen tiempo, preparé una mochila ligera y salí muy temprano. Todavía era de noche cuando aparqué en el parking del Balneario de Panticosa. Un par de ambulancias militares y otros tantos camiones de transporte de tropas me dieron la bienvenida desde la oscuridad. No había nadie. Seguramente un grupo de militares habían salido poco antes. Empecé a remontar la pendiente siguiendo la misma ruta que ya utilicé en la ascensión a los Infiernos (clik), por la vía normal que pasa por la fuente de la Laguna y se dirige hacia la Majada del Argualas.  Era una ruta que ya conocía, por lo que la escasa visibilidad nocturna no suponía un problema, sino más bien una ventaja, al caminar con el aire fresco de las últimas horas de la noche.


Argualas y Garmo Negro, Juanto Trek


Llegando a la Majada de Argualas vislumbré en la distancia, mucho más arriba, los destellos de algunas linternas. Justo después comenzó a clarear el nuevo día y se ocultaron las estrellas. Pese a haber hecho la misma ruta hace unos años, la verdad es que no recordaba bien los pasos ni el camino y simplemente iba siguiendo los hitos más evidentes. Siguiendo los hitos hay que tener cuidado, porque hitos hay muchos y pueden llevarte a cualquier parte, así que consultaba el mapa, la brújula y el altímetro cada media hora para ir ajustando la ruta. Debía acercarme al collado del Argualas y no al collado de Pondielos. Afortunadamente, en el momento justo, a unos 2400m de altura, un rebeco apareció y me hizo un guiño acompañado de un bufido: “gira ya a la izquierda, a la izquierda”.


Argualas y Algas desde Garmo Negro


Al poco de girar al W ví una columna de soldados, unos 30, unos cientos de metros por encima de mí. Por lo visto se dirigían al mismo punto que yo. Aceleré el paso y en un rato llegué al pie del collado junto a ellos. Los militares se dirigieron al Argualas. Yo me dirigí hacia el Garmo Negro. Saliendo en ocasiones del sendero trillado, llegué a la cumbre triscando por las rocas con las primeras luces del día. Eran poco menos de las 9:00… había tardado algo menos de tres horas en subir. Frente a mí, en todas direcciones, cientos de montañas me saludaron entre las nubes. A muchas de ellas les devolví el saludo con el recuerdo de su cumbre… o del intento. Destacaban muy cerca los infiernos y su impresionante cresta blanca.


Garmo Negro, Juanto Trek


Tras hacer unas fotos y reponer fuerzas con un piscolabis rápido, descarté seguir la cresta para llegar al Algas y el Argualas. Recordé la frase de mi compañera durante la ascensión al Vignemale por la Moscowa: “yo no he venido aquí a coleccionar montañas” (clik). Sonreí para mí mismo, y me dispuse a deshacer el camino andado sin acumular más tresmiles en la jornada ni alargarla para asumir más riesgos sin demasiado sentido. La edad no perdona, y las lesiones ahora tardan mucho más en irse y mucho menos en llegar, así que hice la bajada tan diligentemente como pude cuidando muy mucho de no lesionarme, aunque algún tropezón o trompazo casi siempre es inevitable... sobretodo cuando no hay "caminos" y las grandes piedras "bailan".



Adelanté al grupo de militares durante el descenso. Conversamos brevemente durante una parada. Eran de la Compañía de Escaladores Esquiadores de Jaca. Para muchos de ellos era su primer 3000. La verdad es que poder ir a su ritmo, con 30 años más a cuestas, me hizo sentir muy bien. Seguir un programa de entrenamiento de fuerza y cardio durante todo el año me permite afrontar las salidas con mejores garantías.

Al llegar al Parking agradecí a los Apus el haber podido disfrutar de una nueva jornada para contar y recordar. Y fue entonces cuando sentí una extraña sensación acompañada de un intenso pensamiento: algún día, alguna salida, será la última montaña.

Por eso intento disfrutarlas siempre al máximo. Por eso siempre quiero regresar.

 

 Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones (sin GPS).

Inicio y final: Baños de Panticosa (1637 m) 
Altitud Máxima:  Garmo Negro (3066 m)
Desnivel: 1429 m. 
Distancia total: aprox 6 km. 
Horario:  2h 50' subida + 2h 30' bajada 

-Dificultad: 3  -Cantidad de esfuerzo: 3  -Severidad del medio: 3  -Orientación en el itinerario: 3



sábado, 8 de diciembre de 2018

Puigmal, again Puigmal

El Puigmal. La vía normal de ascensión es la arista izquierda. El descenso por la coma del embut sería la vaguada anterior a la arista derecha.

Ruta circular para ascender el Puigmal (2913 m) por la vía normal y descender por la Coma del Embut.  

El tiempo transcurre implacable. Me sorprende a mí mismo pensar que hace ya seis años que no había subido el Puigmal. En estos últimos 3 años un montón de cambios en mi vida han convertido lo que era una costumbre, salir a la montaña, en breves y esporádicos regalos. Quizás por eso, por la falta de costumbre, el Puigmal me pareció hoy una ascensión más dura de lo que recordaba. No me encontré especialmente fuerte: aunque sigo entrenando dos o tres días por semana, en esta época del año reconozco que hago poco cardio y me centro más en trabajo de fuerza, al contrario que ocurre durante la primavera y el verano. Si, continúo haciendo montaña, pero no como antes: ahora son solo unas pocas salidas al año, y sobretodo en verano, cuando encuentro más tiempo para compartir con las grandes blancas.

Hoy las condiciones de la montaña eran óptimas para ser un día de finales de otoño. Un Sol espléndido, un cielo azul luminoso,  rachas de viento moderado no muy frío, una temperatura agradable entorno a los 4º y nieve a partir de los 2400 metros. Desde una costra de nieve muy dura en las zonas más altas a colchones espumosos de nieve polvo en algunas congestas y palas. Crampones y piolet resultaron imprescindibles, más aún al realizar la ruta en solitario y a elegir el descenso por la coma del embut, siguiendo mi intuición y los recuerdos de una salida anterior de hace ya siete largos años. De hecho, tuve que improvisar una vía de escape al no tener demasiado claro por dónde transcurría el sendero que conducía al aparcamiento de Font Alba.

A primera hora del día, la subida a la cima por la vía normal me llevó dos horas y poco. La bajada serían después otras tantas. A buen ritmo desde el principio, solo paré unos minutos para ponerme los crampones, a 2450 m de altura. Se quedaron en mis botas hasta casi finalizar la circular. Sin crampones, la travesía habría sido impracticable y extremadamente peligrosa. El piolet fue de gran utilidad en varios momentos, quizás más bien imprescindible en algunos largos flanqueos algo expuestos a pendientes pronunciadas, durante el descenso, en la Coma del Embut. Una zona que tiene sus riesgos si no se conoce.


Material imprescindible para practicar alta montaña en condiciones hivernales... 


En un momento dado durante el descenso, a unos 2350 m. de altura, empecé a tener mis dudas sobre el itinerario. Entonces, unos rebecos se me cruzaron por delante, mostrándome una diagonal que sin demasiada exposición me llevaría directo a la arista, desde dónde podría alcanzar el "párking" de Font Alba sin problemas. Lo más elegante habría sido seguir el camino directo, pero al no encontrar hitos ni huella abierta, opté por asegurarme, arriesgando un poco, haciendo un último esfuerzo. Me sentí pequeño allí, en aquel momento, rodeado por las moles blancas, inmerso en el silencio más profundo, tapado por las sombras de las montañas. Agradecí, con un guiño y una sonrisa, la señal de los rebecos y remonté la pendiente sin dudarlo.


Panorámica excepcional desde la cima...

La Olla de Núria...

En el fondo de mi mochila esperaban pacientes un hornillo, el cazo y unas raciones de té, una funda de vivac y el kit de emergencia, manta térmica incluida. La probabilidad de pasar una noche en un refugio de nieve levantada, tipo quenzee, se desvaneció por completo, afortunadamente. Pero nunca se sabe, hay que andar por ahí arriba siempre bien atento y preparado. En el momento de llegar a la arista no me sobraba para nada ese medio quilo de equipo.

Al amanecer un corzo me salió al paso en la cada vez más maltrecha pista que lleva de Queralbs a Font Alba. A medio día los buitres pasaron sibilantes ante mis ojos mientras reponía energías tranquilamente con un apetitoso picnic casero, observando el mar de niebla que no desaparecería en toda la jornada allá abajo, hacia el sur, en las tierras de Osona. Si los rebecos me acompañaron en la parte más difícil de la ruta, las chovas me acogieron con simpáticos chillidos al salir de la diagonal y llegar a la arista, donde pude observar con descanso el grupo de vehículos brillantes aparcados a lo lejos. 

Me tumbé al Sol, feliz y contento de haber regresado a la Naturaleza otra vez. Las marmotas, hibernando en sus guaridas, solo eran una deliciosa ausencia en silencio.

Otro Puigmal. Siempre diferente, siempre intenso. Again...





(MAPA NO DISPONIBLE)

Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones (sin GPS).

Inicio: Font Alba, Queralbs (2100 m) 
Final: Ruta circular
Altitud Máxima:  Puigmal (2913 m)
Desnivel+ Acum: 950 m. Desnivel- Acum: 950 m
Distancia: aprox 7 km. Horario:  4:20 hs

Dificultad: 3 Cantidad de esfuerzo: 3 Severidad del medio: 3 Orientación en el itinerario: 3

lunes, 31 de agosto de 2015

Picos del Infierno


Travesía circular desde Baños de Panticosa hasta el collado de Pondielos para ascender a los Picos del Infierno Central (3082m) y Occidental (3073m) por la cara sur, pasando la Cresta que los une. Descenso hacia el collado de los infiernos, ibon de Tebarrai, ibones azules y embalse de Bachimaña, para llegar nuevamente a Baños de Panticosa.

Llego el viernes antes de que anochezca al párking del refugio de la casa de piedra. Ceno un buen plato de pasta y vivaqueo someramente. La luna llena me acompaña. A las 5.30 AM tomo un buen desayuno energético y a las 6, todavía de noche, comienzo a caminar por la senda marcada que asciende pronunciadamente. Las primeras luces del día me sorprenden ya a una altura considerable.

Flanqueando el Garmo Negro hacia el collado de Pondielos.

Como no conozco la zona y solo llevo un croquis de la ruta voy con cuidado de no perder el sendero que por momentos parece desvanecerse entre las rocas. El Argualas, el Algas y el Garmo Negro comienzan a verse en el horizonte, pero no son mi objetivo. Distingo el collado de Pondielos y continúo el ascenso. En un momento dado el paso se dirige a una canal encajonada y muy vertical. No veo a nadie ni delante ni detrás. A mi izquierda veo un hito. Tomo esa ruta consciente de que voy a desviarme al oeste. Un buen rato después confirmo que me he acercado al collado de Argualas. He ahorrado fuerzas al no seguir la canal, pero ahora navego un poco por intuición. Hago un giro drástico y flanqueo la imponente masa del Garmo Negro: me dirijo a la parte final de la amplia canal que sube hasta el collado de Pondielos. El ascenso hasta el mismo es penoso y duro . La pendiente es muy pronunciada y el terreno está muy descompuesto. Cada tres pasos avanzo dos, y las piedras ruedan monte abajo cada dos por tres (Atención: zona peligrosa si hay más gente. Riesgo de caída de piedras.). Me arrimo a la pared de roca para tener asideros que me aseguren. Son las 8.50 cuando alcanzo el collado. Me quedo impresionado por lo que veo: una muralla que parece infranqueable.

Afortunadamente encuentro a un grupo de montañeros aragoneses que hacen mi misma ruta. Van a ascender por la cara sur directos al Pico Central. Lo que no tienen tan claro es si harán la cresta y bajarán por Bachimaña, que es mi intención. Tras un breve descanso contemplando el ibon de la Galabrosa (que se une al de Pondielos) y reponer fuerzas con un plátano y bebida isotónica, les pregunto si puedo subir junto a ellos. Aunque la idea era hacer uno de mis SOLO, lo más inteligente me parece que es aprovechar esta oportunidad inesperada de la compañía. A ellos les parece bien.

Estudiando la vía de ascenso... a la izquierda de la marcada canal, directa al Pico Central.

Flanqueamos los picos de Pondielos y Arnales dirigiéndonos a la izquierda de la gran canal abierta en la imponente muralla de los infiernos. Tino, con 67 años a la espalda, es el líder del grupo y demuestra conocer la zona al dedillo además de mostrar una forma física excepcional. Por tanto, me confirmo en que he tomado una buena decisión.

(VIDEO HD)

Comenzamos la trepada (II-II+) que resulta impresionante por el patio, la exposición  y lo aéreo. Ascendemos en zig-zag por una serie de "terrazas". Voy grabando vídeo y tomando fotos siempre con una mano en la cámara y otra en un buen agarre. Mi respiración se agita, tanto por las emociones, como por el esfuerzo. Es uno de esos momentos que valen la pena vivir. A un ritmo casi frenético salvamos el desnivel y nos colocamos en la cima del Pico Central (10 AM). Las vistas y el día son impresionantes. Yo ya estoy deseando pasar la marmolera, la cresta, que era mi principal objetivo del día. Así que descarto hacer el Infierno Oriental, que está aquí al lado y no presenta ninguna dificultad, y fijo mi mirada en el estrecho puente de piedra blanca. El grupo decide finalmente que seguirá la ruta que yo tenía prevista: bajaremos juntos.

Paso la cresta como un niño con zapatos nuevos y una bolsa de caramelos, grabando sin perder la concentración en cada movimiento de mis pies. Aunque puede pasarse caminando sin problemas, un tropezón aquí sería el punto y final. (Atención: paso no apto para personas con problemas de vértigo o miedo a las alturas) Tras unos minutos llegamos al infierno occidental, y casi sin pausa nos dirigimos al descenso por la vía que viene del collado de los infiernos. Aquí  nos encontramos a varios grupos que, más o menos diligentemente, se dirigen al maravilloso lugar que hemos dejado atrás.

El descenso también presenta algunos destrepes interesantes y unas vistas impresionantes. En una hora y media ya estamos en el collado junto al ibon de Tebarrai (11.30 AM). Aquí la ruta pierde muchos alicientes, pese a lo magnífico del paisaje. Serán casi cuatro horas más caminando a ritmo marcial sin más que una pausa breve para comer algo. Cuando llegamos al refugio de la casa de piedra nos entrechocamos las manos: ahora sí que hemos acabado. Con una sonrisa nos despedimos… y yo me vuelvo solo para recoger los bártulos y dirigirme a casa. Una ducha, una buena cena y mi familia me esperan. Durante el viaje recuerdo los momentos vividos al ritmo del Highway to Hell... y me siento enormemente feliz.

Una ruta exigente, técnica y preciosa que en invierno debe ser mucho más complicada.


Ruta en amarillo, desviación errónea incluida. (clik para ampliar)

Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones.

Inicio-Final: Aparcamiento Refugio Casa de Piedra (1636 m) Altitud Máxima:  3081 m.
Desnivel+ Acum: 1700 m. Distancia: aprox 17 km. Horario: 8h 55 min.
Dificultad: 4 Cantidad de esfuerzo: 4 Severidad del medio: 4 Orientación en el itinerario: 4



sábado, 24 de enero de 2015

Pic de la Dona: por la igualdad.


Ascensión en solitario al Pic de la Dona (2704 m.). Después del accidente que sufrí el 5 de diciembre (ver relato)  y que supuso una rotura fibrilar de primer grado en el gemelo interno y el soleo, ésta iba a ser mi primera Montaña del 2015... tras un largo programa de 8 semanas de rehabilitación. 

Era uno de los pocos días en los que la meteorología estaría de mi parte, ya que las previsiones para el fin de semana anunciaban fuertes vientos y la presencia del Torb*. Así que me dispuse a acometer una subida técnicamente fácil, no demasiado larga y con equipamiento de alpinismo. Esta vez los esquís se quedaban en casa, por si acaso. Me lo planteé como un entrenamiento en altura y una prueba de resistencia para mis gemelos...

Desde la estación de Vallter 2000 remonté hacia la Portella de Mantet. Una vez allá, giré al NW para seguir la cresta que me conduciría hasta la cima. Si bien la subida hasta la portella no presentó demasiada dificultad, al comenzar la cresta el viento de entre 20 y 30 km/h sostenidos y el intenso frío (-7º en la cumbre, sensación térmica de -20º) añadieron un poco de sal y pimienta al asunto. Las placas de hielo ocasionales, algunas zonas con hasta 50cm de nieve y tramos en los que asomaban las duras rocas hicieron el resto.

Solo encontré a un grupo en todo el trayecto: descendían sin hacer cumbre equipados con sus raquetas. Llegando yo a la antecima (cota 2565) nos tropezamos e intercambiamos unas palabras. Ellos iban sin crampones, sin piolet, sin casco, sin... muchas cosas imprescindibles en una montaña como ésta en pleno invierno y con las condiciones meteorológicas reinantes. Pese a su invitación, decliné acompañarlos en retirada  y continué el ascenso. Era la 3a ocasión que subía a esta Montaña, con unas vistas magníficas sobre el Canigó y el circo de Ulldeter, así que conocía la ruta a la perfección. Mi preparación física era buena, mi preparación psicológica también, la estrategia había sido acertada al partir con equipo de alpinismo en lugar de esquís, y mis conocimientos técnicos debían ser más que suficientes para acometer este ascenso. 


En un momento dado, tras dejar atrás la cota 2565, me lo pensé dos veces: el viento arreciaba y el Torb por momentos se metía de lleno en la Montaña anulando totalmente la visibilidad. El miedo apareció. Pero un análisis concienzudo de todos los aspectos, de la meteo, de mí mismo y del entorno, me animaron a seguir adelante con todas las precauciones y una firme convicción.

Tenía un motivo: quería subir precisamente esta montaña para dedicar el esfuerzo a Dona Alpina (visita la web). Un Club mayoritariamente formado por mujeres alpinistas, escaladoras, corredoras, etc que reivindican la igualdad de la mujer en el deporte. Algo que, como todos sabemos, tiene todavía un largo camino por recorrer...

Hice cima, y bajé rápidamente con la sensación interior de haber cumplido mis objetivos del día.



* Torb: Palabra catalana de origen latino que significa "remolino". Designa el fenómeno de nieve en suspensión levantada por vientos fuertes en días de bajas temperaturas. Se considera un tipo de tormenta severa que, desafortunadamente, se cobra vidas cada año en nuestras montañas.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Circo de Ulldeter: primeras nieves del 2014.


Una excursión al Circo de Ulldeter, sin más pretensiones que disfrutar de las primeras nieves de este invierno, del paisaje y de la compañía de las grandes Montañas vestidas de blanco.


Siguiendo la meteo día tras día, decidí finalmente postponer la salida a Ulldeter hasta el viernes, para probar las primeras nieves y una buena parte de mi nuevo equipamiento. Por lo visto, podían ser las mejores condiciones en todo el fin de semana. Así que pasé el miércoles y jueves a la espera, cerrando algunos temas profesionales  y el viernes amanecí en el coche, camino de las grandes Blancas con una mochila cargada de ilusión.

Llegado al sector de Hospitalets, el hostal Pastuira, donde comienza la pista de ski de montaña de Vallter 2000, me equipé y preparé la mochila tanto para hacer alguna canal como para esquiar. El inicio de la pista me indicaba que tendría que cargar con los esquís seguramente algunos tramos. Y así fue.

Casi hasta llegar al Refugio de Ulldeter, a 2200 m., la nieve era escasa, helada y dura. Remonté las pendientes inclinadas con continuos cambios de equipo: que si ahora ski, que si ahora crampones, que si ahora a bota pelada… Pese a la incomodidad que eso supone, la vista de los Fajols recién nevados compensaba con creces las pesadas y repetitivas maniobras.

A la altura del refugio la nieve en la pista era algo más generosa, pero tan helada que realmente no era más que una costra dura y resbaladiza en la que las pieles de foca perdían adherencia. Algunas rampas tuve que remontarlas en zig-zag, en escaleta o a paso tijera… Era uno de los objetivos del día: practicar técnicas de progresión. Así que me lo tomé como práctica y aprendizaje. Eché de menos las cuchillas, y tomé buena nota mental de ello para la próxima ocasión.

Paré en el Refugio para decidir el siguiente paso y tomar algunas fotos. Tras valorarlo, y viendo lo poco practicables que estaban las canales de los Fajols, decidí continuar hacia Marmotas en modo SKIMO. Ascender a Bastiments, con mi pésimo nivel de descenso y la calidad de la nieve, me pareció imposible. Así que me puse en marcha y continué ascendiendo un poco por intuición y fuera de la pista marcada. Durante la travesía encontré también algunas placas heladas y generosas congestas con más de 60cm de nieve acumulada, todo un disfrute. El circo de Ulldeter es sin ninguna duda un paraje precioso y sumamente conmovedor cuando se viste de invierno.

La segunda parte de la excursión se convirtió en uno de esos momentos en los que vives la Montaña, hablas con ella, en los que la sientes y la disfrutas al cien por cien. Cuando el único sonido es el viento y ni siquiera escuchas tu respiración agitada, cuando la verdadera compañía no es otra que las grandes blancas, que te hacen sentir tan pequeño y tan enamorado de la vida.



Sin prisas, disfrutando, absorbiendo detalles como el Torb* que levantaba la nieve dibujando penachos blancos  en los picos cercanos, llegué finalmente a Marmotas, a 2550 m. El viento era ya bastante fuerte y la sensación térmica rondaba los -10º. Mi cámara se negaba a funcionar y cada toma de vídeo se convertía en un imposible: tal era el frío que las baterías, que había cargado a conciencia, aparecían agotadas como por arte de magia. Por un momento me planteé no quitar las pieles de foca y bajar más seguro, caminando si era necesario. Pero había venido a seguir aprendiendo, así que finalmente opté por bajar como mandan los cánones. Guardé las pieles y me dirigí al descenso. Las dos primeras rampas pronunciadas ya me dieron un aviso: la nieve era tan dura, y mi técnica tan básica, que me costó descender sin problemas. Aunque la pasada temporada había realizado esta ruta en tres o cuatro ocasiones sin problemas, esta vez las condiciones eran muy diferentes.

Unos cientos de metros más abajo sufrí una caída que no olvidaré nunca: por lo estúpido de caerse, por el intenso dolor y por el estrepitoso chasquido que surgió de mi pierna izquierda. Regresar al coche fue toda una aventura. Unas cuantas semanas de rehabilitación y de reposo forzado me esperaban...




* Torb: Palabra catalana de orígen latino que significa "remolino". Designa el fenómeno de nieve en suspensión levantada por vientos fuertes en días de bajas temperaturas. Se considera un tipo de tormenta severa que, desafortunadamente, se cobra vidas cada año en nuestras montañas.