Ruta de senderismo sin dificultad realizada en las inmediaciones de Tona (BCN). Interesante seguramente también para hacerla en BTT. Tras realizar una actividad durante toda la mañana de Arco de Bosque (clik ) , la tarde soleada la dedicamos a caminar por una ruta que nos sorprende.
Caminamos a paso tranquilo, no hay prisa alguna. El grupo de pequeños va delante con un walkie talkie buscando las señales del PR43, que en teoría nos conducirá en una ruta circular de algo más de 6km a través de bellos parajes agrícolas, flanqueados por bosques de robles y pinos y en el que cruzaremos también alguna riera. Van comunicando cada vez que encuentran una de las marcas de pintura, un cartel, o cada vez que se encuentran en la disyuntiva de qué camino tomar.
Los mayores vamos detrás, sin acabar de perderlos de vista. Intercambiamos sonrisas y palabras, caminamos despacio, saboreando los detalles del paisaje, compartiendo el momento, charlando amistosamente. No tardamos demasiado en cruzar la riera... diez minutos apenas desde haber iniciado la marcha a los pies del Castillo de Tona. La ruta, en realidad, comienza en la Iglesia del pueblo.
Como es una actividad bastante improvisada, no tengo mapa ni nada por el estilo. A las malas, algunos de los miembros del grupo llevan sus GPS incorporados en los móviles...pero confío plenamente en mi memoria y en la somera lectura de una reseña que encontré en alguna parte. Avanzamos entre verdes campos de cebada que yerguen sus tallos cargados de grano, entre campos floridos de colza que destacan en un amarillo reluciente sobre el cielo azul moteado de blancas nubecillas. Aquí y allá se levantan señoriales algunas Masías desperdigadas, trotan algunos caballos que pacen en paz en esta tierra calma, tranquila, sosegada.
Nos acompaña el canto de varios pájaros emboscados, sobrevuelan los cuervos las cortadas paredes rocosas que aparecen ante nuestros pasos. Se asoma el Castillo de Tona entre los árboles. Seguimos caminando, respiramos aire limpio y convivimos estos instantes preciosos llenos de luces y colores. Los niños ahora juegan a esconderse entre las cómplices hierbas altas de los márgenes de la pista.
Llegamos a una carretera (B141) tras casi una hora de marcha. El grupo se detiene y yo me adelanto para mirar un panel indicador que tiene un mapa algo tosco. Si la ruta continúa por aquí, hay que remontar las colinas (turons) que nos llevarían hacia Muntanyola. Considerando el horario, el cansancio de alguno de los presentes y lo que pinta por delante, decidimos regresar sobre nuestros pasos. Y así, con un cierto sabor agridulce desandamos lo andado sin completar la circular.
Sin embargo confío que la experiencia ha sido para todos un momento a recordar, en contacto con una Naturaleza que parecía pintada a propósito para regalarnos la vista y despertar los sentidos, equilibrando nuestros urbanos corazones.
Nota: antes de intentar la ruta, consigue un mapa. :)... por si acaso os dejo un croquis...



